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Los aficionados del 'sí se puede' de la UD Las Palmas rebaten a los pesimistas: «Podemos ascender directos»

Un sector de los seguidores amarillos no tira la toalla con el ascenso pese a la derrota en La Rosaleda y le quitan importancia a la división de opiniones generada en Málaga con la poca animación. «Es algo que pasa siempre»

Con el gorro amarillo, Raúl Rodríguez junto a su grupo de amigos en el Estadio de Gran Canaria.

Con el gorro amarillo, Raúl Rodríguez junto a su grupo de amigos en el Estadio de Gran Canaria. / LP/DLP

Las Palmas de Gran Canaria

La derrota de la UD Las Palmas en La Rosaleda no solo supuso la pérdida del puesto de playoff, sino que también generó polémica con los aficionados que se desplazaron hasta Málaga. Una división entre los que consiguieron entrada y los que no, unidos a los que se quedaron sin poder llegar a tierras andaluzas por culpa de la aerolínea Vueling, que dejó en tierra alrededor de 26 amarillos por overbooking.

Aficionados de la UD Las Palmas en La Rosaleda

Aficionados de la UD Las Palmas en La Rosaleda / LOF

Un enfrentamiento que viene dado por la poca animación que se vivió en el estadio durante el partido, donde solo unos pocos aficionados intentaron tirar del carro con cánticos. El resto prefirió vivir el duelo sentado en sus asientos, limitándose a observar y sin esforzar su garganta. «Si van a ir a un desplazamiento para ver los 90’ en un asiento mejor que no se gasten el dinero», expresaban algunos aficionados a través de redes sociales. «Tienen que entender que en la grada también había personas mayores y hay que respetar», respondían otros.

Una división de opiniones que viene de largo, pues no es la primera vez que ocurre en un desplazamiento masivo. «En La Rosaleda pasó lo de siempre», comenta Raúl Rodríguez, abonado de la UD en la grada sur desde hace años. «Hay gente que quiere ver el partido tranquilo y si tú te levantas a animar te dice que te sientes que no ve, y eso pasa siempre», asegura este aficionado, presente en Málaga y con experiencia en este tipo de cuestiones.

Marginados para poder animar

«Pasa en los desplazamientos y pasa también en el Estadio de Gran Canaria, porque a mí en la sur me miran mal porque soy de los pocos que grita y se levanta a animar», confiesa, alegando que es imposible que los aficionados que no animan en el feudo de Siete Palmas, lo hagan en los campos de fuera. «Los que queremos animar siempre tenemos que ponernos a un lado, porque luego están los que les molesta», apunta.

Jesé se lamenta de un gol fallado y Ale García le anima

Jesé se lamenta de un gol fallado y Ale García le anima / LOF

La cuestión es que normalmente, en los partidos fuera de casa los aficionados no respetan los asientos, sino que se colocan donde primero ven. Los más puntuales entran al estadio con la máxima brevedad y van ocupando los asientos que están más adelante en la zona acotada, mientras que los que llegan más tarde se repliegan por donde hay huecos libres. De ahí a que los que animan y los que no estén mezclados y se molesten entre unos y otros.

El desplazamiento a La Rosaleda generó una división de opiniones por la poca animación que hubo en el estadio

Desde la peña Amarillos por el Mundo proponen que los aficionados que tengan previsto dejarse la voz, intenten entrar con la máxima brevedad a los campos y reservar las primeras filas con el objetivo de que toda la marea esté ubicada en conjunto, los cánticos suenen mejor y se sienta la animación. Por su parte, los que prefieran ver el encuentro de manera más tranquila, se podrán ubicar en las zonas superiores. Una propuesta que tampoco llega a convencer del todo por el mismo problema: los de atrás se quejarán de que los de las primeras filas están de pie.

21 puntos para soñar

Sin embargo, a pesar de la división de opiniones en cuanto si se debe ver un partido de pie o sentado, están los que además de animar, siguen viendo el futuro de color amarillo. Raúl Rodríguez es uno de esos optimistas que para nada está preocupado con la derrota en Málaga. Él, sigue confiando en la épica: el ascenso directo. «Lo dije en La Rosaleda tras la derrota y lo vuelvo a decir hoy: vamos a subir directos. Quedan 21 puntos. Los demás equipos que luchan juegan entre ellos y van a fallar, y nosotros vamos a ganar los tres que quedan en casa», asegura.

Con dos desplazamientos esta temporada —Córdoba y Málaga—, el tercero está fijado para la última jornada de Liga, cuando la UD Las Palmas visite Riazor en un partido de vida o muerte donde podría decidirse todo. «Voy a estar ahí pase lo que pase, y si para el último partido en el Gran Canaria con el Zaragoza nos estamos jugando la vida, propondría que la guagua bajara por Fondos de Segura», sentencia.

Siete finales, 21 puntos de por medio y una ilusión que se resiste a marcharse pese a la derrota en Málaga. La siguiente piedra para el ascenso se coloca el viernes en el Gran Canaria, donde la afición está llamada a filas.

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