Crisis migratoria

Domínguez critica la descoordinación pero reclama «empatía» a los suyos

El líder del PP canario invita a algunos compañeros de partido a ver un desembarco y rechaza las manifestaciones «en contra de los seres humanos»

Llega a El Hierro un cayuco con 320 personas, el mayor desde que se abrió la Ruta Canaria en 1994

Llega a El Hierro un cayuco con 320 personas, el mayor desde que se abrió la Ruta Canaria en 1994 / Efe

Una de cal y otra de arena. El vicepresidente del Gobierno canario y líder de PP en las Islas, Manuel Domínguez, dio ayer un paso al frente para rechazar algunas declaraciones de compañeros de su partido de la Península que durante los últimos días han vinculado la llegada de estos grupos de personas con supuestos riesgos de aumento de la inseguridad ciudadana o, incluso, de transmisión de enfermedades. «No puede ser. Si tenemos solo un poquito de empatía y visitan los puertos para ver cómo bajan esas personas de la patera, estoy convencido de que la opinión cambiaría y ese tipo de reproches habría que dejar de hacerlos», apuntó ayer Domínguez en una entrevista en la Cadena Ser. Pero, a pesar de condenar algunos de los comentarios, el popular no se desligó del argumento principal de Génova que defiende la «descoordinación» en los traslados y la falta de información por parte del Gobierno central.

El líder de los populares en las Islas defendió que ninguna comunidad gobernada por el PP ha rechazado las derivaciones y aseguró que «han alzado la voz para reclamar información y denunciar que este procedimiento se está realizando sin transparencia». El vicepresidente canario se preguntó por las derivaciones a comunidades lideradas por el PSOE y por la solidaridad de sus gobernantes y concluyó que se trata «de una desviación intencionada».

Con o sin información de los traslados, Domínguez adelantó ayer que «reprochará cualquier tipo de manifestación que vaya en contra de un ser humano». En concreto se refirió al concejal de Torrox (Málaga), Salvador Escudero, quien se preguntó el pasado miércoles cómo iban a «controlar» a los 200 inmigrantes alojados en un hotel de su municipio y propuso ponerle una «marca como a los animales o una pulserita», porque consideraba que podían acabar «robando un coche» o propagando «el tifus» en la zona. El popular canario respondió tajante a estas declaraciones: «La inmigración, y así está demostrado con claridad, no tiene ningún vínculo directo con la inseguridad».

Lo que tiene claro Domínguez es que el trato que se está brindando a los migrantes que vienen huyendo de la guerra y de la hambruna y llegan a «nuestra tierra no es el que merecen» por lo que entiende necesaria la derivación hacia recursos en la Península que alivien los centros de acogida de Canarias, mucho más limitados y saturados antes el repunte del flujo migratorio.

Las cifras de llegadas este año son históricas. Ya son 29.398 las personas que han llegado al Archipiélago en 437 embarcaciones, solo lo supera el año 2006 en el que tuvo lugar la denominada crisis de los cayucos al arribar 31.678 personas. El flujo de pateras se ha concentrado en el mes de octubre, que acumula el 50% de los rescates de año. Solo ayer llegaron dos barcas con 347 personas, una a El Hierro y otra a Tenerife. El repunte también se aprecia en el número de menores migrantes tutelados por la comunidad autónoma, en total ya son 4.400 jóvenes.

El presidente de los populares en Canarias, pidió ayer empatía a algunos de sus compañeros de partido, pero las palabras más duras se las dedicó al líder de la oposición, el secretario general de los socialistas en el Archipiélago, Ángel Víctor Torres, quien el pasado jueves había exigido a Domínguez que se «desmarcara» de los discursos de sus compañeros. El popular respondió tachando de «cinismo extremo» las declaraciones del socialista en las que acusaba al PP de «racista y xenófobo». Según Domínguez las manifestaciones del socialista canario persiguen el objetivo de crear una «cortina de humo» para desviar la atención sobre la «nefasta gestión que su jefe de filas y presidente en funciones del Gobierno de España, Pedro Sánchez, ha realizado durante los últimos cinco años en materia de inmigración».

En su opinión, esta gestión ha contado con la «complicidad y el consentimiento» del que fuera presidente del Gobierno autonómico, que, según palabras de Domínguez, «prefirió mantener silencio ante la desidia de Sánchez para hacer frente a la grave crisis migratoria que soporta Canarias en estos años, la más grave de la última década».

Para el popular, Torres no hizo lo suficiente durante los años que fue presidente de Canarias y que coincidió con la crisis migratoria de 2020 paralela a la pandemia de covid. «Antepuso sus intereses como secretario general de su formación a la responsabilidad que tenía como presidente del Ejecutivo canario, su obediencia y sumisión al líder de su partido tuvo más peso que su compromiso y obligaciones con Canarias y con los canarios», añadió. «Es una vergüenza que aquel que calló ante este drama hable ahora desde la demagogia y buscando enfrentamiento», concluyó el líder de los populares.