Cada cierto tiempo se pone de moda un electrodoméstico que se convierte en imprescindible en nuestros hogares, ya sea para la cocina o para la limpieza del hogar. En general, prometen hacernos la vida más fácil y ofrecernos unos beneficios que hasta entonces no teníamos. Ahora es el turno de las freidoras de aire. Las air fryer llevan años intentando asaltar el mercado y popularizarse, pero no ha sido hasta ahora que han despuntado, tal vez no solo por sus buenos resultados, sino por la posibilidad de ahorrar en aceite.

Estas freidoras se caracterizan por necesitar muy poca aceite, casi ninguna. Con apenas una cucharada, este electrodoméstico auxiliar fríe tus alimentos. El bajo contenido en aceite que añade a los alimentos los hace más saludables, sin perder el atractivo al paladar que aporta la cocción frita.

Las air fryer funcionan creando un circuito de aire constante, como los hornos de convección eléctricos. En realidad hornean tus platos a altas temperaturas y el aceite añadido contribuye a darle la textura crujiente de un frito. Otra de sus ventajas es que se trata de un pequeño electrodoméstico de bajo consumo energético, algo que en estas fechas de constantes récords en el precio de la luz es de agradecer.

Una freidora de aire te permite preparar los mismos platos que en una sartén o una freidora tradicional, pero además puedes hornear bizcochos o queques e incluso magdalenas, digamos que cualquier cosa que te quepa en su cestillo.

Hay diversidad de freidoras de aire en el mercado, con precios para todos los bolsillos. Algunas están por debajo de los 50 euros y otras por encima de los 100, dependiendo casi siempre de su capacidad. A la hora de elegir la que más te conviene, partiendo de la base de que todas las marcas no son iguales, probablemente te resulte interesante revisar su consumo energético y optar por la de más bajo consumo.