Ofrecía 40.000 euros y llegó a pagar 12.000 euros por varias pruebas médicas en una clínica de Alicante para encontrar al candidato perfecto para que le diera un trozo de higado a cambio de dinero. Pero su objetivo se truncó cuando en el Hospital Clínico de Barcelona detectaron que su elegido compatible no era ni siquiera familiar suyo.