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Quevedo, irreconocible durante sus vacaciones de verano: el nuevo look que sorprende a sus fans

El cantante canario Quevedo se muestra con una imagen mucho más desenfadada y un inesperado cambio de look que coincide con el gran momento de ‘El Baifo’.

Quevedo en el anuncio de su gira nacional.

Quevedo en el anuncio de su gira nacional. / @quevedo.pd

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Adolfo Rodríguez

Adolfo Rodríguez

Quevedo ha vuelto a sorprender a sus seguidores, aunque esta vez no ha necesitado anunciar una canción ni publicar un nuevo videoclip. El cantante canario ha llamado la atención durante sus vacaciones de verano por un cambio de imagen tan sencillo como inesperado: se ha dejado bigote. Un detalle que modifica notablemente sus rasgos y que ha llevado a muchos aficionados a mirar dos veces la fotografía para reconocerlo.

En la imagen, el intérprete aparece descansando, con gorra de visera, camiseta deportiva, cadenas doradas y el brazo tatuado en primer plano. Sin embargo, el elemento que concentra todas las miradas es el vello facial sobre el labio, acompañado de una barba muy ligera. El estilo se aleja de la imagen más habitual del artista y refuerza ese aire relajado propio de los días de descanso.

Un pequeño cambio que transforma su rostro

El bigote se ha convertido así en el inesperado protagonista de la estampa veraniega. Quevedo, acostumbrado a una estética urbana marcada por las gorras, las camisetas amplias, las joyas y los tatuajes, introduce ahora un elemento que cambia considerablemente la percepción de su rostro. No se trata de una transformación radical, pero sí de una variación suficiente para que el cantante parezca diferente.

La reacción resulta especialmente llamativa porque el artista mantiene una relación muy directa con una comunidad acostumbrada a analizar cada aparición y cada pista sobre sus próximos proyectos. En esta ocasión, la conversación no gira alrededor de una letra, una colaboración o una posible fecha de lanzamiento, sino sobre una elección estética cotidiana.

Un descanso vacacional se ha convertido, casi sin pretenderlo, en tema de conversación entre sus seguidores. La imagen muestra una faceta mucho más informal de un artista que, durante los últimos meses, ha estado inmerso en la presentación y promoción de su nuevo proyecto discográfico.

El nuevo look de Quevedo: se deja bigote durante sus vacaciones de verano 2026

El nuevo look de Quevedo: se deja bigote durante sus vacaciones de verano 2026 / Instagram

‘El Baifo’, en la banda sonora de Pedro Sánchez

El cambio de look llega en un momento de enorme visibilidad para Quevedo. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, incluyó recientemente El Baifo entre sus canciones favoritas del verano de 2026 y la situó como la primera de las tres recomendaciones que destacó al compartir públicamente su lista musical. El tema convivía en esa selección con propuestas de Charli xcx y Melani.

La elección volvió a colocar al músico grancanario en el centro de la conversación pública. El Baifo no es únicamente una canción, sino también el título de su tercer álbum de estudio, publicado el pasado mes de abril. El trabajo reúne catorce temas y combina el sonido urbano que ha definido su carrera con referencias a Canarias, a su lenguaje y a su memoria personal.

El respaldo inesperado del jefe del Ejecutivo se suma al recorrido que varias de las canciones del álbum han tenido durante los últimos meses. Temas como La Graciosa, junto a Elvis Crespo, o Al golpito, con La Nueva Línea, han reforzado la presencia del artista en las listas de reproducción y en la banda sonora del verano.

Una etapa marcada por Canarias

En canciones como Ni Borracho, Quevedo incorporó numerosos canarismos y referencias a celebraciones, lugares y símbolos de las Islas. Palabras como «alongarse», «trabe», «magua», «guagua» o «pintadera» conviven con menciones a Las Canteras, Teror, La Rama de Agaete, la Virgen del Pino o la Vará del Pescao de Arinaga.

Esa mirada hacia su tierra también estuvo presente en la presentación del álbum, anunciado mediante un espectáculo de drones sobre la playa de Las Canteras. Las figuras proyectadas en el cielo incluyeron la silueta de un baifo y referencias visuales al Archipiélago, en una puesta en escena que reunió a miles de personas y reforzó la idea de regreso a casa que atraviesa el proyecto.

El disco supone, de esta manera, una reafirmación de las raíces del cantante. Quevedo no abandona el reguetón ni los sonidos urbanos que lo convirtieron en uno de los músicos españoles con mayor proyección internacional, pero incorpora elementos y códigos que conectan directamente con el público canario.

Una carrera que no sea «siempre lo mismo»

En una entrevista concedida a LA PROVINCIA con motivo de la publicación del disco, Quevedo explicó que aspira a construir «una carrera de momentos diversos» y que no quiere repetir permanentemente la misma fórmula. Esa voluntad ayuda a entender un álbum que combina canciones destinadas al gran público con otras composiciones mucho más personales e introspectivas.

El cantante también habló sobre la necesidad de dejar espacio a la vulnerabilidad. Hijo de volcán, la canción que cierra el álbum, funciona como una actualización de su vida emocional, familiar y personal. Quevedo reconoció que en cada disco reserva varios temas para contar cómo se encuentra, hablar de sus miedos, de su entorno cercano y de las cosas que intenta cambiar.

Otro de los temas, Mi balcón, utiliza ese espacio doméstico como una metáfora desde la que observar la ciudad, el pasado y las relaciones personales. El músico ha explicado, además, que se guía por la intuición al tomar decisiones y que procura rodearse de amigos y colaboradores que lo conocen como Pedro y no únicamente como la estrella llamada Quevedo.

Vacaciones y una imagen inesperada

Después de meses de promoción, nuevas canciones y apariciones públicas, la fotografía ofrece una imagen distinta: la de Quevedo descansando y probando un estilo diferente. El bigote puede ser solo una elección pasajera o convertirse en parte de su próxima etapa estética. Por ahora, ha bastado para que vuelva a generar conversación sin entrar en un estudio ni subirse a un escenario.

Esta vez no hay drones sobre Las Canteras ni mensajes enigmáticos sobre un lanzamiento. Solo una gorra, unas vacaciones y un bigote capaz de volver a Quevedo casi irreconocible.

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