Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Abriendo Fronteras exige que Canarias deje de ser «tumba y cárcel de migrantes»

La protesta de la caravana se une a la llegada de una patera con una persona fallecida

Llegada de patera a Gran Canaria en la noche del pasado viernes con una persona fallecida a bordo y 18  migrantes de origen magrebí.

Llegada de patera a Gran Canaria en la noche del pasado viernes con una persona fallecida a bordo y 18 migrantes de origen magrebí. Quique Curbelo/Efe

«Mi nombre es Adama. Nací el 20 de abril de 1978 en Costa de Marfil. Desde el 2013 resido en Francia. Mi hermano Arouna, nacido el 18 de noviembre de 1980, falleció, tristemente, en un accidente en el momento del rescate de la patera en la que se encontraba. Estos hechos sucedieron el pasado 26 de marzo en la costa del Poris de Abona en Tenerife. Su deseo era llegar a Francia conmigo y poder desde aquí ayudar a su familia que dejaba en Costa de Marfil». De este modo empieza una correo a los juzgados del hermano de un marfieño fallecido en una embarcación y cuyo intento de identificación fue una odisea. Al final lo enterraron en Tenerife sin poner su nombre en la lápida.

«Mi hermano estaba casado de manera religiosa con Fonfana y tenía tres hijos, dos niños y una niña. Todos residen en Abidjan, la capital de Costa de Marfil», prosigue. «Nuestro padre falleció hace mucho tiempo pero nuestra madre está viva. Escribo este mensaje para transmitirles que toda la familia de mi hermano; nuestra madre, su mujer, sus hijos y yo, deseamos que el funeral de nuestro hermano sea lo más pronto posible. Es importante para nosotros que pueda ser enterrado y tenga su funeral. Toda la familia lo desea y me preguntan todos los días», concluye. Tres meses después de morir en la patera, Arouna fue inhumado el pasado 29 de junio. Adama, su hermano, podría demostrar su parentesco y la identidad del fallecido con una prueba de ADN, pero nadie le explicó cómo hacer un test, qué debería pedir el juzgado y tampoco tiene dinero para hacerlo por su cuenta. Así que el tiempo pasó. Logró que, gracias a una ONG, un imán fuera al entierro de su hermano en Tenerife, y aunque, no con todos los ritos musulmanes, al menos dio descanso a Arouna.Adama lo vio a través de un vídeo. Ahora, explica, solo espera poder viajar a Gran Canaria para demostrar su parentesco y darle nombre a la lápida de su hermano, que deja una viuda, pero al no estar identificado ella no puede rehacer su vida. Esta es otra historia cruel de las miles que ocurren en los procesos migratorios en la ruta canaria y mediterránea. El pasado viernes arribó una patera a Gran Canaria con un muerto y 18 personas a bordo. La Caravana Abriendo Fronteras, que desde 2016 denuncia las muertes que cree que propician las políticas policiales de la UE a inmigrantes y refugiados, «al anteponer la seguridad nacional a la humana», recaló ayer en Canarias para exigir que esta región deje de ser «tumba o cárcel» para ellos. Este es uno de los lemas que representantes de este movimiento internacional corearon a su llegada a Canarias, en el parque Santa Catalina de Las Palmas de Gran Canaria, donde su portavoz, Arantxa Gutiérrez Paz, explicó que las organizaciones que la conforman viajaron previamente a otras fronteras de la UE, como Grecia, las franco-italianas o Ceuta y Melilla. A esta nueva expedición para exigir la apertura de fronteras en Europa, con 350 integrantes, el 70 % de ellos mujeres, se sumaron organizaciones como Rete Antirazzista de Catania, Linea D´Ombra, Tous Migrants, La Terre Pour Tous y Movimiento Migrante Mesoamericano. «Estas políticas migratorias europeas matan a gente» y reivindicaron el derecho de los familiares de los fallecidos.

Compartir el artículo

stats