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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Carnaval de Las Palmas
Tito Rosales Presidente de la murga Los Chancletas

«Me molesta que se intente criminalizar a las murgas que hemos decidido salir y concursar»

Tito Rosales, director que fuera durante más de treinta años y en la actualidad de presidente de Chancletas. | | MARÍA PISACA

Por primera vez en 40 años de murguero, Tito Rosales pasa de la dirección a la fila. Le sustituye José Hernández ‘Noly’, componente durante 20 años. «Sé que va a estar en buenas manos».

¿Quién es Tito Rosales?

Un murguero de más 40 años que ha hecho su historia donde ha estado y las cosas han salido más o menos bien.

¿Había tradición de Carnaval en casa?

A partir de que empecé casi toda mi familia me ha seguido en la afición. Mi hermano el mayor, el más pequeño, mi hermana Marta, que fue durante 17 años directora de las Lady; mi sobrina Noelia fue también fundadora de las Lady y mi sobrino Naucet fue directivo en Chancletas unos cuantos años.

¿Cuál es el recuerdo que tiene del Carnaval de antes?

Era otro Carnaval, más de la calle, menos elitista; ahora la organización está más preocupada de la gala drag. El concurso de murgas que se celebraba en el estadio insular era un poco cutre pero era una maravilla. Ahora el parque te da más esplendor pero no hay compañerismo ni la camaradería de entonces. No solo entre murgas, también con el ayuntamiento.

¿Qué ha ocurrido?

Ahora se ha metido todo en una élite y parece que los grupos quedamos en retaguardia.

¿Se cuidan ahora los grupos menos que antes?

Si, aunque nosotros no nos podemos quejar en los últimos años después de que Inma Medina nos consiguiera los locales en el Manuel Lois, que son una maravilla, impresionante. Antiguamente había más unión entre murgas y comparsas; hoy en día parecemos el Madrid, el Barça, el Atlético de Bilbao... Antes concursábamos y éramos amigos de salir de copas por los chiringuitos. Ahora hay una rivalidad insana. Ha hecho mucho daño internet. Ahora cantas una tema y ya se lo sabe todo el mundo o la critica.

¿Por qué comenzó en murgas?

Recuerdo ver siempre a Mamelucos, Singuangos... Y cuando empezaron aquí Los Guanches Picapiedras pensé que se estaba haciendo algo más serio. En mi barrio, con mis hermanos y unos amigos, estando de permiso del cuartel, a 15 días del Carnaval, decidimos hacer una charanga y nos vestimos como nos pareció. Alguien dijo que parecíamos unos desperdicios por cómo van vestidos.

¿Y les pasó factura?

Al siguiente año se nos metió el gusanillo y sacamos una murga que llamamos Los Desperdicios, en 1983 y 1984, y aunque seguimos ensayando, ya no salimos.

¿Cómo sigue su evolución?

Me fui a Rockefellers, de 1986 a 1988, porque el año siguiente fue mi primero en Chancletas.

Pero no fue fundador.

Ni de Rockefellers ni de Chancletas; cuando llegué a la que es mi casa ahora ya llevaban ocho años.

Arranca su trayectoria en Chancletas en 1989.

En Rockefellers hubo una historia. Siempre he hecho mis letras de forma altruista, nunca he cobrado. El entonces presidente estaba empeñado en que tenía que cobrar para poder exigirme, pero siempre he dicho que es un hobby. Cuando llegué al siguiente ensayo, en el tablón de anuncio ponía que director de la murga (no Tito) iba a cobrar. Y al ver aquello dije que suponía que no contaban conmigo porque no había dicho eso.

«Jamás perdonaré que descalificaran a Chancletas en el año 2020 por quitarme el gorro un minuto

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¿Se marchó solo?

Me marché y se fue la mayoría de Rockefellers. Allí empecé de componente y después de dos meses ensayando, el presidente me pidió que fuera el director.

¿Siempre ha combinado la faceta de director y letrista?

Siempre. En Rockefellers hacía solo las letras y en Chancletas hasta que se creó la comisión, hace ocho o nueve años. Antes hacía solo las letras de cuatro de Las Lady, otras tandas de Los Chancletas y dos o tres de Los Baby.

Entonces estaba Paco Dávila, presidente de Chancletas.

Dávila fue fundador y el presidente con el que estuve casi veinte años yo de director.

¿Por qué acabó ese tándem?

