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Entrevista | José Andrés Álvaro Ocáriz

"Siempre desde el respeto a Galdós, un filólogo debe cuestionar cada palabra"

"Hay miles de ediciones de 'Trafalgar' y nadie se ha fijado en que eran incorrectos los nombres de dos marinos", señala el filólogo y escritor

El filólogo hispánico y profesor José Andrés Álvaro Ocáriz.

¿Qué le ha movido a elegir Trafalgar

Tal vez Trafalgar fuera una idea que tenía Galdós en mente desde siempre. Cuando estaba pensando en qué nombre poner a toda la serie de novelas históricas que querían reflejar la España del siglo XIX un amigo suyo le dijo que las llamara Episodios Nacionales y a Galdós le pareció que el primero tenía que ser Trafalgar y empezar desde ahí a hablar de la historia de España. Es el punto de partida de la vasta obra que son los Episodios Nacionales.

En este trabajo aporta datos importantes, hasta ahora ignorados, de algunos combatientes en aquella batalla. ¿Quiénes son?

Hay que tener en cuenta que Galdós escribió esto hace 150 años. Ha habido miles de ediciones de Trafalgar y nadie se ha fijado en que estaban mal los nombres de dos marinos. Uno de ellos tuvo su importancia porque participó en la Batalla de Algeciras cuando dos barcos españoles se bombardearon entre sí y murieron 3000 personas. El otro marino, Francisco de Moyúa fue bastante importante porque era el segundo de Churruca en la escala de mando, es decir, que no estamos hablando de un grumete. Además era sobrino de José de Mazarredo, calificado como el mejor marino que ha tenido España en todos los tiempos.

¿Qué considera más valioso en esta obra galdosiana, la exactitud histórica o el genio narrativo?

Las dos cosas. Galdós hacía literatura con la historia, no historia de la literatura como se nos ha enseñado muchas veces que se nos ha dicho: A ver, Calderón de la Barca... Pues nació en 1600, murió en 1681 y escribió estas obras... Galdós juega con los personajes, se basa en las fuentes e investiga y no aporta datos al tun tun, como sí hará Baroja algunas veces, por ejemplo, en Memorias de un hombre de acción. Galdós tiene un rigor histórico muy profundo aunque con lo que disfruta es escribiendo. Para él la historia no son las grandes bodas de príncipes y reyes sino la historia del pueblo. En esta novela coral que son los Episodios Nacionales lo que va a retratar es al pueblo español, algo muy importante para este autor.

¿Encuentra en el relato diferencias sensibles entre lo acaecido y lo novelado?

No, no se puede decir que haya un Trafalgar de la historia y otro de la novela. Galdós es como un reportero que hace entrevistas, donde una persona le cuenta la muerte de Churruca, por ejemplo, y otra le cuenta otro relato, es decir, que es como un periodista de hoy en día que acude a los sitios con su micrófono y grabadora captando la realidad, los hechos. Él se basa en unas fuentes históricas muy cercanas y va a tener un conocimiento muy directo de lo que pasó en Trafalgar. No se produce esa dicotomía entre literatura e historia que se da a veces porque ambas están unidas. Galdós cuenta lo que ocurrió en Trafalgar, pero de un modo ameno. La amenidad es fundamental en este escritor. Se decía que si se perdían todos los libros de historia del siglo XIX y se conservaban los Episodios Nacionales no se habría perdido nada porque Galdós es un artista, mucho más que muchos historiadores para conocer la historia de nuestro país.

¿Cuáles han sido las fuentes más valiosas de su investigación?

He sumado unas seis ediciones críticas y luego he ido cotejando. La labor de un filólogo es poner en cuestión cada palabra, pero siempre con total respeto al autor al que se hace la crítica y más a Galdós, el mejor literato español de todos los tiempos. Los filólogos somos investigadores. Para mí también es importante la intuición personal y ver qué haría Galdós para que la gente lo entienda mejor. La portada de mi libro es la misma que el autor eligió para su edición ilustrada. Creo que es muy importante en este bienio galdosiano. Mi edición ha sido calificada como la del centenario de Galdós. Pienso que está muy bien redactada, con 300 notas a pie de página, fotografías tomadas por mí en el Museo Naval de los personajes que fueron parte en Trafalgar y con fotos también de Churruca. Creo que es bastante completa.

La trama protagonizada por un personaje de ficción, "Gabriel Araceli", ¿radiografía fielmente la textura social y la política contemporáneas de aquella batalla desastrosa?

Sí, Gabriel Araceli es la excusa de la que se sirve Galdós para hilvanar todo el comienzo de Trafalgar y resto de la primera serie de los Episodios Nacionales. Trafalgar se puede calificar como una novela de aprendizaje. Gabriel Araceli es un pícaro que evoluciona hacia un hombre de bien, es quien ensalza el patriotismo, lo cual va apreciando el lector. Galdós elige los nombres con un claro simbolismo. Gabriel es el ángel que informa a María de la anunciación de Jesús. De modo que en la obra, Gabriel anunciará un nuevo tiempo. Trafalgar comienza en desastre, pero deriva hacia una nueva España. Acaba lo antiguo y comienza lo nuevo.

¿Cómo valora su edición la personalidad de Churruca?

El ayuntamiento de Motrico colaboró en la edición de este libro porque el municipio tenía claro su paso a la historia gracias a Galdós y a Churruca. En muchos otros ayuntamientos no hay esa conciencia por valorar la historia. Churruca fue el personaje más importante para Motrico. Murió en Trafalgar, pero fue un ingeniero descubridor y que hacía mapas, un científico. La familia de Churruca va a construir la iglesia nueva. Ahora se puede visitar el palacio en que nació.

¿Y la de su segundo en el mando, el capitán de fragata Francisco de Moyúa y Mazarredo, que es una de las novedades de su edición?

Será un personaje que entra en la Armada de la mano de su tío José Mazarredo, pero no es un niño de papá, es un señor que hará expediciones importantes y va a inventar un mecanismo para poner en las lanchas de los navíos cañones, lo que multiplica por diez el poder artillero de la Armada. Hoy en día se siguen empleando las lanchas cañoneras. Es un personaje olvidado al que merece la pena descubrir.

¿Le tienta la edición crítica de otros Episodios de Galdós?

Sí me tienta porque Galdós es Galdós, pero hacer una edición crítica es un trabajo arduo. Este ha requerido dos años. Poner 300 notas a pie de página y mirar cada palabra es un esfuerzo duro. Me gustaría hacer la de Zaragoza y la del Empecinado, pero el problema es encontrar una financiación para llevar esos trabajos adelante.

¿Considera que la programación del Bienio Galdosiano está a la altura de su grandeza?

Creo que sí, por lo menos en Las Palmas se está trabajando bastante. La Casa Museo Pérez Galdós es un ejemplo de cómo tiene que ser la gestión de un museo dedicado a un escritor. Estoy intentando hacer también cosas en la Península para que no se quede el trabajo sólo en las Islas. Por ejemplo, he presentado el libro en San Sebastián y en Pamplona. Ahora me falta Madrid donde residió el autor durante muchos años.

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