Crisis migratoria

Todos, agotados

Voluntarios y organizaciones implicadas en el rescate y la acogida de los migrantes notan «el cansancio» tras vivir en primera línea el repunte de llegadas

Un grupo de migrantes desembarca en El Hierro con la ayuda de los equipos de emergencia.

Un grupo de migrantes desembarca en El Hierro con la ayuda de los equipos de emergencia. / Efe

No protagonizan las informaciones, ni acaparan el interés mediático, pero de su actuación depende que las históricas cifras de migración en Canarias sean de rescatados y no de fallecidos. Las organizaciones, organismos y voluntarios implicados en el rescate y la acogida de las personas que llegan a las Islas conforman la cara menos visible del fenómeno, pero son una pieza clave en el engranaje de la gestión de la emergencia. Los datos de llegadas de este año no tienen comparación, ya son 31.981 los migrantes que han llegado a las Islas, pero la clave de esta crisis está en la concentración del flujo en un periodo corto de tiempo. Concretamente en el mes de octubre, en el que se realizaron el 49% de los rescates al llegar 15.729 personas a bordo de más de 450 embarcaciones precarias. Lo que supone una media diaria de 500 migrantes que ha intensificado las jornadas de trabajo de los equipos implicados dando como resultado un sentimiento generalizado: «estamos agotados».

Así los expresan los portavoces de Salvamento Marítimo, Cruz Roja, el Servicio de Urgencias Canario (SUC) y otras organizaciones que se encargan de la red de acogida en el Archipiélago como la asociación Accem. «Complicado», «complejo», o «muy intenso» son solo algunas de las palabras que utilizan los equipos para resumir lo vivido durante el pasado mes de octubre. Y es que aunque muchos se han enfrentado a crisis anteriores como la de los cayucos en 2006 o la de 2020 y tienen experiencia en la gestión de emergencias, coinciden en destacar el desgaste que ha supuesto realizar rescates tan numerosos cada día durante un mes de forma continuada.

«El volumen de personas que estamos atendiendo cada día es incomparable con cualquier otra crisis», reconoce el médico del SUC y responsable de coordinación sanitaria, Juan Francisco Pérez Marrero, quien asegura que los equipos del Servicio de Urgencias que atienden a los migrantes en los muelles canarios están «cansados» y preguntan si la carga de trabajo «va a continuar así» durante los próximos meses. Para Pérez la diferencia principal con otros años de «crisis» es precisamente que hasta ahora han sido episodios con un principio y un final, pero el flujo actual «no se sabe cuándo va a terminar».

«Cuando te enfrentas a rescates continuados, la carga psicológica que sufren los equipos es muchísima»

Iñigo Vila

— Director de Emergencias de Cruz Roja

Para el director de la Unidad de Emergencias de Cruz Roja, Íñigo Vila, también ha sido un «mes intenso». Los equipos de la organización gestionan varios centros de acogida, pero también se encargan de la atención a pie de muelle. «Han aguantado una presión muy importante, pero hemos hecho esfuerzos para hacer turnos y que puedan ir tomando descansos diarios», apunta. La carga de trabajo se ha concentrado, además, en la isla de El Hierro, lo que, según Vila, aporta un plus de complejidad a la respuesta. «Ha sido clave la coordinación para poder dar una atención adecuada a las personas que llegaban», afirma. La insularidad complicaba cuestiones tan básicas como poder ofrecer un bocadillo y una ropa seca a los cientos de migrantes que desembarcaban en La Restinga cada día.

Pero los traslados continuos a otras islas han impedido que se colapse el sistema. ¿La clave? Una circulación constante que evite estancamientos. «Si nos estancábamos con unos rescates podría convertirse en un cuello de botella», explica Vila.

Cruz Roja trabaja con sus equipos para enseñarles a afrontar la situación y a poder desconectar

También han intentado repartir la carga de trabajo los equipos de Salvamento Marítimo que han pasado noches enteras encadenando rescates en las costas canarias. «En siete horas que dura la noche te llaman tres veces y eso rompe ritmos y cansa mucho», reconoce el jefe del Centro Nacional de Coordinación de Salvamento Marítimo, Manuel Barroso. Una de las características del repunte es que ha llegado «menos barcas», pero con más capacidad de carga, lo que ha marcado el trabajo de Salvamento Marítimo. «Las embarcaciones navegan un poco mejor y nuestras operativas se han centrado en hacer acompañamiento en ese último tramo hasta las Islas», explica. De esos momentos, Barroso destaca «la tensión» que viven los equipos ante las posibles reacciones de los rescatados. «Nunca sabes cómo van a actuar, si se ponen nerviosos y se levantan puede haber un vuelvo», aclara. Y es que, «el mar no perdona».

Los equipos de Salvamento están acostumbrados a trabajar 24 horas pendientes de cualquier tipo de llamada para acudir a la emergencia en el mar, pero en este último mes las embarcaciones han copado la jornada laboral. «Los trabajadores preguntaban a qué salíamos y la respuesta siempre era la misma, eso va minando a la plantilla», reconoce Barroso. Pero el cansancio no ha podido con la profesionalidad. «Todos están afrontando muy bien los servicios continuados», reconoce el jefe de coordinación de la institución.

