A los conocidos beneficios que el aceite de oliva virgen extra tiene para la salud cardiovascular y cerebrovascular, así como para el aparato digestivo y algunos tipos de cánceres, como el cáncer de mama, hay que añadir también su efecto antiinflamatorio, que la convierte en una ayuda esencial para combatir la enfermedad de la artritis reumatoide, una enfermedad autoinmune que se caracteriza por la inflamación de las articulaciones.

Un estudio del grupo de investigación Farmacológica Experimental y Farmacia Clínica de la Universidad de Sevilla dirigido por la catedrática de Farmacología Mª Ángeles Rosillo demuestra los efectos beneficiosos del consumo de aceite de oliva virgen extra en la prevención y tratamiento de la artritis reumatoide en un modelo experimental en ratones. Los resultados de la investigación, dados a conocer en 2016, revelaron una disminución de la inflamación de las articulaciones de los animales tratados con el oro líquido de la dieta mediterránea.

Durante los meses que duró la investigación, se alimentó a dos grupos de animales con dos tipos de aceite, uno con girasol y otro con oliva virgen extra. Los ratones alimentados con aceite de oliva mostraron una clara remisión de la inflamación de sus articulaciones, algo que no se produjo en los alimentados con aceite de girasol. Según las conclusiones del estudio, esto se debe a la fracción polifenólica que posee el Virgen Extra.

La importancia de este hallazgo estriba en que el uso del aceite de oliva virgen extra como tratamiento permite reducir la ingesta de fármacos y, en consecuencia, los efectos adversos asociados a estos. De este modo, los efectos antiinflamatorios registrados implican una mejora de la calidad de vida de quien sufre la artritis reumatoide. A su vez, las investigadoras plantean que el descubrimiento de la acción beneficiosa del aceite de oliva virgen extra sobre la inflamación de las articulaciones permite también plantear su uso como parte de la estrategia preventiva de la artritis reumatoide.

Estudios previos apuntaban a que la incidencia de la artritis reumatoide en Europa es menor en los países mediterráneos, donde el aceite de oliva constituye la principal fuente de grasa en la alimentación. Los índices más elevados de la enfermedad los presentan las tribus indias americanas y esquimales, mientras que las más bajas corresponden a África y Asia.

La artritis reumatoide es una enfermedad crónica que puede debutar a cualquier edad y la sufren en mayor medida las mujeres.