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El Gran Hermano del Gran Canaria: los secretos del dispositivo de seguridad que vigila a la UD Las Palmas en cada partido

Los encuentros que disputa el cuadro insular están controlados por 140 cámaras de seguridad, 155 efectivos y dos drones. Todo lo que ocurre dentro del recinto deportivo queda grabado y supervisado desde la sala de la UCO

La sala de la UCO del Estadio de Gran Canaria, donde se vigila todo lo que ocurre dentro y fuera del recinto

La sala de la UCO del Estadio de Gran Canaria, donde se vigila todo lo que ocurre dentro y fuera del recinto / Jose Carlos Guerra

Las Palmas de Gran Canaria

En las entrañas del Estadio de Gran Canaria, el partido comienza mucho antes de tiempo. Días antes de la fecha fijada para la disputa de cualquier encuentro, el dispositivo de seguridad se pone manos a la obra para que la cita deportiva se desarrolle con la máxima protección posible. El objetivo no es otro que proteger a la UD Las Palmas, así como a los aficionados que acuden al feudo amarillo cada fin de semana. Dos días antes de que se celebre el encuentro, las reuniones empiezan a ocupar las agendas de los Policías —tanto Nacionales como Locales—, seguridad privada del club, vigilantes, Cruz Roja, Protección Civil y miembros del Cabildo de Gran Canaria como propietarios de las instalaciones. Ahí se empiezan a tomar decisiones.

José Antonio Falcón junto a Rayco Blanco durante el dispositivo de seguridad del UD Las Palmas-Deportivo

José Antonio Falcón junto a Rayco Blanco durante el dispositivo de seguridad del UD Las Palmas-Deportivo / Jose Carlos Guerra

Un dispositivo de seguridad en el que participa la Unidad de Intervención Policial (UIP), la Unidad de Control Organizativo (UCO), Unidad de Guías Caninos, Medios Aéreos o la Unidad de Subsuelo, encargada de revisar alcantarillas, huecos del estadio y casetas de electricidad. Además, alrededor de 140 cámaras de seguridad divididas en tres tipologías vigilan todo lo que ocurre dentro y fuera del Estadio: las fijas, que son los accesos a los tornos, las tipo domo interiores y exteriores y las 360 de alta resolución que cogen todo el graderío y son capaces de ver con total claridad el rostro de los asistentes.

Es el Gran Hermano del Gran Canaria, con grabaciones que comienzan horas antes del comienzo del duelo y que finalizan horas después del pitido final para tratar de velar por la seguridad de los asistentes. Es por esta razón que una vez dentro del feudo amarillo, todo queda documentado y cualquier infracción será localizada. Es cuestión de tiempo que desde la sala de la UCO den con el culpable de cualquier desastre. «En un estadio vas a estar grabado todo el rato. Aquí (en el Gran Canaria) no ha habido un incidente que no se haya identificado y propuesto a sanción», explica José Antonio Falcón, coordinador de seguridad en la UD Las Palmas, inspector de la Policía Nacional y responsable de prensa en la Jefatura Superior de Policía de Canarias.

Tres etapas diferenciadas

Los días de partido se dividen en tres fases: el antes, durante y después en el que en muchas ocasiones, todo lo que ocurre antes del inicio es más complicado que lo que estar por llegar. Dos horas antes de que comience el duelo se perfilan las últimas pinceladas de un dispositivo preparado y organizado que lo primero que hace es vigilar que ambos equipos y el trío arbitral lleguen bien al Estadio. Primero lo hace la UD Las Palmas como local. En la zona donde la guagua deja a los protagonistas, espera el coordinador de seguridad, un subinspector, un guía canino y un mando operativo —en este caso la UIP—. Una vez llegan todos, el coordinador de seguridad del Estadio mantiene una reunión con los árbitros.

Uno de los agentes hace volar el dron durante el descanso del UD Las Palmas-Deportivo

Uno de los agentes hace volar el dron durante el descanso del UD Las Palmas-Deportivo / Jose Carlos Guerra

Con la apertura de puertas del estadio la vigilancia se extrema. Cada cuerpo de seguridad desempeña su función y se despliega por todo el terreno de juego, gradas, accesos e incluso la zona exterior, en la que destacan los agentes de paisano para evitar carteristas, reventas o peleas. En el caso concreto del partido que disputó la UD Las Palmas con el Deportivo de La Coruña este sábado y que no fue declarado de alto riesgo, 60 Policías Nacionales, 25 Policías Locales y 70 vigilantes velaron por una cita que finalizó sin incidentes relevantes, en la que no hubo ningún acta ni sanciones a excepción de dos asistencias de desalojo por problemas de salud. Los 460 seguidores —310 con entrada y 150 de cortesía— que llegaron como afición visitante tampoco dieron problemas, haciendo que el espectáculo se desarrollara de la mejor manera.

Si fuera necesario, el coordinador de seguridad del Estadio está autorizado a suspender un partido

Una vez comienza el partido, la sala de la UCO es la protagonista. Desde ahí se vigila todo lo que ocurre dentro y fuera del recinto de Siete Palmas a través de cámaras que controlan cualquier movimiento sospechoso. Además, los medios aéreos hacen lo propio con drones que velan por la seguridad de equipos y aficionados a vista de pájaro. El coordinador de seguridad del Estadio, en este caso José Antonio Falcón, es el encargado de tomar decisiones. Da el visto bueno a los tifos y pancartas que se quieran mostrar, es una de las figuras autorizadas para detener un partido y controla que se cumpla la ley dentro del Estadio. Lo que no se ve de un dispositivo policial y un servicio que no se da por finalizado hasta que el equipo rival no sale de la Isla.

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