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Amarillos en el cementerio del Coliseum: "Comí suelo en Barajas y animaré a la UD Las Palmas hasta que no tenga aliento"

El abonado de Sur Carlos Marrero, vecino de Casablanca 3 y administrativo en aduanas, es uno de los legionarios de Rocky en 'Geta' y tiene tatuado el Insular: "Llevo 23 años de socio y primer recuerdo es la melena al viento de Reggi"

Carlos Marrero muestra uno de sus tatuajes.

Carlos Marrero muestra uno de sus tatuajes. / LA PROVINCIA / DLP

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Paco Cabrera

Paco Cabrera

GETAFE

Ser de la UD Las Palmas sí tiene nombre. Llevar el Insular en la piel y comer suelo en Barajas por un escudo. La historia de Carlos José Marrero Alonso, 30 años y residente en Casablanca 3, que hoy alentará al cuadro de Martínez en el cementerio azulón -donde nunca han ganado los pío pío-.

Este administrativo en una agencia de aduanas en el Puerto de Las Palmas, abonado Grada Sur Sector C-31, es un notario del padecimiento. Abonado 1.089. De la melena al viento de Gustavo Reggi a los pelos de Fábio Silva. Siempre en clave amarilla, sin espacio para el Madrid o Barça. ¿Quién es Lamine Yamal si tienes a Oli McBurnie?

Uno de los tatuajes del abonado Marrero.

Uno de los tatuajes del abonado Marrero. / LA PROVINCIA / DLP

"Ir al Gran Canaria es como ir a misa. Siempre, cada domingo (...) Me aboné en 2003 cuando bajamos a Segunda B en el año mágico de Rubén Castro, mágico para él, no para la UD. Comencé con partidos sueltos en el Insular con mi padre, ya desde la 2002-03 con Yosu Uribe. Mi primer recuerdo es el de Reggi con su pelo al viento en el Insular en la última temporada de Orlando.  

Carlos Marrero.

Carlos Marrero. / LA PROVINCIA / DLP

Al siguiente curso, me aboné. Y hasta la fecha. Abonado sin límites. Jamás he tenido otro equipo, nada de Barça o Madrid", determina. Hoy, desde las 15.15 horas en el estadio azulón, trataré de ver en directo lo nunca visto. 90 minutos en un cementerio. La UD busca su primera victoria en Getafe bajo su particular apocalipsis.

"Desde la 2003-04 con el descenso a Segunda B, con 10 años, pues aquí estoy. Ya van más de dos décadas de abonado. Aquellos domingo a las 12.00 en Siete Palmas con el Coruxo y Arteixo. 23 años de abonado y espero seguir muchos años más. Mi ilusión es seguir bajando en el número del carné, verme entre los 100 primeros. La próxima temporada espero bajar de las cuatro a las tres cifras".

Testigo del 'Vallecazo'

Madrid es su segunda casa. "En este curso solo he podido ir a Vallecas y Getafe. En Madrid tengo un buen amigo, Cristian, y siempre que juega la UD vamos juntos. Nos tomamos una cervecita en la previa y pasamos un rato agradable. Me quedo en su casa, pero también me he quedado en Barajas durmiendo, en los sillones o en el suelo. No tengo mayor problema en comer suelo".

El billete de avión le costó 60 euros y paga 30 por la entrada en el sector visitante. Está la cofradía del milagro amarillo y confía en la machada. Legionario de Rocky. "Igual ganamos (...) En Vigo se dio la cara en la segunda parte. Si ganas y pierden Leganés y Alavés, pues te pones a un punto". 

Reflexiona sobre la falta de identidad del proyecto deportivo y lo compara con la apocalipsis Emenike de 2018. "Vivimos un poco el día de la marmota, subimos a Primera, un buen año, y luego comenzamos a perder la idiosincrasia del jugador canario. Gente por traer que no mejora nada, como ya se vio en el último descenso. Parece que vamos camino de lo mismo". Saca la lista de la compra de los culpables.

De Ramírez a Martínez, sin obviar a los jugadores. "Todos tienen su cuota de responsabilidad: dirección deportiva, presidencia, hacer fichajes a coste cero que no te mejoran lo que tienes...Cuestiono los fichajes planos". Atiza la oratoria plomiza de Martínez. "Su mensaje no cala, no llega. Los jugadores no creen en el discurso (...) Habrá alguno que no esté implicado como debería".

La calculadora y el epitafio

Getafe, última estación. "Si no ganas, estás muerto. Pero todavía confío. Veremos si somos capaces de ganar al Geta y luego que pierdan Alavés y Leganés. Luego quedan partidos en casa ante Valencia, Rayo y Leganés. Si no nos salvamos, me volverá a abonar. Yo seguiré viendo a la UD aunque esté en Regional. Fui a Segunda B siendo un niño, así como en Segunda en la mediocridad absoluta".  

Sobre la desbandada de 20.000 aficionados ante la Real, respeta el cabreo de los fieles pero lamenta la deserción masiva. "El público es soberano, aunque me duele la indiferencia. No te quedas para recriminar, es peor la indiferencia que la crítica". No hace distinciones en la grada: "No creo que sean mejores o peores aficionados [sobre los que se van o los que se quedan]; solo que me fastidia la indiferencia".

Veredicto

Quiere la entrega de la segunda parte de Balaídos. "Si el equipo da la cara y pierde, se tolera. Si corres y luchas, se les recrimina porque vamos al hoyo, pero se vaciaron. Otra cosa es perder como el primer tiempo en Vigo. Los vi caminando y sin pasar por el centro del campo".  

Como fiel de la UD en Primera se estrenó en Butarque en 2018 en pleno ciclo del camuflaje con Jémez. "Fuimos al Leganés-UD con mi novia Saray y acabó (0-0). Recuerdo una odisea para viajar a Gijón desde Barajas y dormir en el aeropuerto. Desde 2018 he visitado unos 20 campos...En Segunda fuimos a Cartagena, Lugo con chaparrón, Burgos con -2...Fui solo a Pucela con el tanto de Sadiku, se reían los seguritas y ganamos 0-1".

Tatuajes del alma

Cada brazo tatuado son 900 euros. Su cuerpo es un mapa del sentimiento UD. Piel, tinta y una alegoría fantasiosa del Insular al Coliseum. "En el antebrazo izquierdo tengo la fachada del Insular con un padre y un hijo, simboliza mi primer año y mi padre, mi primer año de Reggi. Luego está el escudo presidiendo el estadio con el lema 'Unión de por vida Las Palmas'. Hasta que no tenga aliento seré de la UD, eso lo tengo claro".

Sigue relantado sus tatuajes mágicos: "Tengo el cartel del niño de Vegueta que estaba en el Insular, el año 1949 con la pintadera canaria. La Naciente fusionado con el estadio nuevo". El ayer y el mañana. Tampoco falta el 'siempre avante'. Hoy, con bufanda en mano y la camisa de Orlandito, busca lo imposible. Lo que nadie ha visto. Tomar el Bordalás Arena por Reggi y las noches cruentas en Barajas. Ser de la UD no es fácil, es la condena más hermosa.

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