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El fútbol es otra cosa

Clemente ya no espera una cesión: ahora lidera sueños

Más allá de las cuentas, de la presión y de lo que ocurra en estas dos jornadas, hay algo que este tramo de temporada también deja claro: Clemente ya se ha ganado el respeto y el cariño de todos

Enrique Clemente abraza a Fuster.

Enrique Clemente abraza a Fuster. / ANDRES CRUZ

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Pedro García

Pedro García

Las Palmas de Gran Canaria

No es muy habitual que un lateral de perfil defensivo, aunque con clara vocación ofensiva, como Clemente haya firmado cinco goles en Las Palmas. Y menos aún que varios de ellos hayan sido de tan bella factura. El de Almería, además de importante, resume perfectamente su historia: la de un futbolista que convirtió la incertidumbre en reivindicación.

Porque no hace tanto tiempo, su futuro parecía difuso. Cada verano vivía pendiente de una llamada de la dirección deportiva para conocer cuál sería su próximo destino en calidad de cedido. Aquí no terminaban de contar con él. No era prioridad. Siempre parecía la moneda de cambio perfecta. Pero hay futbolistas que, lejos de torcer el gesto o generar incomodidad alrededor, esperan su momento trabajando en silencio. Y el fútbol, tarde o temprano, suele devolverle algo a quien nunca deja de insistir.

A Clemente le bastó una pretemporada y la confianza de un entrenador como Luis García para cambiarlo todo. Primero se ganó el respeto del club. Después, la titularidad. Y finalmente, una renovación por varias temporadas que hace apenas unos meses parecía difícil de imaginar.

Su gol acrobático en Almería no es solo un gol. Es la bandera de un equipo que se niega a rendirse. Y también la de un futbolista que ha sabido hacerse un hueco sin levantar la voz, únicamente desde el esfuerzo, la constancia y el compromiso con la camiseta amarilla. Pese a contar con otras ofertas, decidió escuchar a Luis Helguera y prolongar su estancia en la Isla.

La UD Las Palmas sigue viva, levantándose cada vez que parece caer. Y, pese a todo, depende de sí misma para lograr el ascenso directo a Primera División, aunque las posibilidades en este sentido sean mínimas. Lo difícil quizá no era ganar este partido. Lo verdaderamente complicado empieza ahora: superar al Real Zaragoza, un rival herido que llegará al Estadio de Gran Canaria jugándose la vida, y después afrontar una última jornada que tendrá aroma de final en Riazor, frente al histórico Deportivo de La Coruña.

Pero más allá de las cuentas, de la presión y de lo que ocurra en estas dos jornadas, hay algo que este tramo de temporada también deja claro: Clemente ya se ha ganado el respeto y el cariño de todos. Ese futbolista con cara de buen estudiante, de jugador de otra época, que sin hacer ruido, y sin necesidad de levantar la voz, ha terminado convirtiéndose en el reflejo de lo que nunca debería perder un equipo: compromiso, humildad y orgullo por defender un escudo. Y quizá por eso su gol en Almería emocionó tanto. Porque, en el fondo, también fue el premio a la perseverancia de alguien que jamás dejó de creer.

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