El Gobierno de Canarias se expone a provocar de facto un vacío de poder de consecuencias impredecibles en el ente público Radio Televisión Canaria al dilatar el relevo solicitado por su actual director general, Daniel Cerdán, que reclamó hace 15 días su sustitución al entender que no gozaba de la confianza del actual Ejecutivo. Cerdán eludió el camino de una dimisión con el propósito de hacer posible un relevo en las condiciones menos problemáticas para el ente, pero ha dado a entender que su espera no será indefinida y que el margen temporal ofrecido al Gobierno tendrá un límite y no será de semanas, sino de días.
Daniel Cerdán, un hombre de la máxima confianza del anterior presidente del Gobierno, Adán Martín, accedió a la dirección del ente poco antes de las pasadas elecciones autonómicas, después de que su antecesor, Santiago González, decidiera dimitir para ocupar la dirección de Radio Nacional de España.
El director general pidió su relevo apenas dos días después de que el Gobierno de Paulino Rivero anunciara por sorpresa una petición al ente público para que dejara en suspenso la adjudicación del concurso para la gestión de programas y de publicidad de la Televisión Autonómica, que había puesto en marcha Cerdán.
En su carta a Paulino Rivero para que activara su relevo, el todavía director general no vinculó la necesidad de una sustitución a la decisión del Ejecutivo de cambiar el modelo de gestión de la Televisión Canaria. Así, justificó la conveniencia del relevo por su convencimiento de que ese cambio requería la presencia en la dirección general de un titular en plenas facultades y que disfrutara de la plena confianza del actual Ejecutivo CC-PP.
Sin embargo, 15 días después, el Gobierno sigue dilatando deliberadamente este proceso de relevo, lo que incomoda cada vez más al autor de la carta. Esa aparente indolencia del Ejecutivo ha desencadenado en la práctica la posibilidad de que Cerdán, cansado de esperar, se limite a presentar una dimisión que complicaría aún más la situación en la Televisión Canaria, pues tendría efectos inmediatos.
Sin director general, el proceso para elegir un sustituto podría complicarse extraordinariamente, como ya ocurrió de hecho en el anterior relevo, que acabó provocando un recurso del Partido Socialista ante los tribunales.