Al Granca se le queda corta la Eurocup y tritura al ratiopharm Ulm (111-82)

Salvo un despiste momentáneo en el tercer cuarto, cuando encajaron 32 puntos, el Dreamland se comió al ex equipo de Lakovic

David Rodríguez

David Rodríguez

Que Europa es la casa del Granca no hay ninguna duda. Es el dueño del continente en esta competición y da sensación de que todo el que pase por Siete Palmas viene con medio partido perdido. Los números así lo demuestran, el conjunto insular no perdió un encuentro la pasada campaña como local y en el primero de la temporada como actual campeón se comportó como tal. Paliza al ratiopharm Ulm por 11-82.

Una apisonadora de principio a fin. Tanta superioridad exhibe la escuadra claretiana frente a rivales del Viejo Continente en su segundo torneo que queda el regusto amargo en el paladar de saber si esta plantilla podría competir con cierta soltura en la Euroliga, competición a la que tuvo que renunciar entre otros motivos porque se entendía que para jugar de tú a tú con los mejores de Europa había que invertir 3 millones más en jugadores.

Y peor sabor de boca se queda sabiendo que el ratiopharm Ulm es el campeón de la Bundesliga de la pasada campaña, que pasó por encima del Bayern de Munich en la semifinal del playoff, y en cuartos le ganó al Alba de Berlin por 3-1, que además le ganó este pasado fin de semana en la actual temporada por 100-88. Dos de los equipos de Alemania que participan en la Euroliga.

Salvo un despiste momentáneo en el tercer cuarto, cuando encajaron 32 puntos, el Dreamland se comió al ex equipo de Lakovic y si le ganó por sólo 29 puntos (111-82) fue porque dejó de apretar la mandíbula cuando se pasó todo el partido con el conjunto germano en su boca.

Nunca se sabrá si con esos tres millones menos con los que se ha confeccionado esta plantilla daba para jugar la Euroliga, pero de lo que no hay duda es que visto lo visto en estos dos primeros partido de Eurocup, hay diferencias notables. Al Aris le ganó por 66-82 con el equipo atravesando una minicrisis de autoestima tras las dos derrotas frente al Girona y el Joventut. Y frente al ratiopharm Ulm esa diferencia positiva de 14 puntos ya la había conseguido al inicio del segundo cuarto con el 32-16 con el que el Dreamland doblaba el marcador.

Partido Dreamland Gran Canaria - ratiopharm Ulm / H. U. D.

Tiempo para Jovan

Es tal la diferencia que se palpó entre el conjunto alemán y el insular que jugadores de menor calado en la Liga Endesa como Jovan Kljajic le valió para ir aumentando en esa confianza que demanda a través de ganarse minutos de calidad. El montenegrino concluyó con 15 puntos, el segundo máximo anotador del Granca.

Presencia que tuvo el canterano en este segundo encuentro porque Sylven Landesberg se cayó de la convocatoria por problemas físicos. El escolta estuvo presente en el pabellón junto a los doctores del equipo y en principio no hay problema para que esté de vuelta el domingo frente al Barça a las 17.30 horas.

Eso sí, a Jovan le cayó alguna que otra bronca durante el partido por parte de su entrenador. El esloveno quiere apostar por el joven proyecto claretiano y que pueda seguir los pasos de Olek Balcerowski y Khalifa Diop durante el verano pasado, pero por lo pronto el balcánico tiene que dar mucho más que sólo números y leer el mismo idioma que su técnico.

En lo que respecta al partido en sí, pocas conclusiones se pueden obtener de un encuentro en el que el Gran Canaria se fue al descanso por 62-36. 26 puntos de diferencia que más allá de lo abultado lo que quizás resaltaba es que a Lakovic no le gustó ninguna canasta fácil concedida.

