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Elías juega en casa: la bandera de la UD Las Palmas, camisetas de Kirian y papas arrugadas en el hospital de Madrid

El pequeño grancanario de 8 años, recibe el próximo 10 de diciembre su trasplante de médula en la capital española; tiene adornado su cuarto de aislamiento con cosas del conjunto amarillo

Elías Herrero, con la camiseta de la UD Las Palmas en el hospital.

Elías Herrero, con la camiseta de la UD Las Palmas en el hospital. / LP/DLP

Las Palmas de Gran Canaria

El color azul y amarillo predomina en la habitación de aislamiento de Elías Herrero, que el día 10 de diciembre recibirá en Madrid su trasplante de médula. Durante esta semana previa, el pequeño ha hecho frente a pruebas de todo tipo antes de empezar con el tratamiento inmunodepresor para resetear la médula y conseguir los valores a cero. Un proceso largo y complicado que le mantendrá en la capital española durante los próximos seis meses. Para ello, Elías no ha querido dejar atrás sus complementos, esos que hacen que su estancia sea más cómoda y que incluye la bandera de la UD Las Palmas colgada en el cabecero de su cama, bufandas, pines, llaveros, camisetas de la UD y la más importante: la que llevó Kirian el día que debutó con el conjunto amarillo tras superar su segundo Linfoma de Hodgkin, el pasado 5 de octubre ante el Cádiz.

La bandera de la UD Las Palmas en el cabecero de la cama de Elías, en su habitación del hospital de Madrid

La bandera de la UD Las Palmas en el cabecero de la cama de Elías, en su habitación del hospital de Madrid / LP/DLP

Elías Herrero recibió el pasado 19 de agosto una de las llamadas más importantes de su vida, la de la noticia de que tenía un donante de médula. Hasta ahora, el grancanario ha tenido que hacer frente a un largo camino en el que las sesiones de quimioterapia han sido protagonistas. En el Hospital de Madrid en el que se va a llevar a cabo el trasplante, este fanático de la UD tiene que estar en una habitación en aislamiento los primeros 40 días, en el que muy pocas personas pueden acceder al habitáculo. "Cuando le hagan el trasplante tenemos que conseguir en una media de 14 días que la médula vaya consiguiendo regenerarse de forma automática", apunta su padre, Nauzet Herrero, que junto a su mujer hace turnos de 24 horas.

Debido a las pruebas y procesos por los que está pasando, Elías está perdiendo el apetito. Según explica Nauzet, en este momento no importa qué es lo que come Elías, sino que simplemente coma. Sea lo que sea. Por eso, sus padres intentan llevarle al hospital algunas de sus comidas favoritas, en un esfuerzo por conseguir que coja la máxima energía posible. "El otro día comió papas arrugadas con mojo y ayer le hicimos un potaje de berros con gofio porque es un niño que le encanta la comida de cuchara", apunta. Tanto Elías como su mujer, por su parte, están hospedándose en las Casas Ronald McDonald, "una especie de hotel en el que tienes habitación, baño, zonas comunes y una cocina en la que puedas elaborar tus propias comidas".

El día a día en el hospital

Por su parte, el día a día lo pasan envueltos en juegos, ejercicios y estudios, de tal modo que por las mañanas Elías tiene que conectarse de manera online a las clases. Además, recibe la visita de un entrenador personal para hacer ejercicios durante dos horas, que incluye máquinas de cardio y fuerza para que el pequeño no pierda la masa muscular. Tras el almuerzo, llega la hora de la siesta y por la tarde Elías disfruta de la Play junto a sus amigos del cole. Una rutina que repiten cada día, a la espera de que se haga realidad ese trasplante de médula y que impulse a Elías a anotar el segundo gol de la salvación.

Unos días decisivos en los que el amor de Elías Herrero por la UD Las Palmas está muy presente. Desde esa bandera que reina en su habitación hasta las diferentes camisetas que va luciendo día sí y día también. A buen recaudo, la más importante, esa que le da la fortaleza para poder afrontar con valentía este proceso clínico: la que portó Kirian Rodríguez tras su redebut tras superar su segundo Linfoma de Hodgkin ante el Cádiz. "Las enfermeras le preguntan que si le gusta el fútbol él sonríe, porque es obvio que es su forma de vida", expresa Nauzet Herrero.

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