Constitución: sus nietos piden paso

La socialista canaria Ada Santana, la diputada más joven del Congreso, apuesta por la reforma de la Carta Magna ante Miquel Roca, uno de sus redactores

El Congreso celebra una charla coloquio con los ponentes de la Constitución de 1978

El Congreso celebra una charla coloquio con los ponentes de la Constitución de 1978 / Javier Lizón/Efe

Joaquín Anastasio

Joaquín Anastasio

La Constitución cumple este miércoles 45 años en pleno debate sobre si es necesaria y oportuna su reforma, y en el contexto de una gran polarización política nacional por las condiciones y circunstancias en que se inicia una nueva legislatura como consecuencia de los pactos entre el PSOE y los partidos independentistas catalanes para una ley de amnistía, que algunos juristas consideran inconstitucional, para los encausados por el ‘procés’ en Cataluña en 2017. Más allá de las derivadas jurídicas de la medida, o del hecho de que la renovación el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) lleve cinco años bloqueado por la negativa del PP a renovarlo pese al mandato constitucional, lo que prevalece en el debate público es si la Carta Magna mantiene su vigencia como modelo de convivencia, o si el texto debe someterse a una revisión para que en el mismo se vean identificadas las jóvenes generaciones que no la votaron ni vivieron las circunstancias que dieron lugar a aquel pacto en plena Transición democrática.

“Yo no soy hija de la Constitución, soy nieta. Fueron mis abuelos quienes la votaron”, afirmó este martes la diputada socialista canaria Ada Santana en un coloquio en el Congreso ante Miquel Roca, uno de los dos únicos redactores de la Carta Magna que quedan vivos. Y con esa afirmación resumía, en parte, algunos de sus planteamientos a favor de su actualización y de una nueva mirada sobre un texto que considera que, como los viejos edificios, necesita de reformas para adaptarlo a las condiciones de vida de sus inquilinos. Santana, de 25 años y diputada del PSOE por Las Palmas, es la parlamentaria más joven del Congreso y fue invitada al acto, junto al también joven diputado por Cádiz del PP Miguel Ángel Sastre (27 años), para contraponer la visión de las nuevas generaciones sobre la vigencia de la Carta Magna, frente a quienes precisamente la alumbraron desde aquella ponencia constitucional de la que cinco de sus siete redactores ya han fallecido.

El otro ponente vivo, Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, cuya participación en el coloquio moderado por la histórica periodista Rosa María Calaf también estaba prevista, no pudo asistir por motivos médicos, pero Roca Juyent, de 83 años, se empleó con dotes parlamentarias muy efectivas para defender la plena vigencia del texto y expresando sus reticencias a las reformas por las que apostaban la joven diputada canaria y, en menor medida, su colega gaditano del PP. Roca considera que estos 45 años no han sido un obstáculo para el cambio social de España y que el debate de la modificación le suena a un “pretexto para otra pelea” entre los partidos políticos.

“Yo no soy hija de la Constitución, soy nieta. Fueron mis abuelos quienes la votaron”

Ada Santana

— Diputada del PSOE

No es que el que catalán, que representó en 1978 a la ya extinta CiU (Convergencia i Unió) en la ponencia constitucional, se negara a cambios del texto que apoyó en referéndum el 90 % de los españoles, pues admitió la conveniencia de “actualizar cosas” puntuales, pero sí aclaró que “como defensor del vínculo” que une al país, considera que “ninguna de las cosas que se han dejado de hacer es culpa de la Constitución”, sino de la actitud de los poderes públicos. También reconoce que “hay cosas que están fallando, que son vulneraciones claras de lo que contempla el texto constitucional”. No obstante, recuerda que quien debe interpretar la Constitución es el Tribunal Constitucional y se cuestionó si todos los actores políticos de la actualidad están dispuestos a asumirlo. Dijo que no “sacralizaba” el texto constitucional y que éste “no es nada si no hay voluntad de aplicarla” porque “es un marco, un reglamento para convivir”, como el que obliga a todos los inquilinos de una comunidad de vecinos.

“Ninguna de las cosas que se han dejado de hacer es culpa de la Constitución, sino de la actitud de los poderes públicos"

Miquel Roca

— Abogado, padre de la Constitución

Ada Santana y Miguel Ángel Sastre apenas si podían disimular su satisfacción por participar junto a uno de los padres de la Carta Magna en un coloquio en la emblemática sala Constitucional del Congreso, ante jóvenes asistentes de la Universidad Complutense de Madrid, la presidenta de la Cámara Baja, Francina Armengol, y pesos pesados de sus respectivos grupos parlamentarios. “Es todo un honor y un privilegio. Nunca imaginé cuando estudiaba Derecho en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria que iba a tener la oportunidad de ser diputada y de estar en un acto como este junto a uno de los padres de la Constitución”, resumió la socialista grancanaria. Santana y Sastre están siendo invitados a numerosos debates políticos, incluso fuera de Madrid, por tratarse de los dos diputados más jóvenes del Congreso y como representantes de los dos grupos mayoritarios de la Cámara. Ambos tratan de dar una imagen de que, pese a sus profundas discrepancias políticas, son capaces de compartir unos valores básicos de convivencia e incluso de alcanzar consensos en muchas materias. “Lograremos grandes entendimientos en esta legislatura”, se aventuró a pronosticar la diputada canaria, quien reconoció que “el roce hace el cariño”.

Ascensor social

“En 2023 tenemos mucho que celebrar, eso de que España se rompe no tiene nada que ver con la realidad ni con lo que estamos viviendo. Es hora de hablar de algunas reformas, constitucionalizar algunos derechos y si en 1977 tuvieron la capacidad de hacer ese trabajo, ahora tenemos que ser capaces de actualizarlo acorde a los tiempos de hoy”, afirmó Santana. “El éxito de la democracia es que personas que no pasaban del sótano hayan llegado al piso de arriba”, dijo la diputada continuando con el símil sobre el piso que necesita reformas.

“Hay que abrir ventanas para que entre la transformación energética, reforzar ese ascensor social, actualizar algunas tejas y limpiarlo un poquito. Y también hay que hablar de la junta de propietarios, y hay que hablar de las mujeres”, resaltó Santana antes de recordar que en la ponencia constitucional de 1978 “no hubo ni una sola ponente”, o que solo una mujer formaba parte de la comisión que dictaminó el informe. Otras reformas por las que apostó fueron las que afectan a derechos como el trabajo o la vivienda, así como constitucionalizar la igualdad y la paridad entre sexos, avanzar en el modelo territorial, o abrir el melón sobre la jefatura del Estado para decidir sobre monarquía o república, “un debate que algún día habrá que tener”.