Bueno... Dávila tenía unas ideas que los más jóvenes no compartían, pero quedamos bien. Él es el presidente de honor de la murga y cuando hay una efemérides siempre participa. Son épocas, como me pasa a mi, que ya la gente no me quiere de director. (Se ríe).

¿Por qué deja la dirección?

La gente quería que siguiera pero he perdido un montón de visión y a penas reconozco las caras. Entre una cosa y otra, lo decidí. La murga cumplió 40 años (en 2020) y pensé que era el momento, aunque este año salí en la presentación y también en el concurso para probar como componente, y ya me quedaré como presidente, manteniendo la línea de Chancletas. Los componentes me permiten tener más flexibilidad.

Antes de los drag, las murgas llevaban la voz cantante.

Los drag se lo han comido todo en el Carnaval de Gran Canaria. Dan un espectáculo, el público los admira y se ha tenido que dividir y hacer una preselección porque es muchísima gente. Pero insisto: la gala importante y la que hay que mantener es la gala de la reina como primer espectáculo del Carnaval, y luego los drags. Antes íbamos a cantar los tres primeros premios de Interpretación y ahora solo llevan a uno, y casi que te quieren exigir play-back, y eso que hemos dicho que no.

Dos años después de la descalificación, ¿ha bajado su malestar?

No, no... El ‘souffle’ no ha bajado. Te acabo de explicar más o menos mi historia; son 40 años en el Carnaval. No creo que hubiera motivos suficientes para descalificarme porque me quité el gorro un minuto (algo que penaliza las bases del concurso), máxime sabiendo todos desde octubre que era mi último año y que Chancletas cumplía 40 años.

¿Intentó evitarlo?

Hablé con Carnaval y le pregunté cómo me podían hacer eso. Ni nos pasamos de tiempo ni nos bajamos a la grada, sino por quitarme el gorro. Hubiera entendido que me descalificaran en vestuario, pero no al grupo en Interpretación. Jamás le perdonaré eso a Inma Medina, a la que conozco hace más de 30 años; ella me dijo que fue la Federación de Murgas. ¡El que fuese!, no había motivos suficientes para hacerme tanto daño personalmente y al grupo.

¿Por qué se quitó el gorro?

Cuando María Isabel García Bolta de concejala de Carnaval puso la norma que para el premio de Presentación había que cantar el pasacalle con el vestuario completo. Siempre me lo he quitado, porque me ponía a correr y nunca pasó nada. Ese año -2020- hubo unas movidas y no quiero meterme en historias. Creo que metieron mano para que pasara lo que pasó, y eso me molesta y me duele porque he defendido toda mi vida a las murgas el Carnaval.

Este año hay muchas murgas que no salen. ¿Sabe lo mismo ganar sin medirse a unos Nietos, Legañosos o Serenques?

No, los que tienen el problema son ellos, me da lo mismo si salen o no. Yo voy a concursar. Pero algunos desde junio ya decidieron no salir. Por lo visto alguno es futurólogo y sabía que iba a venir el Ómicron. Ni lo intentaron. Fue como una cadena. Empezó una y siguieron otras. Lo más que me molesta es que intenten criminalizar a los que salimos, y nos ha costado dios y ayuda para estar aquí.

Ahora han nacido las chirimurgas.

Sí, es una cosa que personalmente no me gusta, aunque están formadas por amigos. Yo las veo y me gustan, pero eso es de Cádiz, nosotros somos murgas.

¿La chirimurga puede dar la puntilla a las murgas?

Puede ser, con todo esto de la pandemia... Las grandes no creo que tengan problemas para reunir a sesenta o setenta hombres, pero veo muchas murgas femeninas y pequeñas que después de dos años sin salir y volver a empezar va a costar mucho. Sería una pena que después de tantos años murga se cambiara el formato por la chirimurga.

¿Chancletas es la favorita?

Chancletas, como siempre, intenta estar arriba, esté quien esté. Vamos a intentar estar en la final. Dentro de tres años nadie se va a acordar de que quienes no estuvieron. Respeto que no estén, pero que respeten a los que hemos decidido trabajar e intentar ganar.

¿Qué le parece que participe Gambusinos, de Fuerteventura?

Me parece bastante bien. Son de la provincia y van a engrandecer esto. Y este año más por la circunstancia, ya que somos pocas.

¿Complicado mantener la cantera?

Este año no pudimos sacar los BabyChancletas, pero es nuestro compromiso. Tiene que venir gente nueva, con nuevas inquietudes y que nos pongan las pilas.

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