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La crónica

La UD Las Palmas impresiona, se relaja y es líder con agonía

El cuadro de Luis García, con un sublime Manu Fuster —gol y asistencia— firma la mejor oda de la temporada y acaba pidiendo la hora; Viera y Jesé jugaron la segunda parte y Lukovic anotó el segundo tanto

Las Palmas de Gran Canaria

De la mejor primera parte de la temporada a pedir la hora. La UD Las Palmas del rigor vuelve a ganar bajo el foco del Estadio de Gran Canaria. Vuelta a casa después de haber ganado al líder. Con el decimoquinto once diferente de la temporada, sin Ale García pero con un Manu Fuster que cumplió la regla del ex, esa que apunta a que todo el que juega con el que ha sido su equipo termina marcando.

Lukovic celebra su gol ante el Albacete

Lukovic celebra su gol ante el Albacete / J.PEREZ CURBELO

Lukovic firmó su cuarto gol con la elástica amarilla mientras que Pejiño e Iván Gil dieron una masterclass en el primer tiempo. Tres puntos de autor y una victoria que mantiene a los de Luis García como líderes de la clasificación con García Pimienta como invitado especial en el palco.

La UD Las Palmas de Luis García quería marcha. Lo demostró en los primeros compases de juego, cuando Pejiño empezó poniendo balones al área y Fuster medía a la perfección la portería del grancanario Raúl Lizoain, que ya sabía bien lo que es medirse a los amarillos. El Albacete, bajo las botas de otro grancanario, Jefté, intentó asustar a Dinko pero su disparo no hizo temblar lo más mínimo a la defensa de hormigón de la UD.

Goles bajo la lluvia

No tardó mucho el conjunto insular en demostrar al Albacete quién manda en el Gran Canaria, y tras unos primeros avisos de ambos equipos, el partido se puso en modo pausa con un esférico que no pasó del centro del campo. Pero todo cambió cuando la lluvia empezó a hacer acto de presencia en Siete Palmas. Una nube pasajera enchumbó de agua a los 17.063 aficionados que dejaron claro que ni el encendido de Navidad puede con esta unión de por vida.

La UD Las Palmas celebra la victoria ante el Albacete en el Estadio de Gran Canaria

La UD Las Palmas celebra la victoria ante el Albacete en el Estadio de Gran Canaria / J.PEREZ CURBELO

Iván Gil puso el centro y Manu Fuster cabeceó a placer. Se cumplió la regla del ex. Un gol sin celebración del protagonista, que demostró que a pesar de defender el escudo de la UD Las Palmas, respeta su pasado en el 'Alba'. Una superioridad mínima en el marcador que hizo que la UD empezara a disfrutar con el balón en los pies. Diez tipos jugando en el patio del cole con un Iván Gil sobrado que repartió calidad a los cuatro costados.

Los chicos de Luis García quisieron cocinar la misma receta que ante el Racing de Santander sentenciando antes del descanso. Afincados a la cima de la clasificación y tras haberle cogido el gusto a eso de dormir líderes los viernes, esta vez fue Lukovic el que puso el segundo en el marcador, firmando su cuarto tanto de la temporada. Manu Fuster se coronó con la asistencia al delantero serbio y fue entonces cuando ni la lluvia pudo detener la emoción de una afición que quiere volver a verse en Primera División.

Con el regreso del descanso los ánimos se calmaron. Pejiño dio el susto y pidió el cambio por un golpe y Viera y Jesé, los dos viejos rockeros, entraron al verde cuando el Estadio estaba inmerso en una fiesta eterna. El Albacete probó suerte con un balón que se topó con el palo mientras que la UD presumía de superioridad, tanto que el 'Alba' volvió a amenazar, esta vez con más fortuna: Morci, con un disparo perfecto desde el centro del campo, hizo el gol del partido y silenció a todo el Gran Canaria.

La ovación a Jesé

El partido se volvió lento y los amarillos entendieron que había que tener cabeza. Los partidos no se ganan en 45 minutos y ningún rival es de fiar en esta Segunda División. Clemente, al igual que Pejiño, terminó con molestias y Jesé se llevó la ovación de su gente tras una jugada que pudo haber terminado en gol.

El Albacete, que estuvo arropado por un centenar de aficionados, se vino arriba en los últimos minutos y estuvo a punto de poner las tablas en el marcador tras una pifia de Dinko Horkas, al resbalarse el balón de las manos. Lo siguieron intentando los rivales y los amarillos empezaron a sufrir y a mirar la hora para pasar de la mejor primera parte del curso, a pasearse por la cuerda floja al final. Una UD Las Palmas que va en serio, que suma tres puntos más y que sueña con el ascenso.

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