Lavado de cara en Palencia para el Dreamland Gran Canaria

El Granca llega a la Copa con malas sensaciones después de dos derrotas en tres días

Los amarillos, tras caer ante el Buducnost el miércoles, desaparecen ante el colista de la ACB (82-58)

Santiago Icígar

Santiago Icígar

Si en la previa Jaka Lakovic hablaba de la importancia de recuperar sensaciones con un triunfo ante el Palencia antes de la Copa del Rey de la próxima semana, los amarillos volvieron a ofrecer su peor versión, la misma que mostró el pasado miércoles ante el Buducnost en la Eurocup. Esta vez, los amarillos se vieron incapaces de igualar el hambre de triunfo del Palencia para naufragar en toda regla en la pista del farolillo rojo de la Liga Endesa (82-58). Dos tropiezos en tres días que siembran las dudas de cara al torneo copero.

La falta de ideas, la bajada de intensidad a partir del primer cuarto y las malas sensaciones que en general transmitieron todos los jugadores claretianos en pista, preocupan incluso más que el resultado abultado en sí. La diferencia, incluso, pudo ser mayor si los palentinos no hubiesen levantado el pie del acelerador en el último acto del duelo.

En el Granca, Amar Gegic volvía al banco de los descartados junto a Rubén López de la Torre en el retorno de Ethan Happ a la convocatoria, tras su ausencia en el choque de Eurocup . 

En el arranque, el Palencia y el Dreamland se mostraban intensos en defensa y la igualdad era la nota predominante en los primeros instantes. John Shurnaestrenaba el luminoso desde fuera del arco, mientras que los isleños encajaban los primeros puntos de sus ex, Benite y Pasecniks.

El pívot letón conseguía abrir espacios para sus compañeros, demostrando una perfecta lectura del juego que permitía a los locales comandar el marcador y aprovechar el pequeño atasco en ataque de los amarillos, demasiado empeñados en buscar un tiro exterior que se le resistía, en muchas ocasiones por la precipitación en la toma de decisiones. Una muestra, su paupérrimo 3/28 final en los lanzamientos de tres.

Isaiah Piñeiro, muy activo en defensa y en ataque, aportaba un plus con su efectividad desde la línea de castigo y en la media distancia para los palentinos. El Granca se encomendaba a Ben Lammers, Pierre Pelos y Ferran Bassas para evitar la derrota en un primer asalto que se cerraba con un 20 iguales.

El descontrol entre las huestes de Jaka Lakovic se mantenía en el arranque de un segundo cuarto en el que el técnico esloveno se veía obligado a pedir tiempo muerto tras un nuevo acelerón de un Zunder Palencia que seguía haciendo daño con sus rápidas transiciones y con su efectividad en el tiro.

Dos triples consecutivos de Kamba, sumados al goteo de puntos de Pasecniks y Benite, mantenían la supremacía de un cuadro local que se mostraba muy intenso en defensa. El Palencia cerraba la vía de la pintura a los amarillos. Así, el Dreamland no encontraba el camino hacia el aro rival ni por dentro ni por fuera, y veía como desde la línea de castigo se colocaba el Palencia en la barrera psicológica de los diez puntos de ventaja (36-26).

Albicy pierde los nervios

El nerviosismo se ejemplificaba en la actitud de Andrew Albicy. El capitán claretiano, visiblemente enfadado, tiraba una botella de agua a la pista de juego, teniéndose que parar el juego. Imagen de impotencia del francés en un partido que seguía enconándose con el paso de los minutos para los intereses isleños.

El Granca intentaba mantenerse en el partido desde la defensa, pero los palentinos seguían causando muchos problemas en la zona con la conexión entre Pasecniks y Piñeiro. Esto obligaba a Jaka Lakovic a parar el partido con un 42-28 en el electrónico.

La sequía anotadora de los amarillos, obcecados con unos lanzamientos triples que no terminaban de entrar, seguía perjudicando a los claretianos en un segundo acto para el olvido. El duelo se iba al descanso con una canasta de Piñeiro que colocaba el 45-32 a favor del colista de la Liga Endesa.

Las malas sensaciones se mantenían tras el descanso. Los grancanarios seguían inoperantes en ataque ante un Palencia hambriento que ponía a su pabellón en pie con un triple de Frankamp que hacía daño en la línea de flotación de la nave amarilla, que seguía a la deriva (50-36).

El Granca, sin respuesta, acusaba una preocupante falta de concentración ante un adversario que aprovechaba la cresta de la ola para mostrar las costuras del equipo de Lakovic. Landesberg minimizaba daños con un triple que se perdía ante la superioridad de los locales, que tampoco hacía concesiones en forma de pérdidas de balones.

Caída en barrena

Anzejs Pasecniks proseguía con su exhibición, pero su tercera falta personal, sobre Ben Lammers, le obligaba a sentarse en la recta final del tercer acto para llegar entero al cuarto definitivo. Mientras, los claretianos perdonaban de forma incomprensible debajo del aro en dos acciones consecutivas marradas por Landesberg y Salvó, Para colmo, Franke, con un triple, elevaba la distancia hasta los 18 puntos, obligando al técnico esloveno a parar el crono con un 61-43 en el marcador.

Todavía tendría tiempo el Palencia para hundir más a un Granca desconocido con un triplazo de Van der Vuurst que dejaba a los amarillos heridos de muerte a diez minutos para el final, con un 66-43 que les concedía una renta de 23 puntosa.

Los rostros de los jugadores del Dreamland transmitían el mal momento del equipo, que pasaba el calvario del último asalto con precipitación en sus lanzamientos desde todas las distancias, sobre todo desde fuera del arco. En muchos casos, errores consecuencia de la precipitación en la toma de decisiones, ante un rival que administraba su renta sin excesivos apuros.

Sin opciones de remontada, los minutos transcurrían lentos, aprovechando Lakovic para dar minutos a Roko Prkacin y a Jovan Kljajic, que no conseguían cortar la hemorragia de puntos. Esta se frenaba por las rotaciones palentinas y por dar descanso a Pasecniks en un último asalto que se cerraba con un sonrojante 82-58. Los amarillos duermen cuartos a la espera de lo que haga hoy el Valencia ante el Bilbao.