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Desconfianza en la Sala

Salvador Alba, Emilio Moya y Carlos Vielba tratan de aparcar sus diferencias para impartir justicia en un ambiente de gran tensión

Desconfianza en la Sala

Y después de las explosivas grabaciones del magistrado Salvador Alba, la Sección Sexta de la Audiencia de Las Palmas retomó ayer su labor jurisdiccional con uno de los juicios más esperados del año, los supuestos abusos sexuales de Juan el Rubio, también investigado por la desaparición en Gran Canaria del menor Yeremi Vargas.

La expectación era mayúscula en la sala de vistas. No sólo por la comparecencia de El Rubio, sino porque Alba, Emilio Moya y Carlos Vielba integran un tribunal roto por la desconfianza, la incertidumbre y la obligación de mirarse a los ojos para aguantar el tipo e impartir justicia. Dos de los magistrados, Moya y Vielba, se han visto enredados en los pleitos cruzados entre Alba, el empresario Miguel Ángel Ramírez y la juez Victoria Rosell, todo ello tras conocerse el contenido íntegro de la grabación realizada por Ramírez a Alba y de otra hecha por éste a Vielba, con la intención esta última de refutar el supuesto amaño de una declaración judicial que buscaba perjudicar la carrera política de Rosell.

La situación en la Sección Sexta de la Audiencia es insólita. Alba, en su intento de demostrar las presiones del empresario, ha grabado conversaciones privadas de sus compañeros en el office de la Audiencia y ha ampliado una denuncia por coacciones contra Vielba, a quien acusa de promover una reunión con Ramírez para encontrar una solución a los pleitos cruzados que los tienen enfrentados.

Esa tensión se palpó ayer en el juicio celebrado en la Audiencia de Las Palmas, con tiranteces entre los tres magistrados, sobre todo entre Alba y Vielba, que permanecieron ajenos el uno al otro en los extremos de la sala. En medio, el presidente, Moya, con la necesidad de limar asperezas en un papelón sin precedentes.

Fuentes cercanas a los dos magistrados enfrentados, que antaño fueron amigos, confirman que la situación parece irreconciliable, con una desconfianza hacia Alba por grabar a Vielba y a los demás compañeros de Sección que amenaza con dificultar el funcionamiento del tribunal. El otro juez afectado por la divulgación de esa charla extraoficial mientras tomaban café, José Luis Goizueta, es casi seguro que se vaya a la Sección Segunda de la Audiencia al quedar una plaza vacante.

Las mismas fuentes hacen una reflexión en voz alta: ¿debería el Consejo General del Poder Judicial cambiarles de sección? La respuesta, con la ley en la mano, es compleja, pues las causas de abstención se dan entre las partes, no entre jueces denunciados. Veremos qué dicen las asociaciones.

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