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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Caroline

Noah Lennox parece que ha decidido dejar aparcado su trabajo con los inolvidables Animal Collective para dedicarse por entero a su proyecto paralelo, Panda Bear. Y este nuevo trabajo sigue la línea de su anterior A day with the homies donde el músico estadounidense incluye las colaboraciones del dj chileno Lizz y el cantante portugués Dino D'Santiago en un trabamiento más complejo de lo que aparenta y sustentado por la guitarra y el teclado. Los momentos más logrados hay que situarlos en títulos como Token, donde Lennox le da una vuelta de tuerca el chillout otrogándole un aspecto más solemne, o en la experimental Crescendo.

Un disco de pop muy agradable, con texturas cuidadas al máximo, que remite a grandes artesanos de los ochenta como Aztec Camera, Orange Juice o China Crisis. Así es el segundo de esta banda de Barcelona cuyo tema Big mess, con su melodía sinuosa y embriagadora que parte de estructuras clásicas de Smiths, Kitchens of Destruction o Primitives, ya merece de por si su adquisición obligatoria. El segundo trabajo de la banda barcelonesa se introduce por el sonido de grupos a reivindicar como Haircut 100 ( Castle in the air) The Church ( Slow it down) o Shop Assistence ( Superheroes) en una obra para nostálgicos de una época irrepetible.

Van Morrison parece empeñado en homenajear a sus maestros de forma regular. Y así sucede con su cuadragésimo álbum en estudio. Con una fenomenal banda dirigida por Joey DeFrancesco, el músico irlandés vuelve a recurrir al repertorio de Willie Dixon, John Lee Hooker Sam Cooke, Solomon Burke o Eddie Cleanhead Vinson para crear una suerte de rythm and blues jazzístico con gotas de un gospel bastante compacto. Pero el león de Belfast también incluye temas propios como Go to go where the love is o Ain't gonna moan no more que muestran su buen momento de inspiración. Su mejor disco, sin duda, en lo que llevamos de siglo XXI.

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