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Entrevista | Xavi Rabaseda

Xavi Rabaseda: “Me enteré por Twitter de que el Granca no iba al tanteo por mí”

"Intenté comunicar al club la oferta del San Pablo porque quería quedarme, pero no recibí nada", afirma el alero del San Pablo Burgos

“Me enteré por twitter de que el Granca no iba al tanteo por mí”

“Me enteré por twitter de que el Granca no iba al tanteo por mí”

El Granca se topa este viernes (18.00 horas) con el Hereda San Pablo Burgos y con un rostro que forma parte de los mejores días de su historia: Xavier Rabaseda Bertran.

¿Qué tal le trata Burgos? ¿Cómo está?

Pues muy bien, muy contento. Cambio de geografía, de clima y de equipo. Muy contento con mi llegada aquí y por la pretemporada. Con mucha ilusión de que vaya todo bien y podamos hacer un buen años.

Lleva un par de veranos importantes en su vida. El pasado, lo cerró como campeón del mundo con España y en este, estrena paternidad, además de sumar una mudanza...

Sí, la verdad. Ha sido como cerrar un capítulo. Cerré una etapa en Gran Canaria donde crecí muchísimo como jugador y persona, fui campeón del mundo, conseguimos el primer título en la historia del club, llegamos a la final de la Copa del Rey, metimos al equipo por primera vez en la Euroliga... Se cierra una etapa buenísima en mi carrera deportiva y empezamos una nueva estrenando paternidad y equipo en un momento muy bueno de mi carrera.

¿Fue un cierre más abrupto de lo deseado en Gran Canaria?

Sí, sinceramente. Durante estas temporadas nunca me planteé salir. Tenía claro que me hubiese gustado terminar en Gran Canaria. Dentro y fuera de la pista hice todo para que así fuera. A veces las cosas no salen como uno desea y bueno, no depende del jugador decidir su futuro. En este caso ha sido así y se cerró una etapa y empezó otra. Con mucho cariño recordaré mi etapa en Gran Canaria y con mucha ilusión empiezo en Burgos.

¿Qué pasó para que su salida fuera tan decepcionante? ¿Qué le dolió? ¿Cómo fue esa salida? ¿Le llamaron, le ofrecieron algo? En resumen, ¿qué pasó?

Fue extraño todo. Antes de terminar la temporada hablé con Berdi Pérez, que era el director deportivo entonces, para intentar llegar a un acuerdo de renovación. En Valencia, quise centrarme en la fase final, en hacerlo lo mejor posible. Luego pues me llegó de golpe la paternidad, porque no esperaba que fuera en la burbuja de la Fase Final. Después llegaron los jaleos del club: echaron a Fotis [Katsikaris], a Berdi... El club estuvo los primeros días de mercado, hasta que no se anuncia a Willy Villar, sin nadie al frente que pudiera hacer nada... No había nadie para fichar, nadie para renovar, se autorenovaron jugadores con los que no se contaba. En mi caso, no se me renovó porque no tenía nadie con quien hablar.

Y en esas recibe una oferta desde Burgos.

Sí. Intenté comunicarme con el club porque quería quedarme, pero no recibí ninguna contrapropuesta u oferta. Nada. No había nadie que estuviera haciendo ese trabajo en ese momento. Esperaba estar en el tanteo para que así el Granca tuviera ese derecho sobre mí. Me enteré por Twitter de que el Granca no iba al tanteo por mí. Desde entonces, pasé a ser jugador del San Pablo Burgos. La comunicación fue bastante pésima en los últimos días.

"En esos momentos del mercado nadie tomó las riendas. Esa llamada no costaba nada hacerla"

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¿Eso fue lo que más le dolió de su salida?

Duele, claro que duele. Crees que es algo más que profesional. Mi relación con el club iba más allá de eso, o eso creía yo. Siempre estuve implicado más allá de la pista. En ese momento, nadie tomó las riendas, nadie dio un paso por hacer nada. Desde mi punto de vista lo veo así, muy fácil; igual ellos lo ven de otra manera. Agradecer esos cinco años, no sé... Simplemente eso. Esa llamada no costaba nada hacerla. Es lo que hay. No todo sale como uno desea. Ya está.