Carga mental

El cansancio que han experimentado los actores implicados en los rescates y atención de los migrantes va más allá de una cuestión física. Gestionar el fenómeno en primera línea y de forma tan intensa y continuada ha pasado factura a los equipos. Desde Cruz Roja, no solo se pone el foco en el migrante, también se pone en los trabajadores. «Los equipos van acumulando cansancio y tensión y trabajamos con ellos también», explica Vila. Se trata de dinámicas que les ayudan a aprender a afrontar estas situaciones y también aprender a «desconectar». «Cuando rescatas a una, otra y otra patera, la carga psicológica es muchísima», añade el director de la Unidad de Emergencias.

Las asociaciones encargadas de la atención, orgullosas del trato ofrecido pese las altas cifras

También experimentan el cansancio mental los trabajadores del Servicio de Urgencias Canario. «Somos profesionales y estamos acostumbrados a esto, pero cuando son muchas las veces que tienes que soportar estas situaciones se produce sobrecarga psíquica», reconoce el responsable de coordinación sanitaria del SUC. Siempre hay personal del Servicio de Urgencias en la recepción de las embarcaciones, pero el equipo es mayor cuando se recibe el aviso de que pueden venir personas en las barcas que requieren asistencia sanitaria o traslados a centros hospitalarios. Si así lo necesitan, movilizan personal de atención primaria de los centros de salud, algo que en el último mes ha ocurrido de forma recurrente. «Esa movilización de recursos de atención primaria se ha dado prácticamente en todas las llegadas», reconoce Pérez.

«El volumen de personas que estamos atendiendo cada día es incomparable con cualquier otra crisis»

Juan Francisco Pérez Marrero

— Responsable de coordinación sanitaria del SUC

Las asociaciones responsables de la gestión de los centros de acogida humanitaria en las Islas también han tenido una gran carga de trabajo. Cruz Roja es una de ellas, pero también lo es la asociación Accem, encargada de dos centros en Tenerife, Las Canteras y Las Raíces. Y gestionan, además, otra instalación en Lanzarote para mujeres y unidades familiares vulnerables. En total, unas 4.000 plazas. «Estamos acostumbrados a gestionar crisis y emergencias y aunque esta situación ha sido más intensa, podemos estar contento de conseguir que nadie se quede en la calle», afirma el portavoz de Accem, Pedro de Santiago. Para poder hacer frente al repunte de llegadas la Asociación ha reforzado las plantillas y ha reorganizado los equipos. Y es esta cuestión precisamente la que más dificultades ha generado, según el portavoz. «Agilizar las contrataciones y reorganizar el trabajo ha supuesto un esfuerzo extra», añade.

También Cruz Roja ha tenido que reforzar equipos, tanto de personal como de materiales. Pero, según Vila, el punto de partida para estos meses «ha sido completamente distinto» al de 2020 cuando la red de recursos de acogida en el Archipiélago estaba desmantelada ante la reducción del flujo de llegadas durante los años anteriores. «Ahora tenemos unas infraestructuras más fijas, no son perfectas, pero sí que nos dan una capacidad para afrontar la situación», afirma. El portavoz de Accem también hace un balance positivo del trabajo hecho durante los últimos meses. «Hemos dado una atención bastante digna pese a los números que hemos gestionado», afirma.

«Los trabajadores preguntaban a qué salíamos y siempre era a por cayucos, eso va minando la moral de la plantilla»

Manuel Barroso

— Jefe del Centro de Coordinación de Salvamento Marítimo

Un factor determinante ha sido la puesta en marcha por parte del Ministerio de Migraciones de las derivaciones exprés hacia la Península para descongestionar los recursos de acogida en las Islas. Algo que, debido a la pandemia, no ocurrió en la última crisis de 2020. «La situación ha sido completamente distinta, no hemos visto las imágenes de hacinamiento que vimos en 2020, hay fluidez», asegura Vila en referencia a la situación que se produjo en el campamento que se montó entonces en el muelle de Arguineguín, donde llegaron a hacinarse más de 2.500 migrantes. Aun así, el director de la Unidad de Emergencias de Cruz Roja reconoce que el espacio limitado de los muelles de las islas «siempre va a provocar que se produzcan momentos más complejos de atención por la acumulación».

Los traslados continuos han provocado un cambio en la forma de trabajar de los equipos de acogida, que han tenido que adaptarse a esa forma de gestión. «El trabajo que hacíamos normalmente se ha visto acelerado porque los tiempos de permanencia en los dispositivos ahora son más cortos», aclara De Santiago.

¿Y qué esperan para los próximos meses? Los actores implicados en la gestión del fenómeno desconocen cómo se comportará el flujo, pero no descartan más repuntes. Desde Cruz Roja quieren ser prudentes y observar el comportamiento en noviembre y diciembre para «panificar y dimensionar los recursos» de cara al próximo año. Según el jefe del Centro Nacional de Coordinación de Salvamento Marítimo, las condiciones climáticas marcarán las llegadas de los próximos meses. «Dentro de nada tendremos avisos continuos de temporales en zona y lo vamos a ver en el menor números de salidas», asegura Barroso, quien reconoce que estarán muy atentos a los rescates que se produzcan porque el riesgo con mal tiempo «es mayor».