
Lucía Feijoo Viera
Así empezó Mondo Duplantis de niño y así ha sido su salto de récord mundial
Armand Duplantis se convirtió este lunes en la estrella de los Mundiales de Tokio al superar el listón sobre 6,30 en su decimocuarto récord mundial para lograr su tercer oro tras la plata de Doha'19 (le ganó su amigo estadounidense Sam Kendricks). Se embolsará 70.000 euros por la victoria y otros 100.000 de 'bonus'.
Nacido en Estados Unidos e hijo del expertiguista estadounidense Greg Duplantis (su entrenador) y de madre sueca, el escandinavo tiene un saltadero junto a su casa en Lafayette (Luisiana) en el que se forjó su padre, lo que le permite dedicar horas y horas al perfeccionamiento de la técnica sin tener que desplazarse.
A las comodidades de su casa la suma una especie de CAR Sant Cugat. Su círculo cercano cuenta que muchas veces lo han sacado de allí casi a la fuerza. "Es como cuando los niños juegan con sus padres al baloncesto aquí o al fútbol en Europa. En mi infancia lo que hicimos fue practicar el salto con pértiga", dijo a Red Bull.
"Estoy aquí en el patio de mi casa y es como si volviese a tener 10 años, saltando para mejorar y disfrutando. Me recuerda a épocas más sencillas", añadió el astro en referencia a ese saltadero en el que vio a su padre (saltó 5,80) y quedó tan prendado que empezó a practicar algo parecido a la pértiga ¡a los tres años!
Poco a poco, el sueco ha forjado su leyenda en base a la repetición de secuencias y movimientos hasta convertir la exigente técnica del salto con pértiga en algo tan mimetizado como el que echa un azucarillo al café. Sin embargo, hay otro secreto tanto o más importante en su camino para llevar el récord mundial de 6,16 a 6,30. Más información



