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La crónica

La UD Las Palmas llega a la orilla con un rondo mágico en Riazor

El cuadro de Luis García Fernández bate al Dépor (1-2), con tantos de Kirian y Marvin Park, para colarse en la promoción con una sobredosis de padecimiento. Minutos para el Poeta Benedetti y una cita con el Málaga en el playoff

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Paco Cabrera

Paco Cabrera

LAS PALMAS DE GRAN CANARIA

Una UD de playoff y de cierto padecimiento con un rondo mágico. Esperen por la jubilación de Jonathan Viera. Luis García pasa a la siguiente fase y catapulta a los amarillos a la disputa de la promoción de ascenso contra el Málaga (1-2). Es la consagración del ovetense, que gana una semana más de vida para un plantel que llega con el contador de kilómetros al máximo. Con los tantos de Kirian Rodríguez (7') y Marvin Park (18'), Riazor fue la bombonera del Insular. Acabó con invasión de campo y carreras para refugiarse en el vestuario.

Luis García, el nuevo Braveheart del Roque Nublo, se salió con la suya. Inicio portentoso y la UD ya tenía el playoff asegurado con la tercera plaza en una tarde de locura. Y había que mantener la renta. Pendiente del 'live', los amarillos supieron mantener su renta. El Dépor hizo nueve cambios en una política de rotaciones excesiva y salió abaifado. El tanto de Kirian, en una acción en la que participó Fuster y Taisei, llegó de un remate desde el lado derecho del área para burlar la estirada de Germán. El toque preciso para encender esta oda a la fe.

Con el viento a favor, la formación amarilla con su once tipo bailó al Dépor con esas posesiones eternas. De lado a lado. De banda a banda. Primero con Fuster y Taisei; luego le tocó a Viera y al Poeta. Así hasta el pitido final. El cuero llegó a Marvin Park, en el filo del área, y el golpeo del extremo a la primera acabó en la escuadra del meta deportivista. Un misil para la esperanza y para soñar con el quinto playoff del siglo que llegó tras minutos de angustia. Una bendita tortura para acabar con la racha de doce jornadas consecutivas sin perder de los de Hidalgo.

No hubo fracaso de la UD. La asistencia del 0-2 fue de Fuster y la UD dio un paso atrás. No fue a por el partido. No quiso sentenciar. Se olvidó de los tiempos del partido. Un error capital de Mika Mármol puso un balón franco a Eddahchouri, que cruzó el esférico ante la pasividad de Álex Suárez y Dinko Horkas (28'). Con el devenir de los resultados, el empate ante los gallegos en un Riazor de botellón dejaba a los amarillos fuera de la fase de ascenso. Bajo ese marco de máxima tensión, comenzó el segundo tiempo con una arrancada de Pedrola.

El remate se marchó desviado. El Dépor, de forma inexplicable, se hizo con el control de la contienda. Ver para creer. Pero venía en el guion. Estaba en el prospectro.

Bailar con el balón

Con la guillotina sobrevolando sobre la cabeza de la UD, Jesé malogró un tiro desde el punto de penalti. En un mano a mano, solo ante Germán, el Bichito falló otra clarísima para liquidar el pulso. Mano a mano de Stoikchov y un Horkas bendito. Turno para el Poeta que dejó buenas sensaciones. Tiro de Patiño que se estrelló en el lateral de la red y nueva parada de Horkas. Con la presencia de Iker Bravo, Viera y Benedetti, que también acarició la sentencia, la UD se marcó un rondo eterno. Tocar y bailar para desquiciar al destino. La formación gallega puso de su parte, bajó los brazos y así se alcanza el quinto playoff del siglo. Gana Luis García, palo a los herejes y la UD llega a la orilla.

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