CB Gran Canaria

Savané: "Con los datos en la mano jugar la Euroliga sería una irresponsabilidad disfrazada de valentía"

El club no obtiene el respaldo del empresariado canario de cara a poder alcanzar los cuatro millones de incremento en el presupuesto necesarios para jugarla

La entidad claretiana no quiere poner en riesgo de descenso o de perder la plaza europea el próximo año

La experiencia negativa de ha cinco años, clave en la decisión

Sitapha Savané en la rueda de prensa de esta mañana en el Arena

Sitapha Savané en la rueda de prensa de esta mañana en el Arena / M. Hernández

Santiago Icígar

Santiago Icígar

Motivos económicos puros y duros, agravados por la condición de insularidad del CB Gran Canaria, imposibilitan la que habría sido la segunda participación de los claretianos en la Euroliga. Precisamente la mala experiencia vivida por el club hace cinco años en la que el equipo coqueteó con el descenso y se quedó fuera de Europa a la temporada siguiente, han pesado y mucho en la balanza de una decisión que el propio Sitapha Savané reconocía como "la más difícil" desde su llegada al sillón presidencial del Granca.

La cabeza ha pesado más que el corazón en una decisión que era aprobada "por unanimidad" por el consejo de administración, aferrándose a la necesidad de aumentar entre 4 y 5 millones el presupuesto del Granca, una cantidad que el tiempo ha demostrado inalcanzable de momento para los amarillos, que se deberán de conformar con volver a jugar el curso que viene la Eurocup, por la apuesta del club de no renunciar de cara al futuro a la posibilidad de disputar la Euroliga, siempre y cuando no sea una "irresponsabilidad disfrazada de valentía", como resaltaba el propio Savané en su alocución ante los numerosos medios de comunicación que poblaban la sala de prensa del Arena, en un ambiente propio de un funeral, el de las ilusiones de la marea amarilla de poder volver a ver a su equipo codeándose con los mejores equipos de Europa.

Del concienzudo análisis efectuado por la directiva del Granca durante los últimos meses, desde que se vio la posibilidad real de encontrarse ante el escenario que finalmente se hizo realidad con la conquista de la Eurocup, los números no acompañaban la voluntad de poder disputar una competición que exigía un incremento enorme en los gastos, al pasar de "disputar 18 partidos a 34, además del desgaste que supone pasar de tener 3 días de descanso entre partidos a sólo dos, además de las 7 semanas de doble jornada en Euroliga que obligaban a tener que viajar en vuelos chárter", declaraba Savané, quien reconocía haber tomado como referencia al Valencia Basket para actualizar unos números que disparaban el presupuesto en viajes para la próxima temporada hasta los "2.025.000 euros", además de tener que potenciar su plantilla colocándola al nivel del Alba Berlín con el fichaje de "al menos cuatro jugadores con nivel de Euroliga, lo que supondría incrementar en un 50% el presupuesto de la plantilla, rondando los 7,5 millones de euros".

La exigencia de la ACB

La posibilidad de jugar con una plantilla reducida es vista por la directiva claretiana como un suicidio que podría poner en riesgo la permanencia del equipo en la ACB o su plaza Europea de cara al próximo curso, ya que como se encargó Savané en recordar: "La participación en Euroliga no garantiza la participación del club al año siguiente en la Eurocup, sino que tenemos que clasificarnos por la vía ACB y para ello tiene que clasificarse entre los ocho primeros".

Los beneficios económicos de participar en la Euroliga no son comparables a los del fútbol y en concreto al ascenso de la UD Las Palmas a la máxima categoría. En el caso del Granca, percibiría "un pago fijo de 500.000 euros, del cual se descuentan aproximadamente 150.000 euros en concepto de gastos de arbitraje". Esos 350.000 euros a los que hace referencia el presidente claretiano son a priori el único ingreso que recibiría el club en el caso de jugar la máxima competición continental, dado que para entrar en el reparto del llamado Sports Pool, que va desde 1.759.398 euros del primer clasificado a los 175.940 euros del 14º, es necesario clasificarse entre los 14 mejores, porque los cuatro últimos clasificados "no reciben ni un sólo euro", es por ejemplo lo que le sucedió esta temporada al Alba Berlín.

En este sentido Savané explicaba el modelo de la Euroliga como ideal para núcleos de población grandes y con capacidad para generar recursos propios a través del ticketing, abonos y patrocinios propios, lo que les hace preferir a ciudades como Londres o París de cara al futuro, que tienen esa capacidad o posibilidades. En ese sentido la falta de apoyo por parte del empresariado canario a la hora de volcarse esta temporada en la que comienzan a volver a la situación económica precovid, no ha ayudado al menos de cara a esta temporada, haciendo imposible cubrir un incremento tan grande en el presupuesto. Tampoco era una solución que el Cabildo de Gran Canaria, como propietario asumiera un gasto tan alto a costa del erario público.

En cuanto a la decisión de seguir compitiendo en la Eurocup renunciando a las opciones de competir en la Basketball Champions League, se deben a que el club según Savané "no renunciamos a poder volver a la Euroliga, con un mínimo de garantías, en un futuro, pero hacen falta cimientos sólidos". Además el beneficio económico no es tan alto como pudiera parecer, recordando que sólo el campeón es el que gana "un millón de euros", además de que probablemente la siguiente temporada se "unifiquen la Eurocup y la BCL, para hacer una competición más potente y mejor".

Una plantilla con contrato al 70-80 %

"Tenemos la suerte de que el 70-80 % de la plantilla tiene contrato y eso nos da tranquilidad", afirmaba Willy Villar con respecto a la confección de la plantilla de cara al curso que viene con independencia de que el equipo haya decidido no jugar la Euroliga. Al igual que el presidente amarillo, el director deportivo destacaba que tanto los jugadores como el cuerpo técnico eran los primeros en apoyar la decisión de la entidad, si bien muchos jugadores tienen cláusulas de salida y uno no sabe lo que pueda deparar el mercado antes del cierre del plazo de fichajes.

El directivo grancanario reconocía que en el caso de haber podido disputar la Euroliga les habría permitido "acometer fichajes de cierta enjundia para poder completar el equipo con experiencia o nivel".

La comunicación con la plantilla ha sido directo en todo momento recordaba Savané: "hemos querido ser honestos y transparentes con ellos en todo momento", y la respuesta de los jugadores ha sido que "su compromiso es con el Gran Canaria y no con la competición que vayamos a disputar".

El presidente dejaba abierta la posibilidad de perder jugadores importantes por la ley del mercado, pero recordó que es algo que "ya ha sucedido en el pasado, pero la afición siempre ha demostrado lealtad hacia su club y la verdad es que el chasco en este caso es compartido".

El club acometerá una subida de los abonos que se conocerá en breve durante la presentación de la campaña, aunque será gradual para seguir creciendo, aunque lejos del 70% que hubiese sido necesaria en caso de jugar la Euroliga.

Por parte de la organización de la máxima competición europea de clubes la comprensión con la situación económica del club ha sido total y como recordó el propio Savané, la propia Euroliga había comunicado ya que el Valencia sería el equipo que ocuparía la plaza del Granca en el caso de no poder jugarla. En cuanto a Dreamland, la decisión del club "no afecta al acuerdo de patrocinio alcanzado para los próximos seis años".