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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Novedades

Alberto García Saleh

Lucy Dacus

Título: ‘No burden’.

Banda: Lucy Dacus, Hayden Cotcher, Christine Moad y Jacob Blizard.

Productor: Lucy Dacus, Jacob Blizard y Collin Pastore.

Sello: Everlasting.

Los discos sin demasiados arreglos que desvirtúen su esencia original no suele ser común en los últimos años. Sin embargo, eso es lo que ocurre en el primer disco de esta cantante de Virginia que reproduce la misma vitalidad de grandes damas de la canción como Judy Collins o Joan Jett, pero con un manto contemporáneo similar a Liz Phair para producir un puñado de pequeñas joyas de pop contemporáneo en las que las dos guitarras crean un juego armónico realmente embriagador. El disco comienza con dos verdaderos monumentos a la época más gloriosa de Lou Reed y David Bowie como ocurre con I don't wanna be funny anymore y Troublemaker doppelgänger respectivamente. Sin embargo, las verdadera sorpresas llegan en el ecuador del disco. Principlamente con un Dream state elaborado con elmentos entre country y noises. Y Map on a wall que tiene una evolución melódica entre la instrospección y el éxtasis sonoro. Una obra austera y sutil que transmite la sensación de haber sido grabada en directo y que anuncia una carrera muy prometedora.

Benjamin Schoos

Título: Night music, love song’.

Banda: Benjamin Schoos.

Productor: Benjamin Schoos.

Sello: Green Ufos.

Benjamin Schools es uno de los personajes más prolíficos y lúcidos de la música belga. Experimentado productor, logró ser calificado como el nuevo Serge Gainsbourg después de que revolucionara la música de su país con aquel magnífico L'homme Libbelule con el sobrenombre de Miam Monster Miam. Desde entonces y hasta ahora, Schools ha estado asociado a los grandes renovadores de la chanson como Dominique Ané, Yann Tiersen o Francoise Breut, aunque sus diabluras musicales lo pongan en un terreno mucho más inteligente con un decálogo en el que cabe desde el pop psicodélico hasta la música de salón, pasando por el indie y el noise. En esta ocasión, el genio se inspira en Artthur Rimbaud para crear unos recitados literarios usando la voz hablada y en un trabajo que roza el minimalismo. Con la utilización única y exclusivamente de teclados y piano, las primeras piezas tienen algo de la sutil elegancia de los Blue Nile de principios de los ochenta, pero con Une fille en or o Conducter fantöme enlaza con el espíritu del gran Jacques Brel.

Angel Olsen

Título: ‘My woman’

Banda: Seth Kauffman, Emily Elhaj, Joshua Jaeger yStewart Bronaugh.

Productor: Justin Raisen.

Sello: Everlasting.

La cantante de Missouri ha demostrado ser mucho más que una artista de country y folk alternativo por mucho que sea continuamente asociada a Will Oldman tras aparecer en varios de sus discos. Si en sus inicios la situaron como una de las grandes esperanzas del nuevo espectro de cantantes femeninas norteamericanas, con este cuarto disco, Angel Olsen se desenvuelve con total desenvoltura en un rock retro que recuerda a grandes cantantes de las new wave americana de los setenta tipo Martha Davis, Rachel Sweets o Ellen Foley. Con un interés por los medios tiempos, y por las melodías sesentera a un paso del soul y el punk, el álbum se sitúa en una débil frontera entre los productos indies y el mainstream. Un ejemplo de lo primero es cuando donde logra emular a la Patti Smith de su primer disco en Not gonna kill you o a la Debbie Harry más inofensiva en Heart shaped face. Sin embargo, y situado en el segundo grupo, otras piezas como Never be mine o Give it up desprenden un aroma a radiofórmula que pueden despitar a muchos oyentes.

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