Antocianos, taninos y flavonoides son los componentes de un superalimento habitual de nuestras meses en esta época del año y hasta Navidad. Estos compuestos nutritivos con alta carga antioxidante convierten a esta fruta en un formidable reconstituyente para el corazón. De forma que a estas sustancias, las uvas suman la potencialidad de otros minerales que contiene en abundancia, como el potasio, y que también aportan beneficio para la salud cardiovascular.

Responsables de su color y de su sabor, los compuestos denominados fenólicos que abundan en las uvas (esa tríada de antocianos, taninos y flavonoides) encierran parte del potencial de esta fruta, una de las de más antiguo cultivo sobre la faz de la tierra que recuerdan las referencias históricas. Esos compuestos son la principal aportación de las uvas, junto al potasio, ambos con grandes beneficios para la salud.

Los antocianos son los pigmentos responsables de los colores de las uvas rojas y negras y, por tanto, no se encuentran en las blancas. Y a los taninos hay que atribuirles la sensación de astringencia que presentan las uvas verdes.

Recolección de uva malvasía volcánica en Lanzarote. ADRIEL PERDOMO

Enfermedades como el cáncer, y su desarrollo en tumores, junto a las dolencias cardiovasculares y el propio envejecimiento guardan, según creen los científicos, estrecha relación con las sustancias antioxidantes que se pueden ingerir a través de la dieta.

Los antioxidantes que poseen las uvas, como el polifenol natural resveratrol, bloquean la formación de los radicales libres, las sustancias que se generan en el organismo y que se relacionan con esas enfermedades. De ahí que se recomiende el consumo habitual de uvas en casos de cáncer y si existen factores de riesgo de contraer esta enfermedad.

En el caso de los antioxidantes flavonoides se les atribuye poder vasodilatador sobre las arterias, la disminución del riesgo de la formación de trombos o coágulos y del depósito en ellas del colesterol. Eso, unido a la alta presencia de minerales como el potasio, el más abundante, convierten también a las uvas en una fruta excelente para las personas que tienen hipertensión arterial. Los hipertensos toman diuréticos por su medicación y pierden potasio en la orina, por lo que les está muy indicado comer uvas. Sin embargo, no están muy indicadas para quienes padecen insuficiencia renal.

Vendimia de Lanzarote. La Provincia

Mucha fibra y azúcares

Las otras cualidades nutritivas de las uvas, en las que coinciden las variedades blancas y negras, son la gran cantidad de azúcares presentes en la fruta y, asimismo, de fibra.

De manera que, a priori, sería de ingesta controlada y hasta desaconsejable para las personas que padecen de diabetes y, también, para aquellas que quieren controlar su sobrepeso o están a dieta.

En cuanto a la fibra, es abundante en la uva blanca (en torno a 0,9 gramos en una porción comestible de 100 gramos), y de casi medio gramo (0,4 gramos) en la misma proporción de alimento.

Por ese contenido en fibra, se recomienda el consumo de uvas en caso de estreñimiento. Y comerlas preferiblemente sin pelar y con las pepitas.

Calcio, magnesio, vitamina B6 y ácido fólico completan los nutrientes principales de esta fruta, que aporta alrededor de un 11 por ciento de la cantidad diaria necesaria de hierro.

Vendimia Lanzarote: 2 millones de kilos de uva recogidos La Provincia