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La contracrónica

La UD Las Palmas no quiere ser de Primera División

En un nuevo acto de descomposición y sin la capacidad de cerrar un partido, los de Luis García pierden la oportunidad de sellar su pase al playoff y tropiezan con un recién descendido ante 21.085 aficionados en las gradas

Jonathan Viera a la cabeza, grita ante la mirada perdida del resto de jugadores de la UD Las Palmas

Jonathan Viera a la cabeza, grita ante la mirada perdida del resto de jugadores de la UD Las Palmas / José Pérez Curbelo / LPR

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Las Palmas de Gran Canaria

La UD Las Palmas no da para más. Una de cal y otra de arena. De tocar el cielo en Almería a caer con un recién descendido en el Estadio de Gran Canaria en cuestión de días. Lo de este equipo es digno de estudio, desde la actitud de los jugadores en el terreno de juego hasta los cambios de Luis García, que de nuevo volvió a equivocarse con decisiones tardías que hicieron que el equipo fuera hacia atrás. No hay equilibrio, ni tampoco buenas sensaciones de cara al ascenso. ¿En serio quieren volver a Primera División? Desde luego que no es la impresión que dan cuando se están jugando las papas.

No tenía una tarea difícil la UD. Sus deberes se basaban en ganar al Zaragoza, que desde el minuto 7, con el gol del Cádiz, ya era matemáticamente de Primera RFEF. Pero no pudo. Como tampoco pudo vencer al Andorra cuando tenían en la mano el ascenso directo y dependían de sí mismos. Un equipo que pasó en cuestión de minutos de ser terceros en la tabla con el gol de Jesé a quintos con el empate. Y rezando por clasificarse para el playoff, una cuestión que no está del todo clara. Para hacerlo, tendrán que ganar el próximo domingo al recién ascendido Deportivo de La Coruña en Riazor. 

No es una cuestión de que la afición aliente o no a los suyos. Porque ayer por la mañana, mientras el equipo terminaba su activación en el feudo amarillo pre partido, algunos miembros de la Naciente se presentaron en el estadio para animar al equipo. Fue un último impulso para ganar al colista y que seguramente habría contado con más seguidores amarillos si no fuera porque hay privilegios que solo tienen algunos. Y sin ir más lejos, el domingo pasado, cuando los jugadores llegaron a la Isla tras la victoria en Almería, también fueron recibidos en el aeropuerto. Y hoy en el estadio, fueron 21.085 los fieles que se citaron para ver a la UD tropezar, de manera ridícula, con un Zaragoza que al menos le puso corazón.

Las disculpas no sirven

Las excusas ya no caben en un folio y sigue faltando autocrítica, esa que brilla por su ausencia en el discurso del técnico Luis García cada vez que las cosas van mal. A estas alturas de la temporada, cuando 90’ separan a la UD Las Palmas de entrar en playoff o finalizar el curso a finales de mayo, el pretexto de que hay que estar juntos, que todavía no ha terminado la lucha, que es dificilísimo ganar en Segunda División y que hay que dar valor a lo que se ha hecho hasta ahora no sirve. No cuando has estado a las puertas del cielo y en cuestión de minutos, por falta de concentración y de no saber cerrar los partidos, se te ha caído en peso el castillo de naipes.

UD-Zaragoza  | 24/05/2026 | Fotógrafo: José Pérez Curbelo

UD-Zaragoza | 24/05/2026 | Fotógrafo: José Pérez Curbelo / José Pérez Curbelo / LPR

Hablaba Kirian en la arenga antes de comenzar el partido de que se tenía que notar en el terreno de juego que querían ascender. «Vamos a ir a por ello a muerte. Me la pela si queda uno [partido], o dos o los que queden. Vamos a darlo todo y a mirarnos a la cara». Pero como ha sido habitual a lo largo de la temporada, a la UD le tiemblan las piernas cuando tiene que demostrar. Sabían lo que se jugaban y aun así no fueron capaces de ir a matar a un Zaragoza hundido. De hecho, llegar a la portería contraria les costó y el rival tuvo el placer de mover el balón a su antojo. Pausa de hidratación, la afición se vino arriba y alentó con alguna que otra bufanda al aire hasta que en el 40’ llegó el gol de Jesé que hizo soñar a los amarillos.

Los amarillos han demostrado a lo largo del curso no estar a la altura en momentos clave

Pero los sueños, por suerte o por desgracia, suelen durar poquito tiempo. Que se lo digan a la UD, que se pasearon durante la segunda mitad causando en el Gran Canaria más bostezos que otra cosa. Así hasta que llegó lo que se estaba augurando: el gol de un Zaragoza que volaba, que sabía que no se jugaba nada y que no tenía nada que ganar, pero tampoco que perder. Y ponerle las cosas fáciles a los amarillos no estaba en sus planes. Estuvieron a punto de hacer el segundo y ganar. En ese sentido, sí que tuvo suerte el combinado de Luis García.

Y de nuevo a sufrir. Una semana de agonía, de que los aficionados que sienten el escudo de verdad tengan el corazón en un puño. Seis días por delante de mirar la clasificación tres veces al día, de coger la calculadora y de convencerse de que no todo está perdido. Lo bueno es que la realidad es que hay opciones. Lo malo es que todo depende de la UD, y este curso han dejado claro que eso no es una buena señal. Toca confiar.

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