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Kilómetros por la UD Las Palmas: Pino Hernández busca el playoff que le haga vivir su cuarto ascenso a Primera

A sus 76 años, esta abonada vivirá en Riazor su tercer desplazamiento de la temporada. Deja atrás el pesimismo y descarta fracasar en el caso de no acceder a la promoción

Parte de la afición de la UD Las Palmas desplazada a A Coruña posa con banderas, camisetas y banderas a horas de la finalísima en Riazor

Parte de la afición de la UD Las Palmas desplazada a A Coruña posa con banderas, camisetas y banderas a horas de la finalísima en Riazor / LP/DLP

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Las Palmas de Gran Canaria

Hay amores que no son desde siempre, pero cuando llegan se convierten en eternos. Colores que antes no mirabas y que de un momento a otro se convirtieron en el complemento perfecto. A Pino Hernández le pasó todo eso. De no gustarle el fútbol a abonarse junto a su marido. Y del Estadio de Gran Canaria, a diferentes puntos de España para seguir a la UD Las Palmas, el equipo al que debe su pasión por el fútbol. Con tres ascensos a Primera División y uno a Segunda, Pino busca hoy en Riazor el pase al playoff que le de la oportunidad de vivir su cuarto ascenso a la máxima categoría. Un hito con el que lograría superar al capitán Jonathan Viera, que busca el tercero como jugador amarillo. «Vengo bien equipada para la ocasión», expresa esta abonada de 76 años. «En mi maleta está bien doblada la camiseta, la bufanda, un gorro y hasta un abanico», apunta con la felicidad de las grandes tardes.

Pino Hernández, bien ataviada con el escudo de la UD, en una previa antes de un partido, esta temporada.

Pino Hernández, bien ataviada con el escudo de la UD, en una previa antes de un partido, esta temporada. / LP/DLP

Vuelo directo Gran Canaria-Vigo, y de ahí, carretera hasta A Coruña, donde estará hasta el lunes. La vuelta depende de lo que haga la UD, será feliz o decepcionante. «A mí no me gustaba el fútbol», explica Pino al ser cuestionada por su amor por el color amarillo. «Pero mi marido siempre iba con su padre al estadio, y luego empezó a llevar a mi hijo», narra. Al morir el abuelo, esa tradición se perdió, al igual que los fines de semana animando al equipo. «Mi marido se quedó con la pena de no seguir y un día cogí y nos aboné a él y a mí», señala. Una acción que realizó hace muchos años y que la sigue manteniendo a día de hoy, impulsada por un amor eterno a los colores que la llevaron a hacer una peña y posteriormente a viajar junto a la UD con el objetivo de alentarla por toda España. «Este es mi tercer viaje de la temporada, y esperamos que sea especial».

Pino es una de las veteranas que viaja con el equipo, pero no es a la que se refiere el técnico Luis García. Esa ‘señora’ que les da ánimos y les dice que a pesar de los baches sigue en la guagua. Pino no es de esas, porque según expresa, siempre ha respetado la distancia entre jugadores y entrenadores. «Nunca he querido hacerme fotos con ellos ni nada por el estilo. Les sigo por el escudo pero no siento ese fanatismo hacia ellos», expone con mucha personalidad. «Sólo tengo una foto con Pedro Vega, Aythami Artiles que siempre que me ve me echa la mano por encima y me gasta bromas y con el presidente Miguel Ángel Ramírez. A mí no me gusta molestar», apunta.

Elegir creer

Quiere aparcar los malos augurios y pensar en positivo. Creer en el playoff y si finalmente no se da, seguir hacia adelante. Ignora hablar de un fracaso deportivo y se centra en un presente en el que alcanzar la gloria está ahí. «Tenemos al alcance de la mano la promoción, y si nos tenemos que quedar en Segunda nadie se ha muerto por eso. Nosotros no vamos a perder el amor por los colores», asegura. Una aficionada de las de verdad, de las que no se suben a la guagua solo cuando los resultados ayudan. «Fracaso porque hemos perdido muchos puntos, pero un éxito por mantenernos. Y si no que miren al Zaragoza, eso sí que es doloroso», asegura antes de sentenciar con un: «Yo ya estoy orgullosa de lo que han conseguido».

«Si nos tenemos que quedar en Segunda nadie se ha muerto por eso; yo ya estoy orgullosa de ellos»

No estará sola Pino Hernández en las gradas de Riazor. Junto a ella habrá más de 300 aficionados amarillos que agotaron las localidades visitantes en una hora, y entre tanta multitud destaca Dolores. Venezolana con un pasado grancanario que ha viajado hasta A Coruña sólo para animar a la UD en esta finalísima. «Vine exclusivamente para el partido», explica. «Estuvo muchos años viviendo en la Isla pero hace unos años me volví al país», comenta. A mediados de semana, llegó a España para ser una más en la fiesta. «Desde la otra punta del mundo y pese a la diferencia horaria, sigo a la UD en todos los partidos», argumenta. Una aficionada que ha dejado bien claro eso de que la distancia no significa nada cuando lo que tienes al otro lado lo es todo.

La UD Las Palmas juega una final. Pero no una cualquiera. Se la juega ante un Deportivo de La Coruña ya ascendido pero con ganas de fiesta junto a su afición. Tienen entre ceja y ceja ser campeones de Liga y no se lo van a poner fácil a los de Luis García. 90 minutos que se harán largos y que tendrán en vilo no solo a los 300 amarillos de las gradas de Riazor, sino a toda una Isla.

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