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El ADN del Mirandés: 22 altas y la escuela de Barcia antes de llegar a la UD Las Palmas

El cuadro rojillo, a un partido del ascenso en junio, se reconstruye con el ‘sello Merino’

Sergio Barcia festeja su primer gol con el Mirandés, en la temporada 23/34

Sergio Barcia festeja su primer gol con el Mirandés, en la temporada 23/34 / LP/DLP

Las Palmas de Gran Canaria

El Mirandés de las mil caras que se reconstruye cada curso. Un borrón y cuenta nueva que se lleva a cabo pase lo que pase. Da igual si el equipo ha estado a 90' de coronar la temporada con el ascenso a la Primera División o si simplemente han cumplido el objetivo de mantenerse en la categoría de plata. El cuadro rojillo realizó en el mercado de verano 22 fichajes sin coste alguno, siendo todos cesiones a excepción de cuatro, que llegaron como agentes libres. Pero esta macrooperación en el Mirandés no es aislada ni mucho menos: la campaña pasada llevaron a cabo 20 altas, y en la 23/24 fueron 26 las caras nuevas.

En Anduva cobra sentido ese dicho de que lo único que prevalece en un club es el escudo. Los jugadores van y vienen, y en Miranda del Ebro lo saben. Desde hace años han estado construyendo su propio sello, ese que señala que la identidad de la plantilla está enfocada en jóvenes talentos con ganas de triunfar, de trabajar y de aportar. Ejemplo de ello está en el central de la UD Las Palmas Sergio Barcia, que llegó al conjunto amarillo este curso tras haber tenido al Mirandés como escuela. Como el resto de figuras, formó parte del club durante un año antes del lavado de cara. Fue entonces cuando dio el salto al Legia de Varsovia y posteriormente al cuadro de Luis García.

Lo más llamativo de la filosofía del Mirandés es que no se gasta dinero en los fichajes. Todos llegan en calidad de cedido con el objetivo de crecer como futbolistas durante un año o como agentes libres. La última vez que el cuadro rojillo sacó la hucha fue en la temporada 22/23, cuando destinó 20.000 euros en la incorporación de David Vicente, procedente de Unionistas de Salamanca. Otro dato del método Merino (director deportivo del club) es que la edad media de cada año no supera los 23 años. En la UD, este curso es 26,6 años. Colistas junto al Zaragoza con 12 puntos frente a los 29 del conjunto amarillo, la esencia del Mirandés reta a una UD a la que solo le vale ganar para seguir en la lucha.

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