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La contracrónica

De la celebración de la unión al hundimiento de la UD Las Palmas

El conjunto amarillo pasa de un abrazo familiar con el gol de Jesé, a la frustración por el empate del Castellón en el 94 en una noche en la que los cambios de Luis García volvieron a estar en el punto de mira

Momento en el que staff, cuerpo técnico y jugadores de la UD se abrazan en una piña tras el gol de Jesé.

Momento en el que staff, cuerpo técnico y jugadores de la UD se abrazan en una piña tras el gol de Jesé. / Jose Carlos Guerra

Las Palmas de Gran Canaria

Tocados y hundidos. Un bache permanente y una depresión que parece no llegar a su fin en la UD Las Palmas. De la celebración de Jesé con toda la expedición amarilla marcada por la unión a una puñalada que vuelve a dejar cabizbajo a un vestuario dolido y frustrado. Siete jornadas sin conocer la victoria es mucho tiempo. Y más cuando el partido estaba prácticamente ganado y la UD estaba jugando contra diez. Luis García no supo leer el final del encuentro y sus cambios hicieron daño a un equipo que sigue naufragando.

Dice el técnico de la UD Las Palmas que el camino es insistir y resistir. No rendirse y seguir haciendo las cosas como hasta ahora. Que el fútbol devuelve todo el esfuerzo y que siente orgullo de sus jugadores. Pero dejando atrás esa arenga motivacional que protagoniza cada vez que tiene la oportunidad, la única certeza es que los resultados no llegan, las jornadas pasan, y el camino llega a su fin.

Rebobinando hasta la primera parte, el protagonista fue Jesé. Capaz de poner el toque de cordura cuando el equipo más lo necesitaba. El héroe que prometió hablar en el campo y dejarse la piel por el escudo de su vida volvió a repetir titularidad y se puso en modo líder. Puso a la UD por delante en el marcador anotando desde el punto de penalti su sexto gol de la temporada —para igualar al que hasta ahora tenía la etiqueta de pichichi, Ale García— y llamó a todos los jugadores que estaban en el terreno de juego. Hizo un gesto con la mano guiándoles hacia la banda mientras pronunciaba la palabra «equipo» y ahí se reunieron todos. Cuerpo técnico, equipo médico y todos los jugadores que estaban en el banquillo se fundieron en un abrazo que dejaba entrever la unidad que hay pese a que las cosas no terminan de salir. Tras ese gesto, un beso al escudo y la dedicatoria a su familia.

El problema de no sentenciar

Aguantaron 94 minutos de idas y venidas. Sufrieron y sudaron la camiseta pero se les olvidó lo más importante: sentenciar el partido para poder respirar. Y en parte, el fallo de no cerrar la victoria recae en los cambios. El primero llega en el 62’ con una sorpresa que dejó atónita a la afición presente en el Gran Canaria. Valentín Pezzolesi. El lateral olvidado en el primer partido de Liga, cuando salió al verde y fue expulsado a los 20 minutos. Desde esa expulsión, que data del 17 de agosto de 2025, Pezzolesi no había vuelto a jugar. Pero ayer Luis García decidió que era un buen día para que volviera con el primer equipo. Cuando se la estaba jugando contra el líder de la clasificación. Cuando iba ganando y sólo tenía que mantenerse sobre las cuerdas para salir de la crisis.

Miyashiro y Luis García se funden en un abrazo ras el cambio del japonés

Miyashiro y Luis García se funden en un abrazo ras el cambio del japonés / Jose Carlos Guerra

Catorce minutos después llegó un triple cambio marcado por Jonathan Viera, Juanma Herzog e Iker Bravo. Un Iker Bravo al que por cierto todavía se le sigue esperando. Llegó como el fichaje estrella del mercado invernal y la afición todavía sigue pendiente a sus movimientos. Ayer tampoco fue capaz de darle algo diferente al equipo, como tampoco pudo Miyashiro, que repitió titularidad y aguantó 88’ sobre el verde. El japonés, al menos, ilusiona con su insistencia y su manera diferente de jugar.

Kirian completó el quinto relevo y con una sexta ventana de cambios debido a un choque frontal entre dos jugadores del Castellón, Luis García empezó a verlo todo de color rosa. La UD Las Palmas iba ganando por la mínima y había un alto porcentaje de que el Castellón, que no se rindió y peleó hasta el final apoyado por varios aficionados en el Estadio de Gran Canaria, empatara. Pero aun así, al técnico ovetense le pudo la empatía. Quiso que Sandro volviera a sentirse futbolista, y tras haberlo incluido en la lista de convocados por primera vez en la temporada, decidió que era un buen día para que el delantero grancanario sintiera el calor de su gente, fuera ovacionado y probara suerte ante los leones orelluts.

El dolor del empate en el 94’

Y pasó lo previsible. Cuando el Estadio estaba inmerso en un eterno Carnaval, cuando la afición gritaba el sí se puede y volvía a sonreír, el Castellón silenció a 17.692 almas. Fue en el descuento, cuando parecía que la crisis había terminado y de la manera más dolorosa teniendo en cuenta que los amarillos jugaban contra diez. El Castellón empató y pagó a la UD con la misma moneda protagonizando una celebración al mismo estilo Jesé: un abrazo múltiple junto al banquillo que reflejó la unidad de un equipo que apunta a Primera.

El vestuario de la UD Las Palmas estará muy unido por más que les quieran separar, como apunta Luis García, pero de lo que no cabe duda es que también está tocado y frustrado por una victoria que no llega. Ahogados en una crisis interminable y después de un partido en el que se pasó de la celebración de la unión al hundimiento.

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