Así se lo transmitió a sus jugadores cuando ellos mismos habían elaborado una de las más bonitas que se hayan visto en los últimos años en Siete Palmas. Los cinco jugadores se pasaron el balón desde la línea de fondo sin dar un solo bote y la alojaron en el aro germano. Ovación del público ganada, pero acto seguido canasta encajada entre el regocijo de los autores de esta obra de arte. ¿Resultado? Enfado de Jaka.

Ferran Bassas pasa el balón perseguido por Juan Nuñez

Ferran Bassas pasa el balón perseguido por Juan Nuñez / Ángel Medina

En la primera parte del choque Ferran Bassas y John Shurna se había prodigado como los máximos anotadores con 12 y 11 puntos respectivamente (concluyó el base catalán con 21 como máximo anotador del partido). Ambos con tres triples anotados y siendo el contrapunto de la efectividad amarilla en los lanzamientos de dos puntos, dado que los insulares anotaron 17 de 19 intentos.

Demasiadas facilidades brindaba el equipo dirigido por Anton Glavel, al que le pesaban como un globo terráqueo sobre los hombros de Atlas las doce pérdidas acometidas en estos primeros doce minutos. Tres de ellas de uno de sus líderes, Juan Núñez, uno de los bases de la selección española y que mayor futuro promete en La Familia, pero que en esta primera parte se quedaba en tan solo dos puntos. Al final del choque fueron 3 en total y 6 pérdidas.

Ya el luminoso invitaba a pensar que en la segunda mitad del partido poca emoción iba a haber con tanta distancia entre los dígitos, fueron los árbitros los que animaron a la hinchada del Arena. De la que cabe destacar que acudió en masa al pabellón aprovechando la víspera de la Fiesta Nacional del 12 de octubre.

Eliminación de Brussino

Si consiguió cabrear a la Marea Amarilla fue producto de la eliminación que sufrió Nico Brussino en apenas un minuto y diez segundos desde que arrancó el tercer cuarto. Dos antideportivas seguidas, una por protestar un manotazo que le dieron al argentino y la segunda por entender el alero que había fingido su par en un intento de tiro le llevaron al vestuario con tan solo 3 puntos en su bolsillo. Números que van a repercutir a su media después de los 16 que firmó en Salónica.

Condicionó inevitablemente que Nico se fuera eliminado en cuanto a la consistencia moral del equipo, uno de los aspectos en los que está fallando esta temporada y por el que Lakovic ya ha dado varios toques de atención a sus jugadores.

Sin el alero los puntos alemanes comenzaron a caer y si el Gran Canaria llegó a ir ganando de 27 puntos en el choque con el 54-27, a la conclusión del tercer cuarto el elástico se había comprimido de tal manera que con diez minutos por resolverse eran 16 los favorables a los de casa con el 84-68.

32 puntos encajó el Dreamland en este periodo comandados por un LJ Figueroa que se iba hasta los 19 puntos junto a los 16 de Karim Jallow, merced a que Brussino no estaba en la pista y habían encontrado una grieta en el tres ante un Miquel Salvó que se iba a tener que exprimir hasta el final del encuentro.

Pero sólo fue en espejismo del despiste momentáneo al que está acostumbrando este Gran Canaria. En apenas 300 segundos los amarillos elevaban la máxima ventaja a 28 puntos a favor con el 98-70 gracias a que AJ Slaughter entró en ebullición y a que en defensa los claretianos se notaron más cómodos, como si el ratiopharm hubiera gastado toda su energía en un intento estéril de remontada en el cuarto anterior.

En esas lindes ya hasta había saltado a la pista Roko Prkacin y Rubén López de la Torre, dos de los que menos minutos acumulan en la temporada. Al madrileño, que no ha debutado en Liga Endesa le sirvió para volver a tener contacto con el significado de competición y dejó un puntito más en su carrera.

Lo que fue ocurriendo durante el tramo final del partido, en el que en numerosos ataques locales se acompañó de música en la megafonía, un acto que los más puristas del deporte no llegarían a entender y que de alguna forma anula cualquier decibelio de jaleo desde las butacas del Arena.