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A bote pronto

Elemental

Liga Hypermotion | Albacete - UD Las Palmas

Liga Hypermotion | Albacete - UD Las Palmas

Martín Marrero

Martín Marrero

Si una virtud y, a la vez, un defecto tiene esta Unión Deportiva es la de ser un equipo elemental. En las últimas dos jornadas había vencido fuera a uno los peores equipos como locales (Cultural Leonesa) y en el Gran Canaria, a uno de los peores como visitante (Ceuta). Pero contra el Albacete, que era el quinto peor en casa, perdió esa elementalidad. Si pierdes contra quien no tienes que perder, puede que la cosa se complique un poco. Solo un poco, tampoco para el catastrofismo, porque los aspirantes al ascenso, salvo el Racing, fallan más que una escopeta de feria (este fin de semana, Castellón y Almería).

A nadie debió sorprender que, al minuto 5, ya Las Palmas, tercer mejor equipo como visitante, fuese ganando. Y menos sorpresa aun que el gol llegase tras un córner, pues las acciones a balón parado y los contragolpes resumen el repertorio ofensivo insular, no los ataques posicionales a través de pases hilvanados dada la lentitud de esta variante. Miyashiro se situó al borde del área en amago de optar a un rechace y entró, después de dos toques en la banda, inauditamente solo al segundo palo, donde Fuster la puso con maestría. El ex del Albacete, que sigue sumando aciertos, es el jugador amarillo más influyente desde que, por fin, Luis García ha corregido su posición hacia el centro. Volvió a ser uno de los vértices avanzados del triángulo en cuya base apareció Kirian en lugar de Amatucci, suplente por primera vez en toda la temporada.

El 0-1 hizo añicos el guion de Alberto González, que consistía en ceder el balón, a sabiendas de las dificultades de la UD en ataque organizado, para intentar la sorpresa a la contra, con balones en largo sobre todo hacia un Álex Rubio que buscaba con insistencia la espalda de Clemente y sacaba a Mármol de su zona con sensación de peligro sin que se pusiera remedio. El discurso del partido era el propicio para el modelo de juego insular: administrar la ventaja en el marcador a base de apretar filas y buscar contras. Sin mayor ambición ni jerarquía. Y la cobardía, tarde o temprano, se acaba pagando. En el Carlos Belmonte, tarde, muy tarde.

La ventaja de la primera parte se convirtió en un espejismo. Tanto que los manchegos encararon la segunda parte de frente, aunque fuese a base de sumar centros; pero bastó para acular a Las Palmas, rácana como casi siempre. Que a los 18 minutos Fuster acabase su partido es indescifrable, salvo razones físicas, por más galones que le quieran otorgar al sustituto para compensar que no fue titular. Ya que después Ale García, extremo, dejase su sitio a un lateral como Cristian, fue en la misma línea retráctil por la que Herzog, central, se incorporaba para conservar el exiguo 0-1. Y el fútbol te espera en la bajadita. Tanto que en el tiempo añadido el Albacete, cuyo entrenador sí fue ambicioso, rompía el cántaro con un penalti y un golazo. Se discutirá el primero, VAR mediante, pero la UD había perdido mucho antes. Elemental.

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