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La crónica

La UD Las Palmas sucumbe al corazón del Málaga y Luis García queda señalado

El cuadro amarillo queda retratado por el arte futbolístico del club boquerón (0-1). El técnico ovetense retira a Jesé para dar entrada a Iker bajo los pitos. Debut del teldense Iván Medina. Paradón de Dinko ante Darko. El miércoles, obligados a la épica

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Paco Cabrera

Paco Cabrera

LAS PALMAS DE GRAN CANARIA

Retratados ante 27.128 fieles. El ‘esto es lo que hay’ de la UD de Luis García Fernández en su camino hacia Primera. La ida de las semifinales del playoff de ascenso ante el Málaga (0-1) acabó en la tercera derrota del curso ante los boquerones -cero tantos a favor, cuatro en contra- y ahora es preciso un milagro en La Rosaleda (miércoles, 20.00 horas, Movistar +).

Horkas recoge el balón de la red tras encajar el tanto de Larrubia.

Horkas recoge el balón de la red tras encajar el tanto de Larrubia. / Quique Curbelo

Hay que ganar por un tanto para forzar la prórroga o por dos para pasar. El tanto de David Larrubia (57’) fue una renta raquítica a tenor del dominio malacitano, que pudo ampliar su renta pero Horkas sacó una mano milagrosa sobre la bocina. Luis García tuvo una mala noche y se vio superado por la contienda: retiró a Jesé con desventaja en el marcador por Iker Bravo y erró con el invento de Peji en el once. Debutó Iván Medina (87’), como el primer platanito del ciclo del ovetense tras 333 días en el cargo.

El lamento de Iker Bravo, ayer, en la recta final de la contienda.

El lamento de Iker Bravo, ayer, en la recta final de la contienda. / J.PEREZ CURBELO

La UD se quedó en el delirio y en las bengalas de Fondos de Segura. Relato de un revés inapelable ante un Málaga superior -se permitió la licencia de sacar a Joaquín en el 46’-. A falta de cuatro minutos, la desbandada ya era generalizada en los vomitorios en un pulso que quedó marcado por el escaso ímpetu amarillo. Sin alma, sin bagaje ofensivo.

La polémica retirada de Jesé Rodríguez, superada la hora de partido, para dar entrada a Iker Bravo.

La polémica retirada de Jesé Rodríguez, superada la hora de partido, para dar entrada a Iker Bravo. / J.PEREZ CURBELO

García retiró a Jesé, diez goles, con el marcador en contra para dar entrada a Iker Bravo (cero tantos). Un movimiento que evoca a capricho y que traslada al aficionado a lo vivido en El Sardinero. Queda la épica el miércoles en La Rosaleda gracias a un paradón de Dinko Horkas en el 92’. Ante esta cascada de emociones y sentimientos, Iván Medina debutó de amarillo al entrar por Amatucci en una fase de armisticio.

Algo no funciona

Retrato del padecimiento extremo. Desde el arrojo de Chupe al remate en el segundo palo de Larrubia, la UD fue aplastada por el control malacitano desde el primer suspiro. Dueños, amos y señores de la contienda del 7-J y de hora de la verdad. La legión de los irreductibles se replegó en exceso, presa del miedo y el pánico. El gesto de Dinko Horkas a la grada, de que parasen los pitos, era la prueba inequívoca de que el plan inicial de la UD había salido mal.

La apuesta por Pejiño resultó un fiasco y en el 33’ llegó el gesto de desaprobación del partenón de Siete Palmas. Y eso que estaban por la labor de alentar. Esta afición de Primera no merecía este espectáculo, que careció de amor propio. Faltó orden y un plan más ambicioso. Lo más doloroso es que el Málaga te vuelve a ganar con su partitura de cantera y sentimiento de pertenencia.

El cabezazo de Álex Suárez (26’) al corazón del área, las cabalgadas de Marvin Park y las cosquillas de Taisei Miyashiro. Así tenía pensado la UD asaltar la Muralla China de Funes. Chupe ya había lanzado su wasap de fuego en el 6’ y paradón de Horkas. Pero en el 35’, centro de Taisei y el remate de Pejiño en el segundo palo. El toque de Jesé a Kirian, dejando una salida limpia de balón, fue de Champions. Es lo que tiene el ‘10’, que te vale para todo.

Su controvertida retirada encendió el Gran Canaria, que tiró de una pitada incontestable. A todas estas, para soltarse la presión, Marvin Park seguía a lo suyo dando lecciones de clase y atrevimiento. Fue de sus mejores actuaciones. Porque eso es lo que hacía falta: encender la luz, resetear el ordenador y pedir el plato más caro del restaurante.

Ser osados, capacidad que le sobra a este grupo de fantasiosos de la Costa del Sol. De amarillo, la frustración y el miedo. Fuster sigue de capa caída y Viera saltó algo tarde, para conectar de forma acertada con Pedrola. Las conexiones de Lorenzo con Larrubia y Chupe eran puñaladas al corazón. Un Málaga plácido que desaprovechó las tres primeras de las que dispuso.

La cabalgada de Marvin, con otro gesto técnico de Jesé, levantó al respetable del Gran Canaria que reclamaba falta por un derribo de Enrique Clemente junto al banderín. Fuentes Molina cometió el primer pecado al no decretar falta por un agarrón al cuello de Manu Fuster (38’). Percance físico en las filas del Málaga, que se rehízo a la pérdida del central Galilea para dar entrada Montero. Cae Dotor, tras chocar con Clemente, en el área pío pío en la acción más polémica. No hubo penalti. La acción venía precedida de una falta sobre Lorenzo Amatucci que no se vio.

Marvin Park ve a la amarilla y el primer acto acaba con bronca a Fuentes Gil. La película cambió de forma radical en el segundo acto con doble remate de la UD de Kirian y Taisei. Fueron los mejores minutos de los grancanarios y Joaquín, que había entrado por Ochoa como segundo cambio, completó un remate de gran mérito que se fue rozando el palo.

Fue el aviso de la hecatombe. Error de Enrique Clemente en la salida de balón y el cuadro boquerón rearma la contra con una finalización perfecta de Larrubia. El taconazo de Lorenzo resultó delicioso. Le faltó contundencia a Mika Mármol, otra vez, como pasó en La Coruña o en Andorra. Tres hombres solos y liberados en el corazón del área.

Escapar de la UVI

A la hora de partido, García mentó a Pedrola. Pejiño fue el sacrificado y Estanis el elegido. Viera por Fuster, en el segundo movimiento de hombre por hombre. Los cambios llegan tras el 0-1 y a contracorriente. Dotor pisa a Taisei y no ve la amonestación. Balón interior de Amatucci a Taisei y no llega por centímetros. La retirada de Jesé el show del descontento. Pitos y una UD en caída libre. Desbandada y Horkas que evita el 0-2 a remate a bocajarro de Darko Brasanac.

Debut para ver y no creer de Iván Medina bajo un clima de máxima tensión y la sensación de que ‘esto es lo que hay’. Salvo milagro, hasta aquí llegó la UD de Luis García, que sale en la foto del varapalo del playoff papal. Iker Bravo empaló un balón y todo se limitaba a las cabalgadas de Pedrola. Kirian se fue derritiendo, como ya pasó por Fuster. Un escudo desgastado, que llegó al límite a la disputa de la fase crítica de la temporada. Tan meritorio como sellar el pase al playoff como indigno caer de esta manera. Muerte por inacción. Un SPA para Funes y sus chicos. Los 27.128 locos merecían otra cosa.

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