Primeros gritos de guerra para los miles de voluntarios que se han unido a las fuerzas iraquíes. La mayoría proviene de las regiones tribales suníes de la provincia de Anbar. Zona donde la presencia del Estado Islámico es muy alta y han decidido plantarles cara. ''He venido como voluntario para defender a nuestra gente. Aplastaré al ISIS bajo mis botas'', dice uno de los reclutas. En este campo de entrenamiento situado cerca de la capital aprenden técnicas de combate. Un jefe tribal se dirige a ellos para alentarles: ''Sois los héroes que acabarán con el terrorismo y mantendrán la unión de la nación''. Miembros del Ejército norteamericano supervisan los entrenamientos y asesoran al personal iraquí. Ganar la confianza de las tribus sunies es clave para poder plantar cara al avance del Estado Islámico.