El veneciano Massimo Convertino encontró la pasión de su vida a la vera de su madre Adriana en el calor de su cocina, una entrega que le llevó por Europa, con dos restaurante propios en Alemania, hasta recalar en Gran Canaria, donde tras quince años en el sur, abre en 2014 su exitosa La Vicaría de Ingenio, en el mismo centro histórico.

Massimo Convertino vino a nacer el mismo año y lugar en el que Luchino Visconti presentaba El Gatopardo protagonizado por Claudia Cardinale en el Festival de Venecia, en un hogar que ahumaba a la pasta fresca de su madre Adriana .

Hasta los 13 o 14 años el pequeño Massimo se dedicó, principalmente, «a ir a la playa», hasta que se le despertaron los salivares a la vera de la mamma y se convirtió en su ferviente ayudante de cocina. «Era una pasión», confiesa.

Estudió el arte de los pucheros y de ahí pasó a trabajar primero en los restaurantes de la propia Venecia, «aprendiendo siempre de los cocineros», hasta que tiró para el norte, donde instaló su primer restaurante en la ciudad alemana de Munich, el Venecia y que desde un principio navega fino como una góndola, de forma que a los 25 años abre un segundo establecimeinto en el espectacular lago Chiem ubicado entre Alemania y Austria, y que bautiza como Gargano en homenaje a la espuela de la bota que dibuja el mapa de Italia, en la región de Apulia.