A Max le han invitado a su primera fiesta del morreo, pero hay un problema: nunca ha besado a nadie y no sabe cómo hacerlo. Con ayuda de sus dos mejores amigos, Thor y Lucas, Max decide espiar con el dron de su padre, que tiene terminantemente prohibido usar, a una pareja que, en teoría, se está dando el lote en una casa vecina. Sin embargo, el plan no puede salir peor y el dron no sobrevive a la aventura. Decididos a reemplazarlo rápidamente antes de que regrese el padre de Max, los tres amigos se embarcan en una odisea que les llevará a involucrarse en un asunto de drogas, e incluso a verse perseguidos por la policía y por unas aterradoras adolescentes.