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Enfermedades

La vacuna contra el alzhéimer, más cerca

Científicos europeos hallan una nueva diana para abordar la enfermedad antes de que aparezcan los síntomas

Un cerebro humano enfermo de alzhéimer.

Hasta ahora hemos pensado en las vacunas como fármacos para combatir virus o bacterias, pero cada vez más se diseñan contra enfermedades no causadas por microbios, como el cáncer. Y también contra el alzhéimer: un nuevo enfoque terapéutico sobre esta enfermedad, que causa demencia en más de 55 millones de personas en el mundo, ha logrado resultados muy prometedores en ratones. La investigación, publicada el martes en la revista “Molecular Psychiatry”, señala que los animales recuperaron el metabolismo de la glucosa cerebral, se estabilizó su pérdida de neuronas y se revirtieron deficiencias de memoria.

El hallazgo se debe a un equipo de científicos de la Universidad de Leicester (Reino Unido), el Centro Médico Universitario de Gotinga (Alemania) y la organización benéfica de investigación LifeArc. En el resumen del estudio aluden textualmente a una “sorprendente reducción en la formación de placa amiloide”, la acumulación patológica del péptido beta-amiloide que provoca la desconexión neuronal que caracteriza el alzhéimer.

Otros fármacos se habían mostrado ineficaces e incluso contraproducentes a la hora de destruir esas placas. Este nuevo enfoque prometedor utiliza una doble vía, un tratamiento basado en anticuerpos y una vacuna de proteínas; y un objetivo diferente: en lugar de enfocarse a las placas de beta-amiloide, ambas sustancias apuntan a una forma diferente de esta proteína. El péptido beta-amiloide existe de manera natural en nuestro cerebro y forma moléculas en forma de cuerda que se pueden acumular para formar fibras o placas. En los pacientes de alzhéimer, una alta proporción de estas proteínas quedan acortadas o “truncadas”. Son las que algunos científicos consideran clave en el desarrollo de la enfermedad.

Thomas Bayer, del Centro Médico Universitario de Gotinga, señala que su equipo identificó un anticuerpo en ratones que neutralizaba las formas truncadas de beta-amiloide soluble, pero que no se uniría ni a las formas normales de la beta-amiloide ni a las placas. Por su parte, el doctor Preeti Bakrania y su equipo de LifeArc aislaron y adaptaron el anticuerpo encontrado en ratones para que el sistema inmunológico humano no lo rechazara como un cuerpo extraño. Este anticuerpo, el TAP01_04, demostró ser muy eficaz en vacunas y tratamientos experimentales.

Otro de los autores del estudio, el profesor Mark Carr, del Instituto de Biología Química y Estructural de la Universidad de Leicester, explica que la forma modificada de beta-amiloide podría usarse potencialmente como una vacuna, para activar el sistema inmunológico de una persona para que produzca anticuerpos de tipo TAP01 04.

El grupo de Gotinga probó tanto el anticuerpo “humanizado” como la vacuna beta-amiloide modificada –a la que dieron un nombre muy español, “TAPAS”–, en dos modelos de alzhéimer diferentes en ratones. Basándose en técnicas de imagen similares a las utilizadas para diagnosticar el alzhéimer en humanos, descubrieron que tanto el anticuerpo como la vacuna ayudaron a restaurar la función neuronal, aumentar el metabolismo de la glucosa en el cerebro, restañar la pérdida de memoria y –aunque no era el objetivo de la investigación– reducir la formación de placas de beta-amiloide.

Los científicos, que están buscando un socio comercial para realizar ensayos clínicos del anticuerpo y de la vacuna, reconocen que la investigación se encuentra en una fase muy preliminar. Con todo, Mark Carr recuerda que, si estos resultados se repitiesen en ensayos clínicos en humanos, “podrían ser transformadores. Se abre la posibilidad no solo de tratar el alzhéimer una vez que se detecten los síntomas, sino también de vacunar contra la enfermedad antes de que aparezcan”.

Se cree que el alzhéimer, que representa el 70% de las demencias, comienza a desarrollarse décadas antes de la aparición de los síntomas, lo cual hace especialmente interesante la perspectiva de una vacuna.

Vacuna nasal

La de los científicos británicos y alemanes no es la única vacuna contra el alzhéimer que se investiga. El martes se informó de que el primer ensayo clínico en personas de una vacuna nasal contra esta enfermedad comenzará en EE UU el mes próximo. Este fármaco utiliza una sustancia, el Protollin, formada por proteínas procedentes de bacterias y que puede ayudar al organismo a combatir algunas de las proteínas y la inflamación que contribuyen a esta dolencia.

El hospital Brigham and Women’s de Boston anunció que reclutará a 16 personas entre 60 y 85 años con alzhéimer en fase temprana y sintomática. La vacuna funcionaría mediante el uso de un inmunomodulador experimental que activa los glóbulos blancos en los ganglios linfáticos del cuello. Esas células viajarían al cerebro para eliminar las placas amiloides y otras proteínas asociadas con el alzhéimer.

La doctora Tanuja Chitnis, neuróloga del hospital Brigham and Women’s de Boston, profesora en Harvard e investigadora principal del ensayo clínico, apuntó al prestigioso diario “The Boston Globe” que “en los últimos 20 años se ha acumulado evidencia de que el sistema inmunitario desempeña un papel clave en la eliminación de beta-amiloide”.

Queda mucho por investigar, pero cada vez más laboratorios apuestan por esta nueva diana inmunitaria del alzhéimer. Como Biogen, que ha aprobado el anticuerpo monoclonal aducanumab, y Nuravax, que desarrolla una vacuna. El objetivo es el mismo: deshacerse de la acumulación de beta-amiloide que desconecta las neuronas cerebrales.

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