Reza un dicho que la curiosidad mató al gato. Nunca una frase del refranero popular ha estado más equivocada. En una de las coladas, estos últimos días se ha visto algo insólito en La Palma hasta el momento, al ver como un gato paseaba sobre estas, que en el periodo de actividad alcanzaban más de 800 grados.

Así lo ha confirmado el vulcanólogo del Instituto Geográfico Nacional (IGN), Rubén López, que vio al felino aventurarse sin miedo sobre una de estas coladas en la zona de Las Manchas. "Un gato avanza como un explorador sobre las lavas de Las Manchas", aseguró al grabar un vídeo que inmortaliza este momento.

Desde que se diera por finalizada la erupción del volcán de La Palma el pasado día de Navidad, 25 de diciembre, la Isla Bonita vuelve muy lentamente a la normalidad que tuvo antes de que el volcán de Cumbre Vieja echara lava a mediados del pasado mes de septiembre.

El volcán creó creó una gran nube de gases que obligó a confinar a 33 000 vecinos durante el periodo eructivo. Sin víctimas mortales, unas 2988 edificaciones habían resultado destruidas y 1219 hectáreas arrasadas, según confirmó el satélite Copernicus. El importe de los daños se estiman en 165 millones de euros tras el paso de las distintas coladas sobre el terreno de La Palma. 

Poco a poco vuelven a sus hogares los afectados por el volcán de La Palma Agencia ATLAS

A pesar de que se diera por finalizado la erupción del volcán, el peligro continúa en la zona según han informado en varias ocasiones los expertos. En gran parte debido a la presencia de unos gases “que no se ven ni se huelen pero que son letales”, según indicó la directora del Observatorio Geofísico Central del Instituto Geográfico Nacional (IGN), Carmen López. “El peligro continúa”, manifiesta López, que apunta que se está estudiando el origen de estos gases que pueden conservarse durante mucho tiempo en espacios cerrados. “Requiere de vigilancia continua y la disminución debe ser total para regresar a las casas porque no se puede convivir con ellos”, indica López, que llama a la población de La Palma a ser prudente ante este “peligro” asociado a la erupción.

Además, es previsible además que en los próximos meses se dé en La Palma, como sucedió en El Hierro, una sismicidad “remanente” con posibilidad de algún seísmo de cierta intensidad. No hay un plazo concreto de duración de estos signos posteruptivos, ya que, como apunta López, dependiendo del volcán “duran más o menos”. Tampoco se descarta que pueda ocurrir como en El Hierro, que en los dos años posteriores al fin de la erupción se produjeron varias reactivaciones magmáticas si bien, como apunta el científico del CSIC y miembro del comité científico del Plan de Prevención del Riesgo Volcánico (Pevolca), Vicente Soler, no concluyeron en una nueva erupción. “Podría suceder o no, nadie lo sabe”, advierte Soler, que indica que este fenómeno también se dio en la erupción de Arafo, que se produjo entre noviembre de 1704 y enero de 1705, y que vino seguida en 1706 y en el otro extremo de la isla, por otra erupción que sepultó parte de Garachico.