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Wayalia Las Palmas: Viajar con tranquilidad cuando una persona mayor necesita cuidados.

La planificación, la elección del apoyo adecuado y el respeto por las rutinas permiten que una ausencia familiar no afecte al bienestar de quienes permanecen en casa.

Wayalia Las Palmas: Viajar con tranquilidad cuando una persona mayor necesita cuidados.

Wayalia Las Palmas: Viajar con tranquilidad cuando una persona mayor necesita cuidados.

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Las Palmas de Gran Canaria

La celebración de la World Travel Market vuelve a situar al turismo y a los viajes en el centro de la actualidad. Este encuentro internacional, que reúne en Londres a miles de profesionales y destinos, tiene una relevancia especial para Canarias, donde viajar forma parte de la vida económica y social de las islas.

Sin embargo, detrás de la preparación de unas vacaciones, un desplazamiento profesional o una visita familiar puede surgir una preocupación que comparten muchos hogares: ¿quién se ocupará de una persona mayor mientras sus familiares están fuera?

En ocasiones, la persona mantiene una vida autónoma, pero necesita ayuda para realizar determinadas tareas. En otras, requiere acompañamiento durante buena parte del día o una atención continuada. También puede ocurrir que el familiar que va a viajar sea precisamente quien se encarga habitualmente de las compras, la comida, las citas médicas o la organización del hogar.

Esta situación puede generar inquietud e incluso llevar a cancelar el viaje. No obstante, una planificación adecuada permite que la persona mayor continúe en su entorno habitual, mantenga sus costumbres y reciba el apoyo que necesita durante la ausencia de sus familiares.

Anticiparse antes de viajar

La organización debería comenzar con una valoración realista de la situación. Conviene revisar qué actividades realiza la persona sin ayuda, cuáles requieren supervisión y qué dificultades podrían aparecer durante los días de ausencia.

Entre otros aspectos, es importante tener en cuenta sus horarios, la preparación de las comidas, la higiene personal, la movilidad, las compras, el acompañamiento a citas o paseos y la necesidad de conversación y compañía. También deben quedar claros los teléfonos de contacto, las indicaciones relevantes y el modo de actuar ante cualquier imprevisto.

Preparar esta información con antelación facilita que el cuidado mantenga la continuidad y evita cambios innecesarios en el día a día. El objetivo no consiste únicamente en cubrir tareas, sino en preservar una rutina que aporte estabilidad y seguridad.

Una modalidad de apoyo para cada situación

No todas las ausencias requieren la misma solución. Para algunas personas puede ser suficiente contar con una cuidadora durante unas horas al día que ayude con las tareas cotidianas y ofrezca compañía. Otras pueden necesitar una presencia más prolongada, un servicio de ayuda a domicilio o una cuidadora interna cuando las circunstancias requieren atención continuada.

La duración del viaje tampoco debería ser el único criterio. Dos personas que permanezcan solas durante el mismo número de días pueden presentar necesidades completamente diferentes. El grado de autonomía, el estado de salud, las características del domicilio y la existencia de otros apoyos familiares o vecinales resultan determinantes.

Por ello, el servicio debe adaptarse a la persona y no al contrario. Mantener sus horarios, respetar sus preferencias y favorecer que continúe participando en las decisiones ayuda a que el apoyo se perciba con naturalidad y no como una pérdida de independencia.

La confianza, un elemento fundamental

Cuando una cuidadora entra en un domicilio, accede al espacio más personal de quien vive en él. La experiencia y la formación profesional son esenciales, pero también lo son la empatía, el respeto, la capacidad de comunicación y la afinidad.

Para que el servicio funcione, la persona mayor debe sentirse cómoda con quien entra en su casa. Siempre que sea posible, procuramos que exista un contacto previo y que la cuidadora conozca sus costumbres, preferencias y necesidades. Ese proceso genera confianza y también ayuda a que la familia se marche sabiendo que no deja únicamente unas instrucciones, sino un cuidado bien organizado y acompañado.

Este primer contacto permite explicar las rutinas, resolver dudas y reducir la sensación de cambio. También es importante mantener un seguimiento durante el servicio. Las necesidades pueden evolucionar y un apoyo que inicialmente se planteó para realizar unas tareas concretas puede requerir ajustes.

La comunicación entre la persona mayor, el/la cuidador/a, la familia y el equipo profesional permite responder con mayor rapidez y adaptar la atención cuando sea necesario.

Cuidar sin renunciar a la propia vida

Viajar, descansar o atender una obligación profesional no significa desentenderse del cuidado. Contar con ayuda permite repartir responsabilidades y evita que toda la atención dependa de una sola persona.

El descanso del cuidador familiar también forma parte de una atención sostenible. Cuando alguien asume esta labor durante meses o años sin disponer de espacios propios, puede aparecer agotamiento físico y emocional. Organizar apoyos puntuales ayuda a prevenir esa sobrecarga y permite regresar con más energía.

Para la persona mayor, permanecer en casa con una atención adaptada puede ser además una alternativa más cómoda que trasladarse temporalmente a otro domicilio. Conserva su entorno, sus horarios y sus referencias, al tiempo que recibe acompañamiento y apoyo profesional.

La oficina de Wayalia Las Palmas, situada en la calle Luis Doreste Silva, 95, en Las Palmas de Gran Canaria, asesora a las familias para identificar la modalidad de cuidado más adecuada antes de un viaje o durante cualquier otra ausencia. Las personas interesadas pueden acudir a la oficina, consultar www.wayalia.es/laspalmas o contactar a través de los teléfonos 928 26 28 93 y 628 86 52 27, o email laspalmas@wayalia.es.

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