Cuando mira hacia atrás, ¿comprende qué sucedió para que el equipo no cuajara?

[Se lo piensa] Durante los últimos años el equipo no tenía un rumbo claro. El año de Euroliga no se terminó de hacer las cosas bien, Durante la temporada se destituyó al entrenador mediada la temporada y pasaron tres técnicos en un mismo año, pasaron varios jugadores que solo pisaron la Isla para ese año. Se hizo un cambio el año pasado con intención de redirigir las cosas y tampoco hubo éxito. Igual ha servido para que este año se hiciera un cambio definitivo con mi salida y la de Oriol Paulí, unida a la de Albert [Oliver] y Eulis [Báez]. Ahora el club toma otra dirección y espero que sea fructífera y que le vaya bien.

¿Fue un problema de conjunción en el vestuario?

No. El vestuario siempre ha sido bueno. Es cuestión de acierto, a veces más y a veces menos. También de dinámicas. No fue falta de trabajo ni de conjunción, pero nunca nos sentimos satisfechos. Nadie pudo terminar contento en estos dos últimos cursos en Gran Canaria.

¿Qué es lo que más le ha costado dejar atrás en la Isla?

Un poco todo. Es el club en el que más años he estado, la relación con la afición, con la gente de la Isla, con los amigos que haces del día a día... En cinco días se acabó y tenía que empezar una etapa en otro sitio. No es como cuando uno quiere dejar un trabajo por decisión propia y cambiar, porque te han ofrecido un contrato mejor o porque tienes otras decisiones. Se me cerró la puerta sin verlo venir y tuve que cambiar.

¿Hay algo en particular que eche de menos? Una comida, un paseo, un lugar.

Sí, sí. Iría a cenar al Deliciosa Marta [Se ríe]. Y a pasear con el carrito por Las Canteras.

¿Nota el poso que deja en la afición del Granca?

El día que se anunció que no seguía en Gran Canaria fue increíble el cariño que la gente me mandó. Después tuve que ir a hacer la mudanza a Las Palmas y me paró mucha gente por la calle, me escribieron también. Reconforta que valoren tu trabajo, tu forma de ser y de reconocerte con la propia Isla.

¿Sigue el ‘clan del Fuet’ vivo’?

Por supuesto. Marcadas están las fechas de cuando jugamos unos contra los otros.

Si tuviera que escoger una foto que simbolizara estos años en Gran Canaria, ¿cuál sería?

La foto de Whatsapp que tenemos en el grupo. Es en Milán, después de ganar en el primer partido de Víctor García como entrenador. Estábamos haciendo una videollamada a la mujer de Albert y sale la afición detrás. Representa lo que hemos pasado estos cinco años: amistad.

¿Qué se ha encontrado en Burgos?

Ganas de crecer y hacer bien las cosas. Han sufrido cambios , pero la gente ha respondido con 9.000 abonados sin saber si podrán estar o no en las gradas. Hay mucho ambiente de baloncesto. Casi todo el mundo te conoce por la calle. Quien más y quien menos, conoce al San Pablo Burgos. Tengo ganas de jugar en ese ambiente que viví como visitante. Se parece a la situación que me encontré en Gran Canaria cuando llegué.

¿Y en Joan Peñarroya?

El carácter que tiene es parecido al mío: con orgullo, competidor, con ganas de ganar sea quien sea el que tienes delante. Es una de las razones por la que estoy aquí. Quiere identificarse con sus jugadores y creo que nos entenderemos bien. Tenía ganas de jugar para él, cuando se rumoreó que podía ser entrenador del Granca. Ahora tengo esa oportunidad.

¿Se vive de manera especial saber que vas a tener al Granca delante? Ya no le quedan muchos compañeros, pero...

Está Víctor [García, entrenador asistente]. He tenido una relación muy buena con él más allá de ser el segundo entrenador. Fue una de las personas con las que quise verme cuando hice la mudanza. Será extraño porque me identifiqué con ese escudo, con la Isla, con su gente. No es fácil olvidarlo. Esto ocurre y no seré el primero ni el último al que le pasa. Muy pocos jugadores pueden empezar y acabar su carrera donde desean.

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