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La búsqueda del último rey aborigen de Gran Canaria Proyecto del Gobierno canario

La diócesis de Tenerife pide garantías de que hay restos para cavar en la ermita

El obispado exige indicios históricos de que los huesos de Guanarteme están en la iglesia de La Laguna y un respaldo presupuestario para reparar los daños

Fachada de la ermita de San Cristóbal en La Laguna.

Fachada de la ermita de San Cristóbal en La Laguna. J. L. GONZÁLEZ

Esta vez sí. La diócesis de Tenerife no se opone al proyecto promovido por el Gobierno canario para determinar si en el subsuelo de la ermita de San Cristóbal en La Laguna se encuentran los restos del último rey aborigen de Gran Canaria, Tenesor Semidán, que tras ser bautizado por los castellanos como Fernando Guanarteme participó junto al Adelantado Alonso Fernández de Lugo en la conquista de Tenerife.

Aunque para ello, la diócesis exige una serie de condiciones: "Que haya un mínimo de indicios históricos de que realmente los huesos de Fernando Guanarteme se hayan en la ermita y que la institución que se responsabiliza de la investigación tenga contemplada en sus presupuestos una partida de reposición de los daños que se van a hacer en la iglesia".

Estas son las exigencias que plantea el delegado de Patrimonio del Obispado de Tenerife, Miguel Ángel Navarro Mederos, para permitir eventuales excavaciones en la ermita. La demanda para recuperar los restos óseos de Fernando Guanarteme para que sean trasladados a su tierra natal, Gáldar, tiene ya medio siglo de historia. Abanderada en los años sesenta por el municipio de Gáldar, posteriormente por el Instituto Canario de Estudios Históricos Rey Fernando Guanarteme y ahora por la asociación La Solana- El Plátano, por primera vez ha tenido eco en una proposición no de ley (PNL) del Partido Popular que se debatirá en el Parlamento canario.

Estudio de los edificios

Además, el Gobierno regional, en el seno de un proyecto en La Laguna para actualizar la documentación de los edificios históricos en el momento en que las culturas aborígenes entraron en contacto con el mundo europeo, ya ha encargado el proyecto para intentar determinar si los restos se encuentran en la ermita de San Cristóbal, un estudio que conllevará además investigar los edificios y la cultura de la época. Contará asimismo con técnicas tridimensionales parar analizar el subsuelo de la ermita y, si encontrasen osarios o fosas, se llevarán a cabo excavaciones arqueológicas. En caso de hallar restos óseos humanos en condiciones se cotejará el ADN con los descendientes de Fernando Guanarteme, que son muy numerosos, según el Instituto Canario de Estudios Históricos.

Miguel Ángel Navarro sostiene que la Diócesis Nivariense nunca se ha opuesto a que se intente encontrar los restos, aunque en varias ocasiones se ha visto frustrada esta investigación, desde que en 1967 el alcalde de Gáldar, Antonio Rosas, junto al arqueólogo galdense Celso Martín de Guzmán lideraran una primera cruzada para levantar la lápida que se halla en la ermita y bajo la que supuestamente yace Fernando Guanarteme. Contaban con el permiso de la diócesis y de Sanidad, recuerda el hijo del alcalde, José Aurelio Rosas, que acompañó a su padre al levantamiento de la losa. Celso Martín De Guzmán, que tenía la llave que de la ermita, en esa época estudiaba en La Laguna y cuando izaron el mármol "no había nada". Se esperaban encontrar una tumba con un cuerpo que pudiera ser identificado. En su caso, pensó incluso en que llevaría una "corona, pero no había nada".

Según el secretario del Instituto de Estudios Históricos, Miguel Rodríguez Díaz de Quintana, hallaron unos huesos sueltos, que no se analizaron. Durante el levantamiento apareció por allí Elfidio Alonso, director de Los Sabandeños y posterior alcalde de La Laguna, y al ver que no contenía una tumba compuso días después una canción en la que bromeaba sobre el verdadero paradero de Guanarteme, lo que paralizó el proceso que ahora se acaba de reactivar.

Tal fue el éxito de la copla interpretada por Los Sabandeños, que sus bromas terminaron por diluir un tema que se había instalado en el debate público y que la diócesis de la época optó por frenar. En realidad, entrañaba una carga simbólica en favor del pleito insular. "Las Palmas se chupaba los dedos por recuperar al personaje que nos conquistó. Querían levantarle un santuario para venerarlo", llegó a decir años más tarde Elfidio Alonso.

Desde el estribillo, de su ya popular canción se pregona: "Guanarteme, teme, teme, ta ¿qué demonio tienes Guanarteme que no sabe nadie dónde coño estás?" El hijo del alcalde de Gáldar no piensa lo mismo. "Nos ridiculizó totalmente y sobre todo a nuestros ideales", evoca José Aurelio Rosas.

La ermita había sido remodelada en varias ocasiones e, incluso, reubicada por la ejecución de una carretera, por lo que los restos podrían estar en cualquier lado, en caso de que realmente se hubiera enterrado en La Laguna, de lo que no consta documentación escrita sino oral.

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