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CB Gran Canaria
Oliver Stevic Pívot del Herbalife Gran Canaria

Oliver Stevic: «En mi vida nunca estuve en un equipo con un cambio así»

Oliver Stevic posa con la camiseta del Granca. | | ACB MEDIA

Lleva toda una vida jugando a esto, pero el baloncesto no deja de soprenderle. Oliver Stevic ( Nova Gorica, Yugoslavia, actual Eslovenia, 1984) no se cansa de la canasta. A sus 37 años aspira a seguir algunos más en las pistas y «si es en el Granca no hay ni que pensarlo». En gran parte, por un afán competitivo que mantiene siempre. 

¿Qué pensó cuando Jaycee Carroll falló el tiro libre frente al Unicaja que prácticamente los metía en el Playoff?

¡Cómo iba a fallar él! Le hacen la falta y piensas: bah, mete los dos y estamos dentro. Al final, el tío nos tuvo más nerviosos. [Risas]

¿Se llegaron a ver fuera cuando veían con el móvil que el Unicaja recortaba la diferencia?

Durante nuestro partido con el Betis no sabíamos cómo iban: estábamos en nuestro trabajo contra el Betis. Al final, nos dijeron lo que quedaba, nos explicaron la situación del partido, que lo tenía bajo control el Real Madrid. Pero durante el partido, juro que no teníamos ninguna información de cómo iba el Unicaja. Tras el partido con el Valencia, dijimos que pasaría lo que tendría que pasar, jugaríamos a ganar al Betis y a esperar, nada más. Y eso hicimos.

Ya bastante tenían con lo que había delante...

Sí, nos costó. No empezamos el partido como merecía un día tan importante para nosotros, pero encontramos cómo jugar contra ellos y al final ganamos, que es lo importante, casi daba igual la manera en un día así.

¿Cómo se ha vivido esta remontada en el vestuario?

Desde las ventanas de FIBA en febrero, los tres últimos meses han sido espectaculares. Planteamos cada partido como una final, no solo en Liga Endesa sino también en Eurocup. Nos marcamos los objetivos de acabar en los diez primeros, para que el club pudiera estar en Europa. Y después, los jugadores, obviamente, tenemos hambre y mirábamos al Playoff. Todos los jugadores jugamos por algo y estoy muy contento de haberlo logrado porque el camino no era nada fácil. Pero cuando ganas partidos como el de Baskonia o el de Badalona, te das cuenta de que la opción de llegar es real. Es muy importante decir que todos los compañeros son buena gente, buenas personas. Nos hemos ayudado mutuamente para estar concentrados en esa meta que se llamaba Playoff.

Juego por amor a este deporte. Tengo ganas de competir, de mejorar, de dar alguna sorpresa

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¿El vestuario siempre ha sido bueno, sano? Durante partes de la temporada se puso en duda esa unión...

La única diferencia que veo en él es la confianza. En general, en el deporte y en la vida, tener la confianza muchas veces es muy difícil. En baloncesto, a veces necesitas dos o tres partidos que te ayuden a tener esa confianza. Y la confianza la puedes perder en un cuarto, sabes. Dos o tres malos tiros, una pérdida... Eso te puede matar. La gran diferencia del vestuario de diciembre con respecto al de ahora es la confianza. Ahora sabemos lo que hay, nos conocemos... Como pívot, por ejemplo, sé cómo le gustan los bloqueos, dónde prefieren penetrar, qué me pueden dar ellos... Es un trabajo tener esa confianza, pero para mí ha sido la gran clave porque somos los mismo.

Si a usted le dicen después de su primer partido aquí que el equipo iba a llegar al Playoff, ¿le diría loco como mínimo?

Nadie lo pensaba y era lo normal: dos victorias en 12 partidos. Pero cuando te pones a ganar, ves la mejoría, te metes en los cruces de la Eurocup, pues refuerza tu confianza. Y ya cuando ganas en Vitoria o Badalona y se acerca esa posibilidad, ves esa luz, pues todo es más fácil.

¿Había vivido alguna evolución similar en un equipo como la de este Granca? De estar cerca del descenso al Playoff.

Nunca. Un cambio tan grande como el de este equipo no lo había visto en mi vida.

¿Se sienten capaces de pelear cara a cara con el Real Madrid?

Desde hace semanas sabíamos que si entrábamos en el Playoff íbamos a jugar contra ellos. Está claro que son los favoritos, por mucho que hayan tenido problemas de lesiones o salidas en la plantilla. Van a por el título y saben cómo jugar estos partidos. Pero por otro lado, el deporte es muy bonito en las sorpresa. Uno de los lados más bonitos del deportes es ese. No han perdido ni un partido fuera de casa, ¿sabes? Y el deporte te da la oportunidad de hacer cosas únicas. Vamos con las ganas de ganar.

Su fichaje fue polémico, con un cruce de comunicados entre Fuenlabrada y Gran Canaria. ¿Cómo vivió aquellos días?

Fue difícil. No sabía que iba a haber problemas con aquella salida. Para mí las cosas estaban claras, pero al final no. Esos tres o cuatro días no fueron fáciles, pero en cuanto todo terminó, estaba concentrado en mi nuevo club, mi vestuario y ayudar a cambiar la situación.

¿Por qué quería venir a Gran Canaria? ¿Era solo una cuestión deportiva?

Claro. En las dos o últimas tres temporadas es cierto que el equipo no estuvo en los cinco o seis primeros como en la última década, pero da igual, es un club grande. El Granca es un club importante dentro del baloncesto español, iba a jugar la Eurocup... Tomar la decisión era fácil.

¿Está satisfecho con el rol que le dio Porfi Fisac en la rotación y en la plantilla?

Sí, sabía a lo que venía. Tenía claro cuál era la idea del club. Aquí hay dos chicos jóvenes como Khalifa [Diop] y Olek [Balcerowski] en los que el club tiene puestas muchas esperanzas. Sabía cuál era mi rol, no solo en el equipo sino también con ellos. Los dos tienen muchísimo talento, pero son jóvenes, les falta la experiencia de los detalles: colocarse en la pista, leer una situación. Detalles. Sabía que aparte de mi rol en la rotación también iba a tener una función con ellos dos?

¿Son tan buenos Olek y Khalifa como parecen desde fuera?

Sí, lo son. Y distintos, que eso también es bueno. Tienen mucho talento y ahora depende de ellos, de dónde pongan sus límites y de su trabajo. Eso dirá lo que hagan en el baloncesto. Todos estamos aquí para ayudarles y lo saben. Hasta ahora, trabajan muy bien, preguntan y aceptan los consejos. Ahora mismo están en el buen camino y se ve su mejora día a día.

Tiene una carrera enorme. Más de 15 equipos y ha jugado en Serbia, Bosnia, Alemania, Polonia o España. ¿Qué le anima con 37 años a querer seguir en primera línea, al máximo nivel?

El amor por este deporte. Esto es la primera cosa. Si no tienes ganas de competir, ¿para qué entrenas cada día? Tengo esas ganas como el primer día, ganas de mejorar, de competir, de pasar momentos mejores, de dar una sorpresa, me dan ese deseo para seguir. Físicamente me encuentro muy bien y eso es muy importante.

Los años duros de los 90 en los Balcanes me dieron un motivo para querer hacer algo en la vida

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Leí que jugar en el Estrella Roja fue un sueño. ¿Qué importancia tuvo aquel año con Svetislav Pesic en su carrera y en su concepción del baloncesto?

Creo que fue una temporada importantísima no solo para mí sino para todo el equipo. Allí estábamos Nemanja Bjelica, Marko Marinovic o Nemanja Nedovic. Para nosotros Pesic era como un padre. Nos explicó qué era ser profesional. Yo ya tenía 25 o 26 años, pero ellos menos. En esos años, por ejemplo, nos metió en la cabeza la importancia del descanso, de la alimentación, del estiramiento. Nos enseñó que era ser un profesional en esto si querías ser un profesional. Hay que dar algo al baloncesto siempre, siempre un poco más. Y me quedo con eso.

Aquella fue la llegada a la élite del baloncesto europeo, labandera en la cumbre. Creció en los 90 en años de conflictividad en Los Bálcanes. ¿Cómo le marcó todo aquello?

Era difícil, pero al final, personalmente, me dio un motivo para mejorar, para hacer algo en la vida, tener la posibilidad de ayudar a mi familia. Tras mi primer año fuera de Serbia, me encantó conocer otras culturas. La guerra es algo horrible, muy feo, pero depende cómo te entre. Si te entra ese golpe te puede hundir, pero gracias a mis padres y mi personalidad me entró de una manera diferente. Gracias a mis padres, que me explicaron cómo iban las cosas, que no podía expresar mi rabia en las personas porque estuviéramos pasando un momento difícil. Pero los malos momentos de la Guerra me ayudaron a dar un paso más.

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