17 meses en silencio. Este es el tiempo que ha estado Isabel Pantoja recluida en su casa hasta que ha decidido poner fin a su encierro por motivos profesionales.

517 días en los que la tonadillera ha estado esquivando el foco quedándose en la finca más polémica del país, Cantora, que tantos quebraderos de cabeza le está dando.

Sin embargo, la artífice de Hoy quiero confesar ha roto con su retiro para subirse a las tablas de un escenario y ofrecer el que será, previsiblemente, el único concierto que tiene previsto para 2021.

La expectación sobre el recital era máxima, no solo porque suponía el regreso de la artista, sino porque cada vez que Pantoja tiene la oportunidad lanza varios dardos envenenados sin importarle quién sea el destinatario final.

Envuelta en una marea de problemas familiares, sin hablarse con su hijo Kiko Rivera, con una guerra abierta con su nuera, Irene Rosales, separada de su hija y con su hermano Agustín como escudero fiel, Isabel Pantoja ha abierto, de nuevo, la veda en el festival Tío Pepe de Jerez.

La tonadillera ha llegado a cambiar incluso ciertas partes de sus canciones para dirigir mensajes a todos los que, durante su silencio, han decidido atacar a la cantante a sabiendas de que no respondería.

Nadie ha escapado de las garras de la Pantoja en su reaparición, una vuelta a los escenarios que ha supuesto su reencuentro con el público pero una vendetta para con su familia.

Los brutales ‘zascas’ contra su familia

Ataviada con un espectacular traje negro y un impecable maquillaje, Isabel Pantoja reaparecía públicamente en el festival jerezano vitoreada por una masa enfervorecida que esperaban la vuelta de la artista.

Una vuelta cargada de simbolismo y que empezó con una clara declaración de intenciones que ya hacía presagiar que Pantoja volvía muy guerrera: “Somos los que somos y estamos los que tenemos que estar”.

Entre éxito y éxito, la tonadillera aprovechaba para meter durísimos y evidentes zascas a sus familiares. No pasó nada desapercibido uno que le dedicó a su hijo, Kiko Rivera y a su mujer, en el que la cantante aseguraba, mientras cantaba Marinero de Luces que “Y tú viviendo con ella, que nunca, que nunca, que nunca te ha querido".

También tenía un mensajito guardado a los amigos que antes estaban con ella y que ahora ya no lo están. Sin dirigirse a ellos directamente, la cantante compartió con su público que “Aunque me riñan luego, me da igual. Cuando yo salía en alguna foto había tanta gente, tantos 'amigos', que no se cabía. Ahora salgo con los que tengo, con los que han quedado, con los de verdad".

Tras esta resaca de titulares que ha dejado la cantante ¿qué más le quedará por decir a la Pantoja?