Seguramente sea un sueño para cualquier persona a la que alguna enfermedad o discapacidad dejó en una silla de ruedas. Poder dejarla en tierra y sumergirse en el mar, poder bucear y moverse con libertad en el medio acuático. Esa era la gran ilusión de Jadir, y gracias a una premiada escuela de buceo de Canarias lo ha conseguido. El buceo es una actividad muy atractiva, aunque requiere un buen estado de forma y formación teórica y práctica. Aun así, con las adaptaciones oportunas, las personas con discapacidad física o sensorial también pueden disfrutar de esta experiencia.