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A bote pronto

Tratado de lógica

Con 3-1 al descanso, la continuación fue un mero trámite para una UD que esta temporada no teme replegarse en su campo, salvo en los balones laterales bombeados con los que Dinko Horkas sigue sufriendo

UD Las Palmas- Racing de Santander

UD Las Palmas- Racing de Santander / LA PROVINCIA / DLP

No se asusten, que este artículo no va de Aristóteles ni de los principios de identidad, contradicción, exclusión del tercero y argumentación. O sí. Porque de lo que va es de Luis García y su coherencia táctica, rectificaciones individuales y anulación del adversario, así sea el líder de Segunda.

Al entrenador de Las Palmas, desde luego, no se le puede reprochar bandazos en su planteamiento táctico, ni tan siquiera en los planes de partido. Aferrado al 4-2-3-1 con la consigna clara de reunirse tras la línea de balón cuando se pierde, ha ido ajustando jugadores y perfiles.

En un entrenamiento reciente se le escuchó advertir a sus futbolistas de que en el Racing "están todos muy juntos", lo que acompañó de un gesto aproximando las palmas de las manos. Pues bien, eso explica la ubicación de Pejiño y Ale García por sus bandas naturales. Lógica pura que contradice a los apóstoles de la pierna cambiada. Se trataba, cómo no, de resquebrajar la solidez interior cántabra desde los costados.

Pues así llegaron los tres goles amarillos, uno de falta lateral sacada por Fuster y dos de centros dinámicos de Clemente y Pejiño, con un doblete de Mika al que la Segunda le queda pequeña y un Ale García que es el pichichi inesperado del equipo. Y llegaron cuando más duelen al rival, en el fragmento final de la primera parte, en apenas un cuarto de hora, incluidos los nueve minutos de alargue.

Bastaron tres centros cruzados desde la misma banda y al mismo lugar del área para que el Racing evidenciara por qué se convertía así en el segundo equipo más goleado de la categoría, pese a su liderato. 21 goles recibidos en solo 13 partidos. Su otro perfil es el de conjunto más goleador con 29 dianas. Pero, para acreditar tal capacidad realizadora, ha sido clave un jugador como Íñigo Vicente (partícipe del 30% de esa cifra, con goles y asistencias), posiblemente el mejor mediocampista de Segunda, ayer ausente por sanción.

El visitante del Gran Canaria, en suma, también se aferró a su lógica. Sigue en esa ruleta rusa de goles marcados y recibidos en la que se instaló la temporada pasada y que tanto le permitió liderar la categoría con holgura como después caerse hasta al quinto puesto y acabar eliminado. Su lastre ayer fue no ser fiel a ese vértigo goleador, de modo que, una vez se adelantó merced a una falta innecesaria de Ale García ("¡Sin falta, sin falta!", se grita desde el fútbol base al jugador que acosa a un rival de espaldas a la portería), empezó a perder tiempo, tal vez confiado en la falta de pegada insular.

Con 3-1 al descanso, la continuación fue un mero trámite para una UD que esta temporada no teme replegarse en su campo, salvo en los balones laterales bombeados con los que Dinko Horkas sigue sufriendo. No hubo más alteraciones, ni con la expulsión de Loiodice que debió evitarse con una sustitución tras la primera amarilla ni con la inclusión de Jesé Rodríguez porque… no todo puede ser lógico.

A ver si Aristóteles también fue premonitorio aplicado al fútbol tantos siglos antes de que existiese. Cosas de sabios.

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