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La UD Las Palmas, a aprender del binomio de ser un diamante brillante y frágil y una pelota dúctil

Las Palmas está perdiendo por errores puntuales, como los que le ocurrieron ante un Barça líder, y que le pueden valer para saber que de no ser por esos momentos, seguiría brillando como el diamante del 2024

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David Rodríguez

David Rodríguez

Las Palmas de Gran Canaria

Si un aficionado de la Unión Depotiva hubiese echado un vistazo a la clasificación de LaLiga el 22 de diciembre, la sensación con la que se hubiera quedado era de total satisfacción al usar la calculadora y ver que la distancia que le separaba de la zona europea era la misma que la del descenso: seis puntos. A colación, ayer Diego Martínez se refirió a que entonces «los problemas que tenía el equipo eran de ricos», dilemas que ahora, dos meses después, se traducen con un significado contrario.

Entonces, la maquinaria amarilla estaba engrasada de tal manera que una falta directa de Sandro podía colarse en la portería del Espanyol para vencer a los pericos. La UD se podía permitir ganar los encuentros con acciones puntuales. Hechos que a 22 de febrero ya ni por asomo se vislumbran. Al menos en lo que respecta a la parte positiva insular, porque desgracias sí que no paran de sucederle.

Contra el Barça ayer perdió por dos errores momentáneos. Es verdad que el 0-1 azulgrana fue una obra de arte por el pase de Lamine Yamal a Dani Olmo y que este regateara con una soltura mayúscula a Álex Suárez en el área pequeña para soltar un latigazo que chocó en el travesaño de Cillessen... y cayó dentro de la portería.

La mala fortuna

¿Se acuerdan de cuando Oli McBurnie hizo una chilena desde casi fuera del área contra el Villarreal? Magnífica, plástica, excelsa, pero el balón chocó en el mismo travesaño y decidió tomar el destino contrario al del disparo de Dani Olmo. Porque la ausencia de problemas de ricos llevan ya un mes y medio presentes.

Pero de no haber sido por el regalo de Stefan Bajcetic en el centro del campo, la jugada del primer tanto de los de Flick no hubiese ocurrido en Siete Palmas. Un error que forma parte de este juego, pero que muestra también la fragilidad en la que se sume esta UD.

Dijo un día un sabio arquitecto que el diamante es el mineral más duro que existe en la tierra, que no puede ser rayado, pero a la vez puede hacerse añicos por su fragilidad. La UD ahora mismo es un diamante que se desmorona fácilmente.

La solución para el futuro

Pero qué mejor solución puede aplicarse Las Palmas y los diamantes que escuchar a esa sabia persona para entender que puede escapar de los problemas y miedos de cara al futuro que siendo una pelota dúctil. Esa que por muchos golpes que haya recibido en los siete últimos partidos, no ha terminado de perder su esencia y se mantiene en pie.

En el porvenir inmediato, con el viaje a Zorrilla el jueves para medirse al Valladolid, Martínez puede ir empezando a sonreír en caso de que recupere a Fabio Silva, Januzaj, Marvin y Marc Cardona, mimbres con los que confiar –que es el mejor truco que existe en esta vida– en volver a la senda de la felicidad.

Una victoria en Pucela puede significar un punto de inflexión en el sendero de Las Palmas con el que empezar a enhebrar triunfos con destino a la salvación.

Calendario

El calendario de los insulares le presenta una vereda con correspondencia en el Benito Villamarín, recibir al Alavés y volver a coger el avión destino a las Rias Baixas para intentar salir triunfador de un Balaídos en el que solo ha conseguido tres victorias a lo largo de la historia en Primera.

El partido UD Las Palmas-FC Barcelona, en imágenes (0-2)

El partido UD Las Palmas-FC Barcelona, en imágenes (0-2) / Andrés Cruz / LPR

Tiene que empezar a espabilar Las Palmas para escapar de la zona peligrosa. No dejarse dormir en los laureles y continuar con la actitud con la que compitió ante este Barcelona, líder de la competición y que le puede servir al equipo de Martínez para darse cuenta de que no está tan mal.

Que volviendo a ser un diamante bien colocado en un pedestal puede volver a brillar como lo hizo en el tramo de las seis victorias en nueve partidos comprendidos entre elMestallazo y el día que Sandro metió la falta directa contra el Espanyol y le faltaba desayunar con Audrey Hepburn.

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