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UD LAS PALMAS

La pasividad en la brega de Iker Bravo, el revulsivo sin energía de la UD Las Palmas

El delantero catalán, que llegó cedido al club amarillo el pasado mes de enero desde el Udinese, no termina de encontrar su sitio en el esquema de Luis García y su aportación en ocho duelos se ruduce a siete disparos a puerta

Iker Bravo intenta regatear a Cubero en el Estadio de Ipurua

Iker Bravo intenta regatear a Cubero en el Estadio de Ipurua / LaLiga

Cristian Gil Fuentes

Cristian Gil Fuentes

Las Palmas de Gran Canaria

De estilete a desaparecido. De titular ante el Córdoba para sentar a Jesé a permuta sin efecto. La realidad es que el fichaje de Iker Bravo por la UD Las Palmas despertó ilusión en la hinchada amarilla por el pedigrí con el que llegaba el futbolista catalán al conjunto dirigido por Luis García. Cedido por el Udinese, el excanterano del Barça y que también pasó por La Fábrica del Real Madrid llegó a la Isla después de brillar en el Mundial sub 20 con España, de haber sido convocado por David Gordo para la sub 21 en la última lista y en un proceso de maduración que le llevó a dejar Italia en busca de minutos. Se dieron entonces todos los ingredientes para confiar en que, ante la falta de pólvora insular durante la primera vuelta del campeonato, el killer fuera la pieza que le faltaba al ataque grancanario. Sin embargo, la historia ha sido distinta.

Bravo aterrizó y su primera aparición se produjo pocos días después de su presentación en El Sardinero ante el Racing, donde sustituyó a Jesé tras el descanso. En tierras cántabras vio cómo los isleños quedaron devorados por su rival sin poder sumar a la causa, pero es que una semana después se le dio la oportunidad de ser titular por primera vez en detrimento del Bichito, en una clara apuesta del entrenador por su figura. No obstante, ese empujón anímico en forma de aparición en el once no despertó al de Esplugues de Llobregat, que durante 65 minutos fue incapaz de encontrar la portería contraria mientras su equipo caía ante el Córdoba, un aspecto que terminó sucediendo.

De menos a la nada

Después de esos dos primeros envites, el ex del Bayern Leverkusen regresó al banquillo ante la superioridad de Jesé en esa demarcación. Salió 25 minutos ante la Real B con empate a uno en el marcador, firmando un solo disparo a puerta que no cambió el resultado, luego disfrutó de 27 con 0-0 ante el Burgos sin rematar, no logrando ayudar a sumar dos puntos extra en el Gran Canaria, y terminó sus primeros cinco duelos como isleño con otros 14 ante el Castellón en un partido que finalizó con otro empate (1-1).

En ese tramo de partidos, el peor de la UD en toda la temporada, Iker no consiguió sumar para la causa nada reseñable y su confianza, así como la de Luis García, que tomó la decisión de darle las riendas del ataque, se esfumó, quedándose sin jugar en el encuentro ante la Cultural que rompió esa mala dinámica (3-0). Tras esas tres jornadas, se lo acabó tragando la tierra, ya que se quedó fuera de la lista ante el Ceuta y el Albacete al pasar por una gripe en el primer caso, así como por decisión técnica en el segundo.

Recuperado para la causa, pero sin energía

A pesar de estar durante tres compromisos consecutivos sin minutos, Bravo regresó directamente a los planes del entrenador asturiano para saltar al césped ante el Sporting y el Eibar. En el duelo frente a los sportinguistas en Siete Palmas acumuló dos toques de balón, uno de ellos fallido, y solo un pase durante ocho minutos en lo que resultó un triunfo agónico amarillo salvado por Horkas (1-0), mientras que el pasado domingo frente al cuadro armero y ante la necesidad de cambiar el guion del duelo, se fue hasta los 22 sin tener incidencia en el juego: ocho pases, doce toques, cero disparos y un mapa de calor que le delata porque apenas pisó el área.

En ese sentido, la cuestión con el catalán no es solo su pobre y escaso bagaje ofensivo, un aspecto que se observa al comprobar que solo ha rematado en siete ocasiones a portería en ocho partidos, sino también una clara falta de energía, algo que se ha agravado con su pérdida de protagonismo. Cuando salta al terreno de juego no se le ve conectado con el partido, le cuesta enlazar con sus compañeros y tampoco está en el sitio adecuado para buscar remates. En Ipurua, por ejemplo, solo recorrió 7.8 metros con el balón y realizó dos carreras, dos aspectos que ponen de manifiesto que no está. De hecho, para ganarse más minutos o para reencontrarse, debe ser mucho más consistente y aportar de verdad.

Lukovic, Mata y un perfil inexistente en la UD

Si bien es cierto que a Iker Bravo no le está acompañando del todo la fortuna, su incorporación se realizó con el objetivo de aportar goles, un aspecto que no ha conseguido hasta el momento. Aun así, también es verdad que para poder firmarle durante el pasado periodo de traspasos de invierno se le dio salida a Milos Lukovic, un delantero que no está teniendo protagonismo en esta segunda parte de la temporada en las filas del Preston de la Championship inglesa -solo ha jugado un partido en territorio británico desde que se marchó-.

Pese a ello, el serbio convirtió cuatro dianas en la UD y fue el nueve predilecto para Luis García durante gran parte de la primera vuelta, ofreciendo además un perfil de ariete distinto a Jesé, Miyashiro, el propio Iker o, incluso, hasta un Jaime Mata que ahora juega en el Racing. De esa manera, el preparador natural de Oviedo ha dejado de contar con esa tipología de nueve cuando, en muchos duelos que se está encontrando en los últimos meses, le está haciendo más falta que nunca cargar el área en busca de un rematador que no tiene.

Sea como sea, Bravo parece tener el teléfono apagado y, por ahora, no responde a las llamadas de su entrenador. Ni las necesidades amarillas ni la sequía de Jesé le han hecho espabilar. Mientras tanto, su cesión hasta el 30 de junio va agotándose y, aunque vino para ser diferencial, se encamina a pasar más que desapercibido por la Isla como el resto de fichajes invernales, a excepción de Taisei.

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