El aceite de oliva virgen extra continúa su imparable subida de precio y se ha convertido en un producto de lujo, pese a que es un ingrediente fundamental en la dieta mediterránea. Se utiliza para cocinar o para aliñar determinadas elaboraciones gastronómicas como papas, huevos, ensaladas, carnes, pescados, potajes... La oferta es amplia.

La comunidad científica ha avalado en diferentes investigaciones los beneficios para la salud del bautizado como oro líquido por sus ácidos grasos y polifenoles, componentes clave a la hora de evitar el colesterol malo, reducir el riesgo de padecer enfermedades cardíacas, diabetes y otras, como el cáncer o la hipertensión.

¿Por qué es tan elevado el precio del aceite de oliva? El presidente del sector del aceite de oliva de Cooperativas Agroalimentarias de España, Rafael Sánchez de Puerta, explica el motivo de esta escalada del precio: “La situación es tremendamente simple, el único problema que hay es de falta de producción; hemos tenido una cosecha muy baja y eso está influyendo en que la próxima campaña, la que empieza en octubre, también sea muy baja. Hay falta de disponibilidad de producto y, como en todas las actividades, cuando cae la oferta se tiene que ajustar la demanda”, explica.

El Observatorio de Precios de la Federación Española de Fabricantes Industriales de Aceite de Oliva (Infaoliva) informa de que el precio del kilo de aceite de oliva virgen extra es a fecha de 11 de septiembre de 2023 de 8,33 euros, frente a los 3,95 euros de hace un año.

Ante esa situación, muchos consumidores optan por aceites más baratos como el de girasol o el de soja, debido a que son mucho más baratos.

¿Cuál es la mejor alternativa al aceite de oliva?

La Organización de Consumidores de España (OCU) ofrece una serie de consejos para aquellos que quieran sustituir el aceite de oliva por otro tipo de materias grasas, ya sean aceites de semillas o grasas de origen animal (grasa de vacuno, manteca o grasas de cerdo) y mantequilla, entre otras.

La mejor opción, según la OCU, depende mucho de qué es lo que vayas a cocinar, porque poco tiene que ver la materia grasa para una fritura, que la que se usa en una ensalada o en un postre.

Para elaboraciones en crudo

En las preparaciones que no se vayan a someter a un tratamiento térmico el tipo de grasa puede influir en el sabor del plato final.

  • Ensaladas o gazpachos: muchas veces se recurre al tan apreciado aceite de oliva virgen extra. Esta grasa aporta un sabor característico al plato, pero también lo pueden hacer otros aceites como son el de nuez.
  • Aliños o salsas como la mayonesa: el sabor intenso del aceite puede echarlo a perder ya que enmascara las especias u otros ingredientes añadidos a la receta: en ese caso, se puede recurrir a aceites con sabores más suaves como son el de girasol o el de soja.
  • Los aceites de semillas son ricos en grasas poliinsaturadas, por eso son un buen recurso para preparaciones que no necesitan un tratamiento térmico y así evitar su degradación. Lo ideal es experimentar variando el tipo de aceite para beneficiarse de los diferentes aportes nutricionales de cada uno, aconseja la OCU.

Para elaboraciones en caliente

El calor afecta a la estructura del aceite hasta tal punto que lo puede degradar. Aceites ricos en grasas poliinsaturadas (maíz, soja, girasol) son muy frágiles en comparación con aceites más ricos en grasas monoinsaturadas como el de oliva, colza o girasol alto oleico.

  • Frituras: el aceite de girasol alto oleico, el aceite de oliva (refinado) o el aceite de orujo de oliva son los más recomendables, ya que permiten alcanzar mayor temperatura sin degradarse.
  • También se puede utilizar un aceite especial para freír que contiene antioxidantes y aditivos que le protegen de los cambios debidos a las altas temperaturas.
  • Tipos de fritos: es recomendable escoger el aceite en función del tipo de frito como las papas o verduras con aceite de oliva u orujo de oliva; los precocinados con aceite de girasol alto oleico.

El aceite de oliva virgen extra, imprescindible en crudo. Freepik

  • La margarina y la mantequilla, menos adecuadas para freír, pueden ser una buena opción para hornear y asar, (además de los aceites vegetales) ya que dan un toque muy particular a las preparaciones.
  • Si vas a dorar unas verduras con mantequilla, es importante que la temperatura no sea muy alta para evitar que la mantequilla se queme y desarrolle aromas desagradables.
  • En algunas preparaciones, como por ejemplo la bechamel, la mantequilla le da un toque muy particular.
  • Lo mismo ocurre con la nata para algunas cremas de verduras.

Para la repostería, el aceite de girasol por su sabor suave puede sustituir a la tradicional mantequilla.

En general los aceites de oliva y de semillas son, desde el punto de vista gastronómico y de la salud, la mejor opción.

Así influye en la economía sustituir el aceite de oliva por el aceite de girasol

El catedrático emérito de Economía Santiago Niño Becerra explicaba el pasado 5 de septiembre en el programa de Tot es Mou de TV3 qué ocurrirá si se sustituye el aceite de oliva por otro más barato.

“La botella de aceite de oliva está a punto de alcalzar los 10 euros y, evidentemente, se están buscando sustitutivos como el girasol. Cuando aumenta la demanda de un artículo sustitutivo, su precio también sube”, dejó claro Niño Becerra.

A lo anterior hay que sumar el aumento de las cuotas mensuales de la hipoteca, los gastos por el regreso de los niños al colegio, la subida del precio de la gasolina, de los alimentos... pero no se incrementan los salarios. Las familias han perdido el 4,6% del poder adquisitivo en los últimos tres años, recordó Niño Becerra.