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"España debe dar la solidaridad que pidió durante las oleadas a Canarias"

Hidalgo sostiene que sería "un orgullo" recibir refugiados en la ciudad

Augusto Hidalgo, durante su visita al Banco de Alimentos

Augusto Hidalgo, durante su visita al Banco de Alimentos

Exodus, El largo camino hacia la libertad o Bienvenidos a la Unión de los Egoístas han sido algunos de los significativos titulares que han llevado a primera página las principales cabeceras de la prensa europea sobre la crisis del Mediterráneo. Las reacciones varían de un día a otro, mutan y se adaptan a los nuevos movimientos -tanto de los propios refugiados como sociopolíticos- que se producen cada día. La situación se ha desbordado hasta el punto que la sociedad civil ha cogido la delantera a las instituciones y en muchas ocasiones ha organizado la asistencia a los refugiados al margen de sus Gobiernos, y hasta contra ellos en el caso por ejemplo de Hungría.

Cuando en Islandia, Reikiavik mostró su disposición ha acoger a 50 refugiados, cuando se cifra en más de 350.000 los que han cruzado el Mediterráneo; una iniciativa popular organizada en Facebook logró que 12.000 islandeses ofrecieran sus casas para acoger a más personas. El arzobispo de Viena mostró su disposición a acoger hasta un millas de inmigrantes en sus instalaciones eclesiales. Y en Alemania, el Gobierno de Angela Merkel pidió este fin de semana a sus ciudadanos que no se acercaran a entregar directamente ayuda a los refugiados, por temor a que bloquearan aún más la difícil movilidad de las decenas de miles que están entrando por sus fronteras. El calado de las iniciativas sociales se ha impuesto también al griterío de los xenófobos europeos, que solo en Alemania han perpetrado más de cien atentados contra centros de acogida.

Red de ciudades refugio

También en España, uno de los países más reacios junto a Reino Unido a aceptar la primera propuesta de cuotas de refugiados barajada, el Gobierno se visto obligado a rectificar su política. La Unión Europea, que hasta el pasado mes de noviembre seguía hablando de "debatir con calma" la cuestión migratoria, estudia ahora ampliar de 40.000 a 120.000 el número de refugiados que está dispuesta a distribuir de forma obligatoria por el territorio nacional. De aprobarse las próximos días, España se verá obligada a ampliar el número de acogidos que estaba dispuesta a acoger hasta ahora: menos de 3.000.

Además de las reuniones actuales para afrontar la emergencia del momento -la próximas se celebrará el día 14-, diversos dirigentes europeos solicitan un Cumbre de la Inmigración que permita establecer una nueva estrategia migratoria comunitaria. Y es que en siete años, el número de demandantes de asilo en algún país de la Unión Europea ha pasado de 226.000 en 2008 a más de 600.000 en 2014. La cantidad se duplicó del 2012 al año pasado, que recibió un 44% más que el año anterior. Esta última cifra se superará además con creces este 2015, en el que solo Alemania baraja aceptar 800.000 asilados más.

Las instituciones más cercanas a los ciudadanos, sus ayuntamientos, también han reaccionado y promueven la creación de una Red de Ciudades Refugio. La primera en mostrar su disposición a participar activamente en la asistencia a los desplazados fue alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. Se sumaron Madrid, Valencia, Zaragoza. y también Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria .

Su alcalde, Augusto Hidalgo, recordó durante su reciente visita al Banco Mundial de Alimentos la presión migratoria que sufrió Canarias hace una década y dijo: "España tiene que ser solidaria en la misma medida en la que nosotros pedimos solidaridad a Europa cuando llegaron las oleadas de pateras a Canarias". Y concluyó: "No tenemos las infraestructuras ni las condiciones suficientes para atenderlos, pero no solo estaríamos dispuestos a colaborar, sino que sería un orgullo que la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria recibiera a estos refugiados".

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