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Richar Santana y Daniel Roque, los muralistas encargados de que Zeben brille con la camiseta de la UD Las Palmas en Gáldar

El artista grancanario Richar Santana comenzó a hacer grafitis en 2003 y diez años después empezó su andadura con los murales; fue el encargado de elaborar el mural de Sandokán en El Puertillo

Imagen principal del mural de Zeben Ramos, en San Isidro

Imagen principal del mural de Zeben Ramos, en San Isidro / LP/DLP

Las Palmas de Gran Canaria

Una imagen fue suficiente para que Richar Santana (Las Palmas de Gran Canaria, 1987) hiciera magia en la recién inaugurada cancha Zebensuí Ramos González, en San Isidro, Gáldar. Veinte horas divididas en tres días, la ayuda de Daniel Roque y la representación del canterano de la UD Las Palmas para la eternidad. Con la frase 'Nunca te olvidaremos' y bajo el lema 'Pa lante', una de las esquinas del recinto deportivo luce las dos caras del canterano amarillo: la de cuando era un niño y jugaba en la cancha soñando a ser futbolista de la UD, y la más reciente, cuando Zeben ya había cumplido su sueño y lucía los colores del conjunto grancanario.

Richar comenzó a hacer grafitis en el año 2003 porque le gustaba pintar. Diez años después, se convirtió en muralista y empezó a dejar su sello a grandes escalas, siendo el responsable de llevar a cabo pinturas relevantes como la de Manuel Sosa, mejor conocido como Sandokán, en El Puertillo. Por si no fuera poco y en relación a pinturas de gran escala, también dirigió el gran mural ubicado en el muro del Paseo de Los Guanartemes, visible desde la autovía GC-2 a la entrada a Gáldar. "Tengo un trabajo enriquecedor, todo lleva una investigación previa en la que aprendes del sitio que estás pintando", asegura.

"El mural de Zeben lo viví con mucho respeto", apunta. Aunque no era la primera vez que Richar hacía un mural de estas características, el del canterano amarillo le marcó notablemente. "Cuando lo estaba terminando algunos familiares y vecinos se pasaron y se emocionaban al verlo", recuerda. De hecho, hubo una reacción de una de las vecinas al ser una de las primeras en ver el resultado. "Me dijo que estaba logrado, y que se acordaba mucho del pibe porque justo vive en frente y le veía jugar desde su casa".

Mural de Zeben en la cancha de su barrio, San Isidro

Mural de Zeben en la cancha de su barrio, San Isidro / LP/DLP

Una casa llena de talentos

A la hora de ponerse manos a la obra, Richar apuesta por escuchar música, ya sea de salsa o algo animado. "La vida es como la de un autónomo cualquiera: estamos todo el día del tingo al tango y cuando no estás pintando estás con papeles, preparando bocetos o mandando correos". Aunque es el único de la familia que ha salido artista con las pinturas, su padre "era un manitas" y le gustaba la carpintería, por lo que en su casa siempre hubo talento.

Entre las anécdotas que guarda, Richar destaca la del mural de Sandokán, cuando el protagonista iba a visitarle cada día. "Nunca nos decía nada. Era un señor rudo y al principio pensé que no le estaba gustando", indica. Manuel Sosa iba a ver los avances de su pintura cuando los trabajadores no estaban y no fue hasta el último día cuando pudieron intercambiar algunas palabras: "estaba súper contento y sé que el resultado le gustó".

Cuestionado por las críticas que cada vez más sufren los grafiteros, este artista grancanario defiende sus inicios: "todos los que pintamos murales hemos empezado por grafitis porque así practicamos. Es el principio de algo grande y con esto te puedes ganar la vida".

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