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La contracrónica

La afición de la UD Las Palmas como jueza: pitos para Yeremay y honores para Dinko

La estrella del Polvorín, escoltado por familiares, amigos y vecinos en las gradas del Estadio de Gran Canaria, fue incapaz de batir la portería de un Dinko Horkas que hizo de Superman. El Peke se quedó con las ganas de celebrar su gol ante la UD Las Palmas y su cambio en el 83’ trajo pitos sonoros y tímidos aplausos.

Yeremay Hernández encabeza la celebración del gol de Diego Villares para poner al Deportivo de La Coruña por delante en el marcador en el Estadio de Gran Canaria.

Yeremay Hernández encabeza la celebración del gol de Diego Villares para poner al Deportivo de La Coruña por delante en el marcador en el Estadio de Gran Canaria. / Jose Carlos Guerra

Las Palmas de Gran Canaria

Y el Gran Canaria pitó a Yeremay. La perla del Deportivo de La Coruña, que pisaba el estadio de la UD Las Palmas por primera vez desde su adiós al conjunto amarillo en edad infantil, se quedó con las ganas de celebrar su gol. Festejó con ímpetu el tanto de Diego Villares que supuso abrir el marcador pero su presencia quedó resumida en 83’ de más sombras que luces. El delantero blanquiazul, el mejor valorado de Segunda División, no pudo batir el muro defensivo de una UD fuerte y unida que ha presentado sus credenciales para aspirar a un ascenso soñado. El héroe de la noche en el feudo de Siete Palmas, que acogió la mejor entrada de la temporada con 25.193 aficionados, llevaba guantes de portero y en la espalda el nombre de Horkas.

Yeremay Hernández en una acción de partido en el Estadio de Gran Canaria

Yeremay Hernández en una acción de partido en el Estadio de Gran Canaria / Jose Carlos Guerra

La expectación por ver jugar al Peke, como es conocido Yeremay Hernández, era máxima. Llegó a la isla con unos datos que invitaban al nerviosismo en cuanto a lo que sería capaz de hacer sobre el terreno de juego con siete goles y seis asistencias como aval. En la grada, toda su familia y amigos: desde su madre Vanesa Cubas, que esperó durante toda la semana el gran día, hasta el resto de familiares, amigos e incluso sus vecinos del Polvorín. Una ‘Yeremaymanía’ que deslumbró a los suyos y dejó indiferente a la afición de la UD, que apenas notó el efecto de una estrella en auge. Unos pitos mayoritarios que fueron eclipsados por unos tímidos aplausos por partida doble. Cuando el cuarto árbitro puso en el marcador de los cambios su número por equivocación, y al borde del final cuando fue sustituido y los jueces de la grada dictaron sentencia.

Lo que quedó claro es que el grancanario es muy querido en A Coruña, la ciudad que le ha dado el empujón hacia la élite. «Yere es un tío increíble, trabajador, lo queremos mucho y en A Coruña lo quieren muchísimo. Le empujamos muchísimo y siempre le aplaudimos», expresó Antonio Hidalgo, técnico del Deportivo tras la finalización del encuentro. «Ha tenido dos ocasiones de gol y ha dado un pase definitivo. Estamos hablando de un jugador que ha tenido dos ocasiones claras de gol y una asistencia que si eso se materializa estaríamos hablando de lo contrario», indicó Hidalgo al ser cuestionado por los pitos a Yeremay.

La estrella silenciosa de la UD

Pero la estrella de la noche, con perdón de Jesé Rodríguez después de haber anotado su cuarto gol en tres partidos, fue Dinko Horkas. El guardameta croata se volvió a colocar la capa de Superman para salvar a la UD Las Palmas de un susto innecesario con dos intervenciones cruciales que valieron un punto de oro. Fue un rey silencioso que volvió a demostrar su decisión bajo palos, su seguridad a la hora de ir a por el balón y su mejoría de cara a los primeros partidos de la temporada, cuando sus salidas inoportunas costaron algún que otro disgusto al cuadro dirigido por Luis García.

Dinko Horkas en la chilena que supuso el gol del Deportivo de La Coruña

Dinko Horkas en la chilena que supuso el gol del Deportivo de La Coruña / Jose Carlos Guerra

Una UD Las Palmas que ha cumplido con creces el objetivo que se marcó tras el descenso a la categoría de plata el pasado mes de mayo: la de regenerarse de la mejor manera para volver a brillar. Con Viera y Jesé en el once titular, el banquillo de Luis García ha dado un giro radical con figuras determinantes que ilusionan: desde Pedrola hasta Benedetti pasando por Ale García, Lukovic o Iván Gil entre otros. Dinamita preparada para hacer frente a la segunda vuelta de una maratón que echando la vista hacia atrás, tampoco ha sido tan dura.

Lo que quedó claro en el Estadio de Gran Canaria es que la afición apoya a los suyos. Que da igual que venga Yeremay o cualquier otro grancanario, porque lo que importa en las gradas del feudo amarillo es que los jugadores defiendan con orgullo el escudo de la UD Las Palmas. Yeremay volvió a pisar el que podría haber sido su estadio mientras Jesé se besaba el pecho al hacer el gol del empate y Dinko se coronaba como el salvador. Y tras el pitido final, todo volvió a la normalidad con el Peke preparado para volver a la ciudad que le aplauden, y una UD que se quedó a las puertas de ser campeona de invierno